Escribiendo nuestro propio cuento (parte 2)

neurociencias infancia
Los pilares de la historia se escriben en la más tierna infancia y el resto del edificio se monta sobre esta estructura.

Al nacer, el bebé tendrá que aprender a comunicarse, y lo hará como pueda. Llorando encuentra que su mamá le presta atención: calor, frío, hambre, dolor… por ahora sólo sabe llorar. Pronto estos llantos se irán diferenciando, y la madre aprenderá a escuchar las diferencias: llora porque tiene sueño y no se puede dormir o llora porque tiene hambre. Al poquito tiempo la comenzará a seguir con la mirada y luego le sonreirá: el apego se hace cada vez más sólido, el vínculo se fortalece.

El apego es un instinto: esta vinculación intensa, fuerte y duradera es una tendencia natural que se apoya en conocimientos escritos en nuestra biología.

Tanto para la madre como para el bebé esta coordinación es una tarea que produce bienestar, favoreciendo en la madre la especial atención por el cuidado y en el niño el desarrollo de seguridad y complacencia. Más grande se hace el bebé, más compleja la relación: las “charlas”, los besos y caricias, las sonrisas y los diferentes llantos, los gritos y pataleos, todo se convierte en parte de este lenguaje que va poniendo detalles al vínculo. Y así, creciendo, el bebé va escribiendo su cuento.

Los pilares de la historia se escriben en la más tierna infancia y el resto del edificio se monta sobre esta estructura.

El cerebro se desarrolla a pasos agigantados, y pronto el niño va a comenzar a desarrollar esa capacidad “mentalista” que le permite entender lo que sucede en la cabeza de su mamá (en anterior publicación en la Revista Ahora habíamos repasado este tema, el de la “teoría de la mente”). A partir de acá todo cambia, porque el niño empieza a jugar con la mente. Estos capítulos son imperdibles: miradas, gestos, enojos, intenciones… Me resulta difícil explicarte cuán importante es todo esto para el cuento que cada uno de nosotros narramos. ¡Y cuán importante es esto a la hora de pensar cómo aprendemos! Por ahora, sólo quiero que sepas que los pilares de la historia se escriben en la más tierna infancia, y que el resto del edificio se monta sobre esta estructura.

Primero, las emociones, luego las ideas

En las etapas más tempranas de la vida la posibilidad de conectarse con la mente del otro y vincularse marcha exclusivamente desde lo afectivo: ahí ya se está aprendiendo un estilo emocional, una manera estable de sentirse. Mucho más adelante en el tiempo comienzan a aparecer las elaboraciones del pensamiento, fruto del lenguaje: el mundo de las ideas explica lo que se siente y por qué, y así se va consolidando ese orden interno que hace a la personalidad. Y todo esto sucede por la capacidad del cerebro de aprender. Lo que se aprende en primera persona (se vive), se graba a fuego y va configurando un registro de qué cosas sí se pueden hacer y cuáles no, qué cosas agradan a mis cuidadores y cuáles no, qué cosas me hacen sentir bien y cuáles no. De a poco, también se va escribiendo en el cuento quién soy, qué cosas me gustan hacer y cuáles no, qué cosas me salen bien y cuáles mal…

La identidad se arma atando en el tiempo las experiencias que se van viviendo, aprendiendo a responder emocionalmente y a significar lo vivido de una manera particular. Siempre sintiendo, explicando y guardando… siempre aprendiendo.

Lo que llevamos adentro condiciona la forma de ver las cosas, la manera de sentir y de explicar las nuevas experiencias. Las respuestas frente a las distintas situaciones que se van presentando en la vida tienen el sesgo de vivencias pasadas, que serán rápidamente proyectadas en la mente para indicar el mejor camino a tomar.

Lo que llevamos adentro condiciona la forma de ver las cosas, la manera de sentir y de explicar las nuevas experiencias.

Por esto, todo lo que se vive en la infancia es crucial: las características centrales del modo de relacionarse se conciben en esta instancia de la vida. Y esto nos obliga a los adultos a tratar siempre con profundo respeto y consideración a todos los niños, porque lo que aquí pase marca. Luego, este estilo de vincularse se llevará a otras personas y contextos, sin muchas variantes. A partir de estas vivencias tempranas se constituyen las hojas de ruta para futuras relaciones, mostrando en este punto la potencialidad de permanencia y estabilidad de las herramientas edificadas durante la infancia. ¡Así llegamos a ser quienes somos! De esta manera se construye la identidad, poniendo palabras a la experiencia, reformulando lo que nos sucede de manera permanente, redactando la historia con un sentido temporal (pasado, presente y futuro) y dejando escrito todo esto en un cuento que no es más, ni menos, que nuestra propia historia.


Texto extraído de “Neurociencias para Educadores” y modificado.

Lucas Raspall (2017). Neurociencias para Educadores. Rosario: Editorial Homo Sapiens.

 

 

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1 Comentario

  • Lucas siempre sorprende con una nueva aproximación al eterno problema de como y qué es necesario para llegar a escribir un cuento de vida que vale la pena que leamos y releamos a medida que lo vamos escribiendo, esta vez desde que nacemos. Seguramente en todas las relecturas, ese cuento tendrá nuevas y más sabias interpretaciones.

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Información del Autor

Mi nombre es Lucas Raspall. A veces soy médico, otras veces psiquiatra. Muchas veces soy psicoterapeuta o acupuntor. Con mucho descaro soy músico, pintor y, por qué no, escritor. Soy estudiante, profesor universitario y de posgrados, conferencista y divulgador. Soy un espectador privilegiado de mi propia mente e investigador incansable de sus laberintos. Soy experto en nada y confeso principiante en todo. Soy hijo, hermano y padre, por esto, soy niño y adulto. Soy marido de la mujer que amo y novio eterno de la vida. En definitiva, soy una persona: nada más que un millar de caras, cambiando a cada rato. CV abreviado: -Médico Psiquiatra (UNR). -Psicoterapeuta Cognitivo Posracionalista (CETEPO – UCA). -Especialista en Psicoterapia Zen (AAPZ). -Acupuntor (SAA, IAMTC). -Psiconeurocupuntor (AEPNA). -Profesor (UCALP). -Docente universitario (UAI, UCALP, IUGR). -Docente invitado en cursos de posgrado y maestría (UNL, UNR). Publicaciones del autor: -Neurociencias para educadores (Homo Sapiens, 2017). -Un juguete llamado mente (UNR Editorial, 2016). -Cuánticamente. Redes enredadas (UNR Editorial, 2014). Y cuatro libros más.