Gonzalo Camp: “nos acercamos a la felicidad al descubrir qué vinimos a hacer a este mundo”

Gonzalo Camp es licenciado en psicología por la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó con diploma de honor. Es además instructor de Yoga.

En la casa de su adolescencia abundaban libros de Freud y otros textos psicológicos. Quizás allí, quizás por eso,  se encendió su pasión por el mundo de la psicología. Aunque su familia en un comienzo no apoyaba su decisión de seguir este camino, Gonzalo eligió escuchar lo que le decía su corazón.

Conversamos con él en la columna de Revista Ahora de la Mañana de la O. Sus palabras claras, accesibles y llenas de entusiasmo nos dejaron a todos con ganas de seguir aprendiendo.

¿Por qué elegiste la rama Conductivo Conductual de la Psicología?

En el ultimo año de la carrera de psicología, tuve acceso la parte cognitiva de la psicología y lo primero que me encantó fue la postura de la gente que trabajaba en la cátedra. Un grupo de personas que, con mucho empeño, defendía una nueva postura psicológica, enfrentándose al fuerte discurso psicoanalítico que se respiraba en la Universidad. Personas que desafiaban a algo que está impuesto y que se presentaba como único.

Por otro lado, la terapia cognitiva conductual me hizo muy bien a mí. Pasé de ser un ser sufriente a ser una persona que podía ser feliz. Y ese es el objetivo principal de esta terapia: buscar la felicidad, buscar que la persona se sienta mejor y no suponer que vamos a ser infelices. Esto no significa que nunca vamos a llorar. La terapia cognitiva dice que hay que vivir plenamente cada emoción: el día que nos toca llorar, lloremos, y el día que nos toque reír, riamos.

¿Qué es la felicidad para este tipo terapia?

La terapia cognitiva trabaja mucho con tareas para seguir trabajando en casa, o con material para leer. Una de las primeras tareas que me gusta trabajar con mis pacientes es sobre una lista de objetivos, una lista de cosas que les gustaría trabajar en terapia. Quizás aparezca el objetivo de ser feliz. Y ahí hay que preguntarse ¿qué significa ser feliz para uno? Entonces, hay que trabajar con cada paciente delimitando qué cosas lo hacen feliz, qué conductas, qué personas, qué situaciones. El concepto de la felicidad es muy amplio y en cada persona se va a expresar de diferente manera.

A partir de tu experiencia profesional y de trabajar hace tantos años con la psicología ¿Cuál creés que es el mayor obstáculo que tenemos los seres humanos para sentirnos plenos?

Creo que tiene que ver con la dificultad en encontrar la misión en esta vida, la dificultad de hallar qué vinimos a hacer en esta vida. Es una tarea bastante compleja la de encontrar esa misión, ese sentido. Hay pocas personas que se preguntan ¿qué vine a hacer a este mundo?. Creo que la felicidad y la plenitud tienen mucho que ver con que podamos sentir que lo que hacemos sirve, con sentir que estamos marcando una diferencia en este mundo.

En la filosofía Védica se le llama Dharma a la misión que venimos a cumplir a esta vida. El dharma es lo que nos va a permitir ser plenos, satisfacernos y expresarnos. Y cuando uno no encuentra ese dharma está pendiente, todo el tiempo, de que la solución venga de afuera: del dinero, del trabajo, de la pareja o de los amigos.

Creo que la felicidad y la plenitud tienen mucho que ver con que podamos sentir que lo que hacemos sirve, con sentir que estamos marcando una diferencia en este mundo.

¿Parte del trabajo terapéutico tiene que ver con ayudar al paciente a romper estructuras para poder introducir cambios?

Todo el tiempo estamos rompiendo o replanteando estructuras. Desde esta terapia se trabaja mucho con el concepto de creencias, que son las ideas que nos guían en nuestro accionar. Por ejemplo, si yo tengo la creencia de que el mundo es un lugar peligroso o de que no soy lo suficientemente capaz para este mundo, me va a costar salir, me va a costar relacionarme y moverme en este mundo. Una de las cosas que primero buscamos, desde la terapia, es poner a prueba las creencias.

¿Hay que arriesgarse para trabajar en estos campos?

Sí. De todas formas, trabajamos siempre dentro de un marco de contención. Nos vamos exponiendo paulatinamente a  lo que nos da miedo. El terapeuta es un acompañante en esta aventura de enfrentarse a los miedos. Y tanto el paciente como el terapeuta tienen que aprender a tener paciencia. No podemos acelerar los cambios. Uno, a veces, en un paciente ve mucho potencial, y al potencial hay que darle tiempo para que pueda expresarse.

¿Qué valor tiene la palabra dentro de la terapia? ¿La palabra tiene el potencial de hacernos sentir más dichosos o más desdichados?

La palabra es super importante, es la herramienta de la terapia y la herramienta que tenemos como seres humanos para comunicarnos. En la Programación Neuro Lingüística (PNL) se trabaja en pensar a la mente como una computadora. Se propone que nuestro cerebro está ordenado de acuerdo a cómo hablamos. Nuestra palabras dicen mucho de la persona que somos, del filtro que usamos para ver al mundo. Así como digo que la palabra es muy importante, digo que el silencio también lo es. En empatía se dice que cuando una persona viene con un problema muy complejo, tenemos que evitar darle una solución. Muchas veces, es suficiente con acompañar, dar un abrazo y quedarnos callados.

Nuestra palabras dicen mucho de la persona que somos, del filtro que usamos para ver al mundo.

¿Qué sentís que te nutre de tu trabajo? ¿Qué te llevás día a día de tu profesión?

El trabajo de terapeuta es muy rico. Una de las cosas que me encanta de nuestra profesión es poder crecer en la interacción con el otro. Vivimos en interacción con el otro, y permitirnos aprender de esa interacción es muy lindo y muy nutritivo. Creo que ese debería ser el objetivo de un terapeuta y también de una persona.

¿Usás la herramienta del Yoga dentro del consultorio?

Utilizo mucho las técnicas de respiración. Me resultan muy efectivas en personas con ansiedad o depresión. Muchas veces les pregunto a mis pacientes ¿cómo respirás? Y no saben qué responder. Es raro que la gente se pregunte cómo respira. Es importante que aprendamos a trabajar una respiración abdominal porque es más larga, nos relaja, se vuelve más consciente y en seguida podemos percibir cambios en el estado mental e incluso en la postura corporal.

¿Qué es mindfullness?

Significa conciencia plena. Es una técnica relativamente nueva para occidente, pero que tiene sus raíces milenios atrás, ya que se trata de una práctica budista. Mindfulness es estar consciente de cada cosa que nos pasa, estar presente en cada momento.

Consiste en sacar un poco el centro del pensamiento, dejar a un lado la cabeza y focalizarnos en cómo nuestro cuerpo reacciona frente a algo.

¿El cuerpo nos puede ayudar a superar estados negativos?

Muchas veces. Incluso puede sostener un estado negativo. A veces, cambiar una idea no es lo primero que tenemos que abordar, en ocasiones es mejor comenzar a abriendo el cuerpo. Abrir el cuerpo, movernos, mejorar la postura corporal, expandir el pecho y mirar hacia arriba, tiene un efecto curativo.


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¿Querés comunicarte con Gonzalo Camp?

Comunicate con NEA– Neurociencias aplicadas o a través de su mail: [email protected]

 

 

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Información del Autor

Profesora de Yoga. Emprendedora y entusiasta. Con gran inclinación al estudio integral del ser humano. Lalita cree en el poder transformador que todos llevamos dentro, en los proyectos con corazón y en una vida plena y coherente. Su misión, transmitirlo.