Álex Rovira: sin empatía estamos perdidos

Uno de los regalos más maravillosos de conversar con la gente es la posibilidad de mirar con otros ojos, de pisar el suelo, aunque sea por un momento, con otros zapatos, usar otro vestido. Se parece en algo a viajar; pero a viajar no la tierra sino la vida, cada experiencia un paisaje, una reflexión un amanecer. Valles, quebradas, oasis, archipiélagos. La vida es, sin dudas, la travesía mayor, aquella de la que nadie debería esconderse.

El viaje llamado “Álex Rovira” es, siguiendo la analogía, una sucesión de amaneceres con cielos diáfanos dibujados por el vuelo de los pájaros. A medida que se expresa, gestos y voz, se escucha a sí mismo y se presta atención, como si sospechara que lo que cuenta es una muestra del infinito, inasible y sabio. Hay lugares que nos dejan sin palabras, que provocan que en uno no pueda caber más nada, algo así como una sobredosis de belleza. También hay seres de los que uno no puede hacer más que aprender. Solo queda agrandar los ojos, agrandar el espíritu, como para que todo eso que parece que puede llegar a desbordarlo a uno, quepa, y, paradójicamente, lo haga sentir holgado, todavía con más capacidad.

Esta es la segunda parte de la conversación que tuvimos con el español Álex Rovira (ver la primera parte AQUÍ), un hombre que procura ser un idealista práctico: “alguien que no renuncia a sus ideales, a sus anhelos, pero que es tremendamente pragmático. Alguien que sabe que la utopía es como el horizonte, que no existe para ser conquistado sino para avanzar, como diría el gran Eduardo Galeano. Es importante tener los pies en el suelo pero la cabeza en las estrellas, porque los idealistas prácticos son los que transforman el mundo. Los que dicen que es imposible cambiar al mundo no deberían molestar a los que lo están haciendo.”

Los que dicen que es imposible cambiar al mundo no deberían molestar a los que lo están haciendo.

Recalculando

“La crisis que se está viviendo a nivel mundial no es más que una crisis de valores”, explica Rovira. “Bien entendida y bien trabajada, una crisis transforma profundamente, permite reversibilidad. Mal entendida y mal trabajada, una crisis acaba en desgracia, en tragedia o en catástrofe, que no admite reversibilidad. Por ende lo importante es tomar conciencia de los procesos críticos para poderlos gestionar.”

Si hablamos de una crisis de valores, hablamos de valores que existen, que están aquí y ahora, pero que están un tanto en desuso. ¿Por qué los olvidamos? ¿Cuándo perdimos el rumbo? “El rumbo se pierde debido a la existencia de dos grandes fuerzas: el deseo y el miedo”, dice Álex. “El deseo es la anticipación de la alegría, y el miedo es la anticipación del dolor. En la medida en que el ser humano se descentra y deja de vivir en el eterno presente, se proyecta en el futuro o se refugia en el pasado. Y ahí está la causa de todas las enfermedades, porque del pasado nace el rencor  y del futuro nacen la ansiedad y el miedo. Así surge la voluntad de control. Y ahí se jodió el invento.”

Revista Ahora

Retomar el rumbo no es tan fácil, requiere un esfuerzo. “Hay un trabajo que sólo se puede realizar en la conciencia, que es el que produce la verdadera transformación. Se trata de volver a lo esencial, de que cada uno se cuestione al límite, muy profundamente, ¿quién soy yo?

La velocidad y la profundidad van por veredas opuestas. Hoy la vida de todos los días va tan rápido que no tenemos tiempo para lo que nos aporta profundidad. “Se está perdiendo el contacto con la naturaleza, la creación, el arte, el contacto con el ser amado, la entrega, el servicio. Entonces como no logramos profundidad, buscamos intensidad. Hay un balance: como no puedo llegar a la profundidad, dame un vehículo aparente, ostentoso, que gaste mucho y que corra muy deprisa, por ejemplo. Pero en el fondo lo que todos buscamos, lo sepamos o no, es vaciarnos de ego, ya sea a través de un orgasmo, de drogas, del falso poder, del uso de la fuerza. Todos buscamos reconectar con el ser que somos, lo que pasa es que hay caminos que nos llevan a la destrucción y otros que nos llevan a la transformación colectiva.”

Como no logramos profundidad, buscamos intensidad. Hay un balance: como no puedo llegar a la profundidad, dame un vehículo aparente, ostentoso, que gaste mucho y que corra muy deprisa.

Factor Sorpresa

Álex Rovira opina que la vida, para desenvolvernos en ella, nos presenta dos opciones: transitarla en la incertidumbre consciente o en la certidumbre inconsciente. “Hay muchas personas que eligen vivir en la certidumbre inconsciente, es decir: dámelo todo garantizado, dime que irá todo bien, dame una certidumbre pero no me hagas enfrentarme a las posibilidades de libertad que me brinda la vida.” Naturalmente, es muy fácil caer en la tendencia de las certidumbres, nos dan una aparente seguridad, un falso seguro de vida.

Pero la otra elección que podemos tomar, la más osada tal vez, es la de vivir en la incertidumbre consciente: “yo procuro estar en el aquí y en el ahora porque simplemente no sé qué es lo que va a desplegar el universo ante mí. Y ahí está precisamente el regalo de la vida, el factor sorpresa.”

Para estar en el “aquí y ahora”, distintas disciplinas nos ofrecen innumerables técnicas y herramientas, pero según el autor de “La Buena Suerte” cada vez que alguien intenta conseguir algo nacen la ansiedad y la inquietud. Por eso opina que la mejor manera de mantenerse “presente” es simplemente entregarse al otro.  “Hay un cuento muy breve, mi cuento favorito, que dice: -Maestro, estoy desanimado. ¿Qué puedo hacer? Y el maestro le responde: -Anima a los demás. Es así, para volver a ti, entrégate a los demás. No hay nada más que hacer. Y luego te darás cuenta que en realidad tú no haces nada, que todo se hace a través de ti, que eres un mero instrumento de algo que se va manifestando.”

Maestro, estoy desanimado, ¿qué puedo hacer? El maestro le responde: -Anima a los demás.

La verdadera Libertad

El Dr. Viktor Frankl, psiquiatra y escritor, desarrolló la logoterapia: un enfoque terapéutico que se basa en la importancia de encontrar o descubrir el sentido de la existencia humana. Frankl, a través de sus obras, asegura que el hombre siempre tiene la voluntad de elegir su destino, aún en las peores condiciones.

Siguiendo esta línea, Álex se refiera a la libertad, la verdadera libertad, como la capacidad de elegir dar lo mejor de uno mismo instante a instante:

  • Dar lo mejor de uno mismo hacia el prójimo: “Sin darnos, sin empatía, estamos perdidos. Es importante que cuando veamos el dolor ajeno lo sintamos como propio, para poder aliviar ese dolor que en realidad no es ajeno.”
  • Dar lo mejor de uno mismo hacia nuestro planeta: “nuestra vida se sustenta sobre la muerte de lo vivo, es decir, se están sacrificando continuamente formas de vida que sustentan nuestro aporte energético. Cómo no vamos a estar agradecidos a eso. Lo que pasa es que lo hemos reducido todo a la categoría de objeto y por lo tanto me como la chuleta, o me como el tomate, sin tomar conciencia de que hubo un sacrificio para que nosotros sigamos viviendo. Olvidamos el lado sagrado de todas las formas de vida. No deja nunca de sorprenderme que tanta gente crea en un dios que no ha visto y en cambio no adoren a la naturaleza que les da de comer y los sustenta, no lo entiendo.”
  • Y dar lo mejor de uno mismo hacia uno mismo: “No hay nada tan importante como bucear dentro del propio ser para intentar comprenderse, conocerse. Al final incluso somos ignorantes de nosotros mismos, no nos conocemos, vivimos presos en una idea de quienes somos.»

«La única manera de transformarnos, de que esta crisis y las que vendrán sean el preámbulo hacia un mundo más amable e inclusivo, es elegir sabiamente, desde el corazón, compasivamente y sin violencia. Hasta comprender hasta los huesos que los demás son uno mismo», concluye.

 

 

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Información del Autor

Profesora de Yoga. Emprendedora y entusiasta. Con gran inclinación al estudio integral del ser humano. Lalita cree en el poder transformador que todos llevamos dentro, en los proyectos con corazón y en una vida plena y coherente. Su misión, transmitirlo.