Astrología: los cuatro elementos

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Nos acercamos a la astrología desde su base. ¿Qué es? ¿Cuál es su mensaje? ¿Cuál es su relación con los elementos de la naturaleza?

¿De qué signo sos? Seguramente alguien te lo preguntó alguna vez, o quizá fuiste vos quien, aún sin saber bien qué estabas preguntando, sentiste curiosidad. La astrología está entre nosotros más allá de lo que creemos, pero lo cierto es que la mayoría desconoce qué estudia, cuál es su profundidad y su mensaje.

Aclaremos un poco.

¿Qué es la astrología?

La astrología estudia la relación que existe entre las estrellas y el ser humano, entre Cielo y Tierra. Es estudiar qué vinculación hay entre un planeta en el Cielo y lo que me pasa a mí, en la Tierra.

Nuestra percepción superficial cree que estamos todos absolutamente separados. El Cielo está por un lado, nosotros por otro lado, el otro por allá… Y la astrología viene a mostrarnos que esa percepción no es cierta, sino que estamos todos profundamente unidos.

Y, como somos “campos energéticos”, necesitaremos vincularnos con otras personas que complementen y equilibren nuestras energías, y esas personas serán nuestro destino.

Y además, nos enseña que en cada uno de nosotros está la totalidad del sistema solar, todas sus energías, todos sus planetas. Porque en la carta natal todos tenemos los doce signos con distinto énfasis. Está todo, solo que en proporciones distintas.

Entonces, podemos decir que la astrología se trata de un lenguaje sagrado que viene a mostrarnos que el Universo es red. Y que sensibilizándonos y abriéndonos al misterio de ese lenguaje, podremos captar todo su contenido.

Desde lo personal siempre me interesaron los lenguajes sagrados, los temas místicos y esotéricos. Sin embargo, mi formación hasta los 35 años fue Universitaria, con post grados incluidos.

Fue luego de una gran crisis en mi vida, que me llegó por “casualidad” un libro de astrología. Entonces comencé haciendo un cursito, para luego meterme de lleno en una formación de cuatro años en la Escuela de Astrología CXI.

La astrología se trata de un lenguaje sagrado que viene a mostrarnos que el Universo es red. Y que sensibilizándonos y abriéndonos al misterio de ese lenguaje, podremos captar todo su contenido.

Para mí, investigar e indagar en la astrología me cambió totalmente la percepción de la realidad, me ayudó a comprender los ciclos y procesos de mi vida. A dejar de sentir que las cosas que suceden en mi vida vienen a molestarme, sino que vienen a enseñarme y equilibrarme. Y sobre todo, me ayuda a comprender mis potencialidades y mis distorsiones.

Y, como el estudio de este lenguaje, ha sido tan revelador y evolutivo para mi vida, mi intención es transmitirlo y hacerlo llegar a todos los que quieran abrir el corazón a esta otra percepción de la realidad.

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Elementos en Astrología

La base de la astrología se funda en los cuatro elementos de la naturaleza. Fuego, Tierra, Aire, Agua – simbolizan cuatro modos de manifestar la energía, de percibir la realidad y de evaluar nuestra vida.

Por lo tanto, cada elemento definirá la fuerza innata con la que vinimos al mundo y las características que imponen a nuestra personalidad.

El elemento Fuego está asociado a intuir.

El elemento Tierra está asociado a percibir sensorialmente.

El elemento Aire está asociado a pensar.

El elemento Agua está asociado a sentir.

Haciendo un balance de elementos de nuestra Carta Natal podemos visualizar qué funciones son dominantes y cuáles son débiles o están en falta. Podremos saber, entonces, si somos más propensos a ser pensantes, intuitivos, sentimentales o perceptivos.

La base de la astrología se funda en los cuatro elementos de la naturaleza. Fuego, Tierra, Aire, Agua – simbolizan cuatro modos de manifestar la energía, de percibir la realidad y de evaluar nuestra vida.

Este análisis nos permitirá conocer más de nosotros mismos, ayudándonos en nuestras elecciones vocacionales, laborales y en nuestras afinidades y vínculos afectivos.
Frente a cualquier desequilibrio, cada uno de nosotros es capaz de compensarlo trabajando concientemente en las cualidades de los elementos desarmonizados.

Elemento Fuego (Aries – Leo – Sagitario)

Las personas de fuego son muy intuitivas, y las mueven sus ideales, sus metas y aspiraciones.

Son personalidades que tienen un gran temperamento, explosivo y hasta agresivo. Tienen mucha voluntad, son muy activas, impulsivas y espontáneas.

Es una energía muy física, yang, exigente, rápida, activa e individualista. Siempre buscan satisfacer sus propias necesidades de forma imperativa. Por eso, suelen ocupar papeles de líderes, porque tiene un gran poder de conquista, capacidad de lucha, entusiasmo y empuje.

Se trata de personas muy optimistas, creativas, siempre miran hacia el futuro. Tienen el impulso siempre dispuesto a lo que viene después. Por lo tanto, no se trata de personalidades depresivas, ya que nunca se detienen a lamentar el pasado.

Nada prolongado en el tiempo les atrae. No son conservadores sino innovadores.

No se detienen ante los obstáculos, más bien los consideran un desafío.

Carecen de consideraciones hacia los demás. Son personas muy poco diplomáticas, no tienen la habilidad de hablar, ni dar  explicaciones.

Una vez que logran lo que pretenden, se cansan rápidamente, y comienzan a buscar nuevos horizontes. Y debido a su gran impulsividad, se dispersarán fácilmente, haciendo difícil terminar lo que comienzan con tanto ímpetu.

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 Elemento Tierra (Tauro – Virgo – Capricornio)

Son personas que perciben la realidad a partir de las sensaciones concretas que les proporcionan sus cinco sentidos. Necesitan tocar y ver para creer. Por eso es que tienden a reaccionar de forma lenta y tranquila. Se trata de personas bien realistas, concretas y prácticas.

Son constantes, perseverantes y muy trabajadoras. Tienden a enfocarse exclusivamente en sus tareas, por eso no se detienen hasta conseguir lo que quieren.

Se concentran en el rendimiento de sus proyectos y objetivos, ya sea el plano material, como en la posición social que ocupan.

Poseen una gran tenacidad, paciencia, solidez, cautela y sobriedad. Aunque en detrimento carezcan de imaginación, y tengan una cierta rigidez, les cuesten los cambios y tengan una visión rutinaria.

Elemento Aire (Géminis – Libra – Acuario)

El aire, al igual que el fuego, es rápido e imprevisto.

Este elemento está relacionado directamente con el pensamiento, la inteligencia, la rapidez mental y la capacidad comunicativa. El aire quiere saber, experimentar y conocer. Es el elemento vincular por naturaleza.

Pero quizás muchas veces pequen de ser superficiales, porque no se dedican a profundizar, sino más bien a hacer un picoteo temático.

Representan la figura del filósofo, el investigador, el idealista, el genio loco que vive inmerso en su mundo, el cual está lleno de ideas, imaginación, y no puede percibir en absoluto la realidad de su entorno. Viven en una especie de irrealidad onírica.

Son personas a las que no les atrae la materia. Con lo cual, les costará muchísimo aterrizar y manejarse en el mundo tangible.

Se mueven con cierta torpeza en el mundo concreto y práctico.

Serán siempre mucho más teóricos que prácticos. Por eso, tienden más a criticar que a actuar para mejorar lo que no les gusta.

Son personas bastante frías, y no se sienten cómodas en el mundo emocional, por lo cual, tenderán a enfriar las emociones argumentando de más.

Elemento Agua (Cáncer – Escorpio – Piscis)

El Agua está directamente asociada al mundo de los sentimientos y las emociones, con los cual nos habla de personas con características muy sensibles, intuitivas, compasivas, hiper emocionales, vulnerables, fáciles de influir, inestables. Debido a esto, pueden llegar a sentirse débiles, y tender al victimismo o la manipulación.

A estas personas las mueven sus emociones, lo que sienten, lo que les gusta. Suelen ser más fantasiosas que realistas y lógicas.

Aquí todo lo físico y el mundo mental pierden importancia, y ganará todo lo relacionado con el ánimo y lo subjetivo.

Se trata de las típicas personas que perciben fácilmente los sentimientos ajenos y se ven muy influidos por ellos.

Les atraerá la mística, la imaginación, lo espiritual, las artes esotéricas, la música, y en general, todo lo relacionado con los sentimientos humanos.

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Información del Autor

Claudia Olmedo tiene 42 años y hace dos, cuando Neptuno cruzó su ascendente, decidió mudarse a Bariloche. Se formó en Astrología con orientación humanista en CXI. En paralelo, desde 2011 ha estudiado Tarot, Astrología Maya, Gemoterapia y Numerología. Se formó en pedagogías alternativas con Noemí Paymal de Pedagogía 3000. En este momento se encuentra estudiando Decodificación Bioemocional con Pablo Almazán de Humano Puente. En cuanto a su formación artística, estudió cromoterapia, variadas técnicas de grabado, pintura, acuarela, modelo vivo y restauración de muebles. Para compensar sus actividades mentales, trabaja con sus manos, haciendo cerámica, tejiendo, cocinando, y sobre todo, trabajando sobre su obra en papel. Además le fascina viajar por el mundo, descubriendo ruinas, museos, artesanías y sabores nuevos. Actualmente se dedica a dar clases de Arte y Astrología. Para información sobre cursos, seminarios y cartas natales, comunicate a [email protected] o vía Facebook: Puente Azul.