Resignificar algunas fechas

dia de la madre
¿Quiénes están detrás de las fechas que celebramos como pueblo? ¿Qué significado hay en ellas? ¿Qué les dió origen?

El sábado 26 de mayo estaba en la radio, cuando se acercaron tres personas comentando que querían invitar a la comunidad a un evento especial. Los recibimos, comenzamos a hablar con ellos, preguntando de qué se trataba esto que querían difundir. Eran integrantes de la colectividad boliviana en Bariloche y venían a hablar del día de la madre, que es una fecha muy importante para ellos por supuesto, pero que tenía algo de particular: el día del año que eligen para celebrarlo.

Mientras el conductor del programa desarrollaba la entrevista en el estudio, tuve la oportunidad de conversar con otro de los miembros de este grupo, y de pura curiosidad le pregunte por qué se celebraba el día de la madre el 27 de mayo. Su respuesta me dejó pensando, y es que en Bolivia se le da una cierta importancia al rol de la mujer en la liberación de los pueblos en épocas de la colonia, lo que dio origen a la patria.

Me puse a investigar un poco más, y pude dar con más datos. Concretamente, el día de la madre boliviana se celebra entonces porque un 27 de mayo de 1812 las mujeres de Cochabamba se plantaron frente al sometimiento, luchando por la libertad. Frente a la muerte de sus hombres tomaron el lugar y se defendieron con uñas y dientes. Muchísimas mujeres murieron ese día, y en su homenaje el pueblo de Bolivia celebra el día de las madres en esa fecha. De hecho, existe una Ley de la República, promulgada el 8 de noviembre de 1927, que expresa que se debe homenajear a las madres y abuelas en las instituciones educativas, además de visitar los monumentos conmemorativos.

Todo esto me llevó a reflexionar por qué celebramos ciertas fechas en ciertos momentos del año, y si todas ellas tienen un origen especial o rinden algún tipo de homenaje.

En algunos países, el día de las madres coincide con el día internacional de la mujer, el 8 de marzo; en otros lugares se celebra en el día de la primavera; pero en la mayoría de los países por lo que pude ver, es el segundo o tercer domingo de cierto mes, puede ser mayo u octubre. En Argentina es el tercer domingo de octubre porque así lo establece la Cámara de comercio, de manera tal que la gente, como ya cobró, puede ir a comprar los regalos y todo lo necesario para juntarse a festejar. Esto último me lleva a pensar en lo que sucede con el consumismo, tema que ya he abordado en otras oportunidades, cuando me preguntaba sobre las necesidades que verdaderamente tenemos, distinguiéndolas de los deseos de tener o poseer ciertas cosas. Sucede que muchas de las fechas que nosotros celebramos o conmemoramos, conllevan el compromiso de la compra, ya sea de un pequeño presente o detalle, o lo que vayamos a comer ese día especial. En lo personal al menos, me sucede que le encuentro más sentido a esto de reunirse, celebrar un día, juntos, compartiendo una comida o sencillamente unos mates con algo casero, que el hecho de preocuparse tanto por los regalos.

Más allá de los obsequios en sí mismos – a riesgo de sonar amargada, sostengo que muchas veces son objetos que reivindican la idea de mujer que solo puede querer un delantal de cocina o un electrodoméstico-, agasajar a una madre debe ser algo más trascendental que acercarle algo material, que le puede gustar y disfrutarlo, no digo que no. Tiene que ver con ser agradecidos con esa persona que nos enseña y acompaña, que tantas cosas hace por nosotros, que lucha día a día por darnos lo mejor, nos ama profundamente y mucho más.

Aunque todavía falta para el día de la madre en nuestro país, no quiero dejar pasar la oportunidad de reflexionar las diferencias que tenemos respecto de otras culturas, en este caso puntual la boliviana. Porque me parece más que interesante el considerar el rol de la mujer desde otro lugar: el de una mujer luchadora, activa, partícipe de algo mayor, que va mucho más allá de cocinar empanadas o preparar pastelitos.


Fuente: https://www.bolivia.com/especiales/dia-de-la-madre/historia/

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Información del Autor

Noelia Garola es Lic. en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, donde además realizó cursos de posgrado en Gestión de emprendimientos culturales y creativos y una Diplomatura en Recursos Humanos, además de capacitaciones y talleres sobre redacción para medios de comunicación digitales. Apasionada del teatro, las letras y la buena cocina, descubrió en el yoga un aliado para el camino de la vida, en la búsqueda de la armonía entre cuerpo, mente y espíritu. Actualmente se desempeña como docente de nivel superior y dicta talleres sobre comunicación corporal, donde pone especial énfasis en la importancia de escucharse a uno mismo y sentir lo que dice el cuerpo. Podes contactarte con ella a través de LinkedIn.