El fenómeno verde de nuestra sociedad

Una reflexión sobre el momento social del que no deja de hablarse en las calles, en el trabajo, en los grupos de whatsapp, en los medios de comunicación y en las redes sociales: el dólar, el aborto legal, el fútbol y el mundial.

En junio Argentina palpitó de verde. En las calles, en el trabajo, en los grupos de whatsapp, en la televisión, en la radio y en las redes sociales se habló del fenómeno que pintó de color el momento social por el que aún estamos atravesando: el dólar, el aborto legal, el fútbol y el mundial.

Todo comenzó con el aumento del dólar y de las tarifas de servicios en Buenos Aires. Se habló día a día sobre cuánto subió el tipo de cambio y en qué sentido iba a afectarnos: ¿Realmente la preocupación es para quienes quieren comprar la moneda extranjera o para quienes vamos al supermercado? Cada quién lo interpretó como quiso, pero lo cierto es que a la mayoría nos preocupó porque el bolsillo tiene un límite por debajo de la inflación.

El efecto verde acababa de comenzar, el tercer aumento del año anunciado por el gobierno no iba a ser el último. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la toma de nueva deuda externa que cayó como baldazo de agua fría sobre la clase trabajadora fue para unos pocos, la única opción para cambiar nuestro mundo para mejor sin importar el costo.

Por otro lado el movimiento de mujeres pintó las calles y el Congreso de la Nación de color verde. La sociedad marchó hacia las plazas, se manifestó en las universidades, en los colegios, en los trabajos y en los barrios, con el pañuelo y los carteles con el mensaje de “¡Ni una Menos!” Y “¡Aborto legal ya!”

Cuando hablamos de cambiar el mundo, las cosas empiezan por esto. No se trata de un simple mensaje o ejemplo moral sino de la lucha. Y las mujeres lograron expresarlo perfectamente durante todo este tiempo y demostraron que se puede ganar, que podemos cambiar el rumbo. Ellas pintaron de verde el país y nos contaron qué es lo que está pasando en nuestra sociedad y qué es lo que sucede con la mujer bajo este sistema. ¿El machismo es un fenómeno cultural o es la reproducción del sistema opresor? ¿Elegimos el aborto clandestino que mata o el aborto legal seguro? ¿Quiénes son las más afectadas, las que tienen los ingresos suficientes para llegar a eso o las que no? Entre tanto debate la desigualdad social salió al descubierto como problema real. En las calles dijeron cambiémoslo, mejoremos las cosas.

Mientras la ley obtenía media sanción aquella mañana, en una cancha verde de la ciudad de Moscú en Rusia comenzaba el mundial de fútbol y Argentina revivió su sueño colectivo, una vez más, de ser campeón. Y así fue como en los medios, entre el dólar y el aborto, el fútbol y la selección, se habló más de fútbol. Porque eso siempre fue lo que más nos tuvo que importar: la pasión y el juego por sobre las realidades políticas y económicas de nuestro país. Porque para ellos no importa qué tan mal estemos, si ganamos partidos, la sociedad se pondrá feliz igual. Y eso es lo que quieren: que estemos distraídamente felices sin importar nuestras condiciones materiales reales. Entonces traeme la copa, Messi, que no nos importa nada más.

No importa el FMI ni el gobierno, ellos se encargarán por nosotros. No importa qué tan tristes estemos, la selección se encargará de alegrarnos. No importa la inflación, no importa si no llegamos a fin de mes. No importa qué tanta hambre o tan desamparado se encuentre ese nene en el barrio, con los mocos colgando y la ropa desabrigada. No importa si hace frío, cuando llegue el momento él va a estar gritando: GOL, GOL, VAMOS ARGENTINA.

Durante junio en las calles se vivió una saturación social de emociones: el descontento porque aumentó el boleto, el enojo por los cortes de calles y los piquetes, la desilusión por las paritarias, la euforia por la ley del pañuelo verde, la alegría del fútbol y la esperanza de volver a ser campeones del mundo. En medio del pleno invierno, con las manos frías y la bufanda, el hambre, el miedo y la lucha, se siguió demostrando que la sociedad busca estar un poco mejor día a día: no sabe cómo pero lo hace, lo intenta. Porque la gente se mueve, se la rebusca, vive. Porque están los sueños de siempre, el de la copa mundial, el del ascenso del puesto de trabajo, el de irse de viaje sin reglas ni límites, el de dormir un par de horas más y que los fines de semana sean siempre largos.

La diferencia es que ahora los sueños son un poco más que eso y dicen ni una menos, agarrá tu pañuelo y vamos al Congreso, veamos el partido juntos, hinchemos por Argentina, que el peso se devalúa y las horas extras ya no ayudan, que la desigualdad social y las injusticias nos duelen más que nunca. Agarrame la mano y vamos a luchar que es nuestro momento para cambiar esta realidad. No importa que a ellos no les importe, la victoria del verde hoy tiene que ser nuestra.

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Información del Autor

Estudiante de Comunicación Social, observadora participante de la sociedad, amante de la fotografía y la naturaleza.