Algo más que un quilo y medio de masa

neurociencias
Billones de conexiones neuronales sostienen el mundo tal cual lo conocemos y a nosotros mismos dentro de él: una red que sorprende.

Si vamos a reflexionar juntos sobre aquello que hoy nos muestran las neurociencias, quizás sea conveniente empezar por el principio. ¿Cuál es el foco central de estudio de estas disciplinas científicas que, en junta, les gusta ser llamadas neurociencias? El cerebro, sin debate, la pieza más importante de toda la maquinaria del aprendizaje.

Poco menos de 1.500 gramos hicieron la diferencia, porque este órgano es el que nos hizo humanos… porque, en palabras del reconocido neurocientífico portugués Antonio Damasio, “el cerebro creó el hombre”. Esta pequeña pieza, que representa no más del 2% del peso corporal, consume más del 20% del oxígeno que respiramos. Esto habla de la inabarcable actividad de las casi 100 mil millones de neuronas que la componen al nacer, y cada una de ellas puede comunicarse hasta con 10.000 colegas… ¡billones de conexiones! ¡150.000 km. de nervios dando vueltas por todo el cuerpo!

Pero esta masa apelotonada en el cráneo no está sola, sino que forma parte de un sistema que lo excede: el sistema nervioso. Éste es la suma del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) más el sistema nervioso periférico (nervios craneales y raquídeos). El cerebro, junto al tronco cerebral y el cerebelo son los que constituyen el encéfalo.

El cerebro está dividido en dos hemisferios, derecho e izquierdo, y cada uno de ellos está a su vez dividido en cuatro lóbulos: frontal, temporal, parietal y occipital. El lóbulo frontal es dueño del área motora, área de Broca (lóbulo izquierdo) y área prefrontal. Esta última es la más reciente y flamante adquisición de nuestro cerebro, y está asociada a funciones mentales superiores tales como el razonamiento, la planificación y la toma de decisiones. Aquí residen el autocontrol, el freno de los impulsos, la regulación de las emociones, las leyes, la moral… por esto vale pensar que es esta adquisición de la evolución la que nos hizo personas. Si bien no es posible ubicar centros precisos donde tengan curso las distintas funciones mentales, sí podemos hablar de áreas funcionales de la corteza cerebral: la motora (en lóbulo frontal), la sensitiva (en lóbulo parietal), la auditiva (en lóbulo temporal) y la visual (en lóbulo occipital).

Una ¿simple? percepción

La información llega del mundo externo a través de los órganos de los sentidos y se representa en la llamada corteza sensorial primaria, en el caso de la vista, por ejemplo, en el lóbulo occipital. En esa área hay una correspondencia topológica, siendo que distintas células identifican detalles individuales de lo observado, información que se va incorporando en niveles sucesivos de complejidad. Además, como el ser humano tiene dos ojos con sus respectivos nervios ópticos, es también en la corteza donde confluye esta información que debe ser integrada. Las proyecciones de uno se entremezclan con las del otro en microcolumnas celulares de la corteza organizadas en franjas, como el cuero de una cebra. La información procesada en el área sensorial primaria pasa a la secundaria, que ya interpreta parte de los datos recibidos y tiene una función importante en la memoria visual, y luego a la terciaria, que trabaja en la percepción del movimiento y en una integración más compleja de la información. Estas áreas también reciben información de otros sectores de la corteza y tálamo, sumando más datos e interpretando lo observado, lo que implica, en cierto punto, distorsionar la imagen primaria o virgen para observar una imagen tridimensional con un sentido o significado. Finalmente, es la sumatoria de la actividad de todo el cerebro la que nos entrega el resultado final, una ¿simple? percepción.

Estas pocas líneas son sólo un superficial repaso para ir calentando motores; no tengo intención de explayarme en un desarrollo profundo de la anatomía cerebral y cada una de las funciones que ejecuta porque existen libros especializados en esto que ya lo hacen. Sí te sugiero que consideres esta lectura, para ir hasta el detalle de esta pequeña maravilla que nos gobierna desde la azotea.

El cerebro es la estructura biológica más impresionante, compleja y avanzada de toda la naturaleza. Y si bien las neurociencias nos permitieron conocer mucho sobre su funcionamiento, no llegamos aún a descifrarlo todo.

Mucho más que un quilo y medio de masa, se trata de un aparato que no sólo observa, crea y aprende, sino que sabe que lo hace. ¡El cerebro es consciente de sí mismo, de su existencia! Insisto: nosotros no sólo pensamos, sino que sabemos que lo hacemos, cosa que nos distingue del resto de los animales. Y hasta llegamos a evaluar eso que pensamos, poniendo nuestra misma mente a la distancia, allá, distinta de mí. Increíble, ¿no?


Texto extraído de “Neurociencias para Educadores”

Lucas Raspall (2017). Neurociencias para Educadores. Rosario: Editorial Homo Sapiens.

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Información del Autor

Mi nombre es Lucas Raspall. A veces soy médico, otras veces psiquiatra. Muchas veces soy psicoterapeuta o acupuntor. Con mucho descaro soy músico, pintor y, por qué no, escritor. Soy estudiante, profesor universitario y de posgrados, conferencista y divulgador. Soy un espectador privilegiado de mi propia mente e investigador incansable de sus laberintos. Soy experto en nada y confeso principiante en todo. Soy hijo, hermano y padre, por esto, soy niño y adulto. Soy marido de la mujer que amo y novio eterno de la vida. En definitiva, soy una persona: nada más que un millar de caras, cambiando a cada rato.
CV abreviado:
-Médico Psiquiatra (UNR).
-Psicoterapeuta Cognitivo Posracionalista (CETEPO – UCA).
-Especialista en Psicoterapia Zen (AAPZ).
-Acupuntor (SAA, IAMTC).
-Psiconeurocupuntor (AEPNA).
-Profesor (UCALP).
-Docente universitario (UAI, UCALP, IUGR).
-Docente invitado en cursos de posgrado y maestría (UNL, UNR).

Publicaciones del autor:
-Neurociencias para educadores (Homo Sapiens, 2017).
-Un juguete llamado mente (UNR Editorial, 2016).
-Cuánticamente. Redes enredadas (UNR Editorial, 2014).
Y cuatro libros más.