¿Sabés cuál es el cambio que querés?

cambiar la alimentación
Creemos que sabemos lo que anhelamos que suceda en nuestras vidas. Este artículo pone en duda esa certeza y te invita a cuestionarte: ¿Qué querés? y ¿Desde dónde lo definís?.

Decidimos cambiar, tenemos la intención, compramos libros, vamos a un curso, visitamos especialistas. Inspirados volvemos a casa, cerramos la puerta y, ahí, en nuestro pedacito de realidad, muchas veces no vemos cómo aplicarlo y nos entregamos al no-cambio. Vayamos despacito, estamos tan acostumbrados – ¡y entrenados! – a ver sólo el resultado, que el camino se nos borra. No importa cómo hagas el cambio, lo importante es que venga desde dentro, que descubras:
1. QUÉ QUERÉS.
2. DESDE DONDE LO DEFINÍS.

“Qué querés” parece la parte más fácil, ¿no? Vamos a un ejemplo para ver que no es tan, tan así… Sofía siempre me dice “quiero adelgazar”, por lo que siempre está en planes de dieta y de hacer ejercicios. Se anota en diferentes actividades; a veces adelgaza un poco, otras vuelve a engordar. Cada vez que le pregunto, “¿qué querés?” su respuesta es “quiero adelgazar”. Ella no quiere estar flaca, en su peso ideal o saludable: ella quiere adelgazar, por lo tanto para poder hacer lo que ella quiere, tiene que verse gorda.
Nuestro cuerpo es literal, no entiende de sarcasmos, ni de medias tintas. Así que ser consciente del “qué querés” con claridad, te va a traer frutos.

“Desde donde lo definís” es con qué programa interno estás tomando la decisión de “qué querés”. Nuestra mente funciona como una computadora, a través de los programas que tenemos decodificamos diferentes informaciones. Muchos de estos programas vienen del entorno, otros los traemos ya en nuestros genes. En algún momento de mi recorrido, me encontré frente a la idea que debíamos desprogramarnos, lo intenté durante bastante tiempo, creyendo que los maestros iluminados habían llegado hasta allí desprogramandose. Vuelta gigante de tuerca y una nueva idea quedó clara: no se trata de no tener más programas, se trata de estar atentos a los programas y definir si son válidos hoy. Al ser conscientes de ellos, no precisamos las miradas ajenas, las etiquetas, alguien que nos diga qué está bien y qué está mal. No existe lo correcto o equivocado, cada uno elije qué información procesar y con qué programa. Cuando estamos conscientes de nuestros actos y de nuestras posibilidades, nos liberamos.

Vamos a conocernos un poquito más entrando por nuestra computadora central.

Nuestra mente crea nuestra realidad. Cada 40 minutos pide información a todo nuestro sistema para crear una imagen en nuestro cortex frontal que nos mostrará dicha realidad. Esto sucede desde el comienzo de nuestra creación, a medida que crecemos, creamos más y más canales de información que nuestro cerebro procesa para crear la imagen de quien soy. Este “procesador” es inteligente. Si el 100% de las veces un mismo canal da una misma respuesta, cierra dicho canal; así ya no necesita información sobre quiénes son nuestros padres, dónde vivimos y muchas otras cuestiones. Así empiezo a dar por sentado “QUIEN SOY”. Algunos canales se mantienen abiertos porque la respuesta es diferente, uno de ellos es nuestro intestino.

Cuando cambiamos nuestra alimentación, cambia la información que llega a nuestro cerebro y cambia nuestra realidad.

¿Cómo cambiamos nuestra realidad si las líneas de información ya están cerradas por haberse repetido una y otra vez? Nuestro sistema tiene dos medios para cambiar. Podemos hacerlo por medio de un shock lo suficientemente fuerte para resetear el sistema: un accidente, una crisis de pánico, etc. o a través de los canales abiertos. ¡SÍ! Los intestinos. ¡SÍ! La Alimentación. Cuando cambiamos nuestra alimentación, cambia la información que llega a nuestro cerebro y cambia nuestra realidad. Por eso cuando desintoxicamos nuestros intestinos con ayunos, jugos, limpiezas colónicas, etc., desintoxicamos nuestra mente.

Pero he aquí una situación, ese canal está siempre abierto. Por más que hagamos limpiezas y desintoxicaciones y nuestra mente se sienta saludable, y nos prometamos que a partir de ahora todo será diferente, en cuanto volvemos a nuestra “normalidad” volvemos a estar en un lugar incómodo.

Creá tu mapa con un destino: qué quiero”, con una partida: “desde dónde” y un recorrido aparecerá: “los cambios”.

Y mientras pensás tu mapa:

  • Incluí.
  • Elegí lo menos malo.
  • Intentá.
  • Sé flexible.
  • ¡¡DISFRUTÁ!!

Margarita Nudemberg
ArteSana de Cocina
+5492944966743

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Información del Autor

Margarita Nudemberg
Chef especializada en Alimentación Armónica y Consumo Responsable.
Coach en Cambio de Hábitos.
Integrante de SlowFood.
Desde 2001, profundiza como chef en diversas filosofías culinarias: macrobiótica, veganismo, alimentación viva, agroecológica, sin gluten. Hace 9 años, guía cursos y retiros en Argentina, Uruguay y Brasil. Centra su trabajo en incentivar la experimentación, devolviendo a cada uno el poder de recuperar la salud y la alegría por medio del cambio de perspectiva. La Cocina Armónica es una herramienta puente y parte de la solución a una Consciencia Plena. Plenos de salud física, mental, emocional y espiritual, responsables de nuestro camino personal.

ArteSana de Cocina – Escuela de Alimentación Armónica y Consumo Responsable
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