La sabiduría del bambú japonés

Fotos | Myrna Corsi
En estos tiempos de velocidad abrumadora, tomarse el tiempo para observar la naturaleza tiene premio. Conocé la enseñanaza que te da el Bambú japonés. Nunca la olvidarás.

Como sociedad, estamos viviendo tiempos de máxima velocidad. Llegar rápido, mejorar la productividad y hacer diez cosas bien y al mismo tiempo. Todo, o casi todo, a solo un click de distancia, ya, sin tiempo que perder.

Quizá  esta velocidad de vértigo que llevamos sea la causa de que te sientas frustrado cuando un proyecto, una idea o una disciplina no acaba por concretarse, por hacerse tangible y real. Tenés todo: el entusiasmo, la capacidad intelectual, los recursos… y sin embargo los frutos no aparecen.

Una vez más, la naturaleza nos regala una importante lección; si la observáramos un poquito más, nos quedaría muy claro que, en muchas ocasiones, es necesario un factor imprescindible para que los frutos puedan madurar: el tiempo.

La paciencia es un valor que tenemos medio olvidado, escondido por ahí en el último cajón de un armario viejo y polvoriento. Sin embargo, es necesario amigarnos con ella para poder disfrutar de los procesos, que son parte intrínseca de la vida.

Si observáramos a la naturaleza nos quedaría muy claro que, en muchas ocasiones, es necesario un factor imprescindible para que los frutos puedan madurar: el tiempo.

BambúUna analogía muy potente para comprender como funcionan ciertos procesos es la del bambú japonés. Posiblemente sea la especie con el crecimiento más rápido de todas, ¡puede alcanzar 30 metros en solo seis semanas! Pero para que ello sea posible, es necesario que la semilla tenga el tiempo necesario para desarrollar fuertes raíces: aproximadamente 7 años.

En esos 7 años no vas a ver nada del bambú japonés, todo permanecerá bajo tierra; será ese el tiempo necesario para que las raíces crezcan y se extiendan, asegurando así la estabilidad necesaria para realizar ese espectacular crecimiento.

Poco le importa al bambú japonés el apuro que puede tener quien lo sembró: para poder acceder a su magnificencia, es condición saber esperar.

Que la impaciencia no sea la que te haga desistir de alcanzar y sostener tus sueños. Si estás andando tu sendero, no pienses que nada está ocurriendo, el crecimiento puede ser lento e incluso imperceptible. Acordate del ciclo del bambú japonés, que la perseverancia y la paciencia sean tus fieles compañeras y afloren en los momentos de duda.

Que la impaciencia no sea la que te haga desistir de alcanzar y sostener tus sueños. Si estás andando tu sendero, no pienses que nada está ocurriendo, el crecimiento puede ser lento e incluso imperceptible.

Continuá, pacientemente, regando tu tierra, abonando tu suelo y dejando que las raíces tengan el tiempo necesario para expandirse, afirmarse.

El I ching, uno de los libros con más sabiduría de todos lo tiempos, lo dice claramente: la perseverancia es favorable.

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