Pedro Bellora: “Lo más importante de la música es lo que la música cuenta.”

Cuando uno tiene la fortuna de cruzarse en la vida con alguien que dedica su vida a hacer lo que ama, ese momento, dalo por hecho, no pasa desapercibido. Se enciende una especie de luz interna, una alarma de buenas noticias. Se respira plenitud, solo puede sentirse abundancia. Son ocasiones en las que no se puede hacer mucho más que permanecer muy quieto, en silencio, dejándose envolver por una especie de halo misterioso. Y uno se deja maravillar siendo testigo de ese éxtasis que significa la expresión del espíritu. Porque eso es precisamente lo que está haciendo alguien que hace lo que ama: deja que el alma hable, que el alma cuente.

Algo así es lo que logra Pedro Bellora a través de su música. Él y su inseparable guitarra establecen una comunión mágica y verdadera. Resultado de la suma de una pila inmensa de horas de estudio, sí. Aunque se intuye también que aquello puede deberse a ese “algo más” que tienen algunos artistas. A Pedro Bellora le brillan los ojos, la sonrisa y la música. Y ese brillo ilumina, enciende.

Esta es la segunda parte de la charla que tuvimos con él. En la primera parte Pedro nos introdujo en el jazz y en la forma en la que él percibe este mundo artístico. Aquí conversamos sobre los músicos que a Pedro le inspiran, su disco “Sin Palabras” y el mensaje que transmite la música más allá de lo netamente musical.

Pedro, ya nos comentaste lo estructurado de tu práctica y cómo ello te da cierto orden (ver primera parte). Con respecto a tu formación: ¿Seguís tomando clases o perfeccionándote con otros músicos?

Sí, y lo hago de distintas maneras. Una de ellas es transcribir música. Por ejemplo, ahora estoy llevando a cabo un proyecto de transcribir un disco entero y preparar un material educativo sobre la música de Ed Bickert. Es un músico canadiense al que admiro mucho y con el que conversé en algunas ocasiones. Si bien no estoy tomando clases con él en un sentido convencional, él es mi Maestro en este momento. Todos los días toco su música, veo cómo funciona y estudio la manera de aplicar eso a mi propio camino. Uno no imita por imitar, lo hace para poner en marcha el proceso de hacer algo propio.

Cada cierto tiempo tomo alguna clase vía Skype, o en algún viaje le pido a algún músico algún asesoramiento puntual. La última clase fue con Scott Henderson, que es un gran guitarrista abocado al Jazz Rock. El Jazz Rock no es exactamente mi estilo, pero él tiene una actitud frente a la música que a mí me resulta ultra inspiradora.

Por otro lado, creo que cuando uno tiene la responsabilidad de estar en el puesto de profesor, está buenísimo recordarse a uno mismo lo que es estar del otro lado. Y también nutrirse de otras formas de enseñar. Hay muchísima data ahí. Sobre todo en estos tipos grosos.

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¿Cómo es tu proceso para grabar un disco?

Yo trabajo mucho con objetivos. Primero pienso cuál es el disco que quiero hacer, luego armo la lista de temas que va a tener el disco y empiezo a trabajarlos. Por supuesto, todo depende qué tipo de disco sea.

Para “Sin Palabras”, mi disco más reciente, que es un disco de guitarra sola, me dediqué a trabajar profundamente los arreglos, todos los días, durante un año y medio. Quería que fuera algo así como una orquesta sucediendo en la guitarra. Si escuchás los arreglos, en todos hay un desarrollo, todo está yendo hacia algún lado.

Ahora estoy pensando en el próximo disco. Ya tengo el nombre, sé qué temas va a tener, sé que va a ser un disco en banda, pero todavía hay ciertas cosas que quiero experimentar. No va a ser un disco tan arreglado, sino con un poco más de improvisación. Es un proceso completamente distinto al anterior.

Ya que mencionás la improvisación, te queríamos preguntar: ¿Cuál puede ser el rol de la mente en la improvisación?

Pienso que hay distintas partes de la mente. Hay una parte que en este momento está regulando el proceso digestivo y el latir del corazón, y no estamos dándonos cuenta. Obviamente, en la improvisación, la mente está involucrada, pero no necesariamente el pensamiento racional. La que no está muy invitada a la fiesta de la improvisación es la corteza cerebral, que es la que se encarga de todo tipo de operaciones analíticas.

Yo siempre digo, un poco en chiste (ojalá no suene muy esquizofrénico), que mi parte analítica-racional es la manager de Pedro Bellora. Es la que le dice qué y cuánto practicar, la que lo lleva, la que le da aliento en ciertos momentos y la que se ocupa de que los demás aspectos de su vida estén lo suficientemente ordenados. Y después, cuando hay que tocar, esa parte no sube al escenario y simplemente mira desde abajo. Esa parte de la mente, la racional, es útil y tiene que estar donde tiene que estar. Luego, la música tiene que suceder y siento que mientras menos tenga que ver en ese proceso, mejor.

La mente racional, es útil y tiene que estar donde tiene que estar. Luego, la música tiene que suceder y siento que mientras menos tenga que ver en ese proceso, mejor.

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Te oímos decir que los recursos técnicos y los conocimientos musicales que uno pueda tener no garantizan que la música que uno produce sea de calidad o profunda. ¿Qué es eso extra que hace que la música tenga ese plus de calidad y profundidad?

Creo que es lo que no viene de la música. Me parece que a veces le damos un valor excesivo a la música. La música es la manera en la que expresamos algo y nosotros estamos al servicio de ese algo. Un escultor, un pintor, un padre, o alguien que maneja un colectivo está expresando una cosa que viene de otro lado. Cuál es el medio a partir del que uno expresa esas cuestiones no es tan relevante como creemos. Es nada más ni nada menos que algo que necesitamos para hablar de aquello otro.

Me parece que a veces le damos un valor excesivo a la música. La música es la manera en la que expresamos algo y nosotros, como músicos, estamos al servicio de ese algo.

A mí me parece que ese “aquello otro” necesita ciertos recursos técnicos, pero no necesariamente poseer esos recursos técnicos garantiza el contenido artístico. Si no estaríamos felices escuchando música hecha por máquinas, que tienen mucha más técnica y  recursos, y sin embargo no pueden transmitir aquella otra cosa. Creo que todos hemos vivido el hecho de escuchar a alguien que toca muy mal, y que hace algo que es fantástico. Y, lamentablemente, hemos escuchado incontables ejemplos de lo contrario: gente que realmente está haciendo todo bien y no te dice nada.

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Así que me parece que lo que uno tiene que hacer es estar lo más en contacto posible con la historia que  quiere contar. La música es menos importante de lo que creemos en ese sentido. Y ni que hablar la técnica, que está aún por debajo de eso. Pat Martino decía que “Si no podés hacer una declaración musical profunda con los elementos técnicos que tenés, no deberías preocuparte de tener más elementos técnicos”. Creo que en definitiva todo el entrenamiento que hacemos es para ser una buena herramienta en ese momento de conexión que, a veces, sucede.

Y esa sensibilidad extra, ¿se puede enseñar, o transmitir de alguna manera?

Siempre digo que las cosas importantes no pueden ser enseñadas pero sí pueden ser mostradas. Por eso es que me gusta tanto la cuestión de transcribir, de imitar a los músicos que me inspiran de la manera más fina posible. Es una forma de aprender todas las sutilezas más importantes que no están en los libros ni en las partituras, sutilezas como el sonido, la articulación, el vibrato.

Hay cuestiones de la música, quizás las más trascendentes, que no se pueden enseñar ni aprender, se pueden “respirar”.

Hay cuestiones de la música, quizás las más trascendentes, que no se pueden enseñar ni aprender, se pueden “respirar”. Cuestiones que también tienen que ver con vivir, con todo lo otro que ocurre fuera de la música. Cuando estoy en contacto directo con músicos que yo considero que destacan, me doy cuenta de que son personas que han tenido buenas vidas, que han leído, que han viajado, que se han interesado por otras cosas fuera de lo netamente musical. Todas ellas se han cultivado a sí mismas y todas brillan. No debe ser casualidad.


Pedro Bellora participó del TEDx Bariloche. Mirá su charla:

¿Querés contactar con Pedro Bellora, descargar sus discos y acceder a todos sus videos?  Visitá su página web: www.pedrobellora.com.ar

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