Transformar una crisis en un aprendizaje

La palabra “Crisis”, deriva de crecer, implica evolución y maduración aunque en un primer momento confunda y desestructure, nos dice la Lic. Paula Fumarola.

La palabra “Crisis”, deriva de crecer, implica evolución y maduración aunque en un primer momento confunda y desestructure, generando un desequilibrio en nuestra vida. Las crisis no son buscadas pero no podemos evitarlas. Por eso es tan común escuchar consejos como: ‘tenés que atravesar la crisis’, ‘algo mejor sucederá luego’, etc.

Pero cuando estamos en el medio de la tormenta, no es fácil comprender lo que esto significa. Una crisis nos desestabiliza, algo cambia en nosotros, a veces tendemos a enojarnos y pensar que todos están en nuestra contra, o que la vida es muy injusta. Al principio quedamos paralizados, no creemos en nada, hay desesperanza, el mundo parece detenerse y sentimos que no podemos avanzar, no encontramos respuestas ni salidas. Este es un momento muy crítico, a veces de mucho dolor y sufrimiento.

Una crisis nos desestabiliza, algo cambia en nosotros.

Para nuestra tranquilidad, siempre el ser humano tiende a la homeostasis -nuevamente a buscar el equilibrio-. Lentamente entendemos que no tenemos el control sobre algunas situaciones, como por ejemplo la muerte de un familiar cercano, un accidente, el fin de una relación, la pérdida de un empleo, la mudanza de nuestros hijos, una catástrofe natural, etc….

Cabe aclarar aquí que no son sólo eventos negativos o desagradables los que pueden producir una crisis, sino también situaciones de cambios, como por ejemplo un embarazo, la inclusión de una nueva pareja, la mudanza a otra ciudad, un cambio de trabajo, el nacimiento de un hijo, etc…

Por tanto, se trata de situaciones (negativas o positivas) que transforman la vida rápidamente y que implican un desequilibrio total. Lo esperable y natural es que volvamos a acomodarnos, pero no a todos nos lleva el mismo tiempo.

Para tal fin, es importante observarnos y comenzar a cambiar la pregunta: ¿Por qué a mí? por ¿Para qué a mí?. Preguntarnos “¿para qué estoy viviendo esto?” puede ofrecernos respuestas más profundas y sinceras.

Preguntarnos “¿para qué estoy viviendo esto?” puede traernos respuestas más profundas y sinceras.

Ya que continuar preguntándonos ¿por qué a mí? solo nos hará estar más y más enojados con lo que nos pasa, nos hará querer buscar responsables, y desde este lugar nunca encontraremos una respuesta que nos tranquilice al cien por ciento.

Entonces, el primer paso frente a una crisis, es “aceptar” que esto nos está pasando, que algo vino a romper el equilibrio que teníamos hasta el momento (a veces es un equilibrio aparente). Cuando aceptamos y reconocemos que estamos atravesando esta crisis, dejamos de pelear -nos rendimos-, quizá allí podamos empezar a vislumbrar algo del sentido subyacente de tal desajuste.

Entonces, el primer paso frente a una crisis, es “aceptar” que esto nos está pasando, que algo vino a romper el equilibrio que teníamos hasta el momento (a veces es un equilibrio aparente).

Con rendirnos no me refiero a entregarnos pasivamente o a mostrarnos vencidos, sino a rendirse en el sentido de “soltar”, de entregarse a lo que está sucediendo. Entregarse implica soltar el control y no continuar negando o justificando.  Simplemente al rendirnos estamos más despiertos y tranquilos para alguna lección, para ver un poco más allá de nuestro Ego y quizás comprender el sentido de esa crisis.

Ahí comenzaría una verdadera transformación. Sin duda las crisis pueden ser vistas como una oportunidad para mejorar y crecer como seres humanos. Al fin y al cabo para eso estamos en este planeta, ¿no?

Siempre tendremos algo que aprender. Nunca es tarde para incorporar un nuevo aprendizaje ni para comenzar a ver algo de un nuevo modo. Y cada persona hará algo diferente, siempre contamos con recursos internos para seguir avanzando, son  nuestras fortalezas, nuestro potencial para enfrentar las adversidades  menos pensadas.

Las crisis pueden ser vistas como una oportunidad para mejorar y crecer como seres humanos. Al fin y al cabo para eso estamos en este planeta, ¿no?

Quizá al principio no podamos ver nuestras fortalezas o no creamos en ellas. Tal vez sintamos mucho miedo, reconocerlo ya es un signo de fortaleza, porque no somos seres aislados y puede este ser el primer paso para pedir ayuda, para admitir que no podemos solos. Si miramos a nuestro alrededor también contamos con recursos externos (amigos, familia, contención social, etc).

Siempre la vida nos empujará a ir hacia adelante. No existe la idea de involución, es imposible que eso suceda, todo lo que transitamos es para seguir creciendo y convertirnos en mejores personas.

Bienvenidas las crisis entonces….si a través de ellas aprendemos. No las evitemos, nos les escapemos, no las neguemos, no las demoremos. Solo atravesémoslas con decisión, convicción y esperanza.

“La vida a veces duele, a veces cansa, a veces hiere, ésta no es perfecta, no es coherente, no es fácil, no es eterna; pero a pesar de todo LA VIDA ES BELLA”                                             

~del film “La vida es bella”~

Lic. Paula Fumarola

Psicóloga Cognitiva Conductual UBA / MPRN 909

 

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Información del Autor

Lic. Paula Fumarola Psicóloga (UBA) MPRN 909 -Mat. Pcial. de Rio Negro-. Egresada en el 2005 en la Facultad de Psicología -UBA-. Postgrado en Fund. Gregory Batson en Psicoterapias modelo Sistémico, Cognitivo y Comportamental. Instructora en Técnicas de Psicoprofilaxis Obstétrica para la maternidad. Instructora en Técnicas de Meditación y Respiración. Capacitación constante en áreas de Neurociencias y Terapia Clínica Cognitiva. Trabajó durante años en grandes empresas en BsAs, dentro de áreas Comerciales, de Atención al cliente, y específicamente RR.HH. (Capacitación, Desarrollo, Búsqueda y Selección de Personal). Se desempeñó como Selectora de Personal en Consultoras de Tecnología y Turismo en Bs. As. y en Patagonia para diversos clientes, administrando procesos de reclutamiento de personal, así como también realización de Psicotécnicos. Desde hace 7 (siete) años, desarrolla su actividad terapéutica atendiendo necesidades en personas que están atravesando crisis vitales en su vida, como divorcios, duelos, cuadros de estrés, cambios de trabajo, problemáticas de pareja y/o familia, fobias sociales, trastornos de ansiedad, depresión, crisis de angustia, ataques de pánico, trastornos obsesivos, etc. A través de la experiencia ganada en este campo nace el proyecto “Psicología y Desarrollo Personal”, un espacio para seguir avanzando con el mismo objetivo: ser un referente confiable en procesos de transformación y crecimiento personal. Aparte del trabajo en consultorio, promociona diferentes talleres de interés relacionados a problemáticas actuales abiertos a todo publico. www.paulafumarola.com.ar / [email protected] /Facebook: Paula Fumarola. Psicología y Desarrollo Personal