El cuerpo habla, la Biodescodificación nos traduce

Nuestro cuerpo se comunica con nosotros de muchas maneras. A partir del lenguaje de nuestra biología es posible entender cuál es el conflicto que se está expresando.


Este lenguaje se nos vuelve claro a la luz de lo que comprendió y estudió el doctor Hamer, y que luego se fue completando con el trabajo de muchos investigadores como  Claude Sabbah, Marc Frechet, Ancelin Schutzenberger. Cada uno con aportes en diferentes disciplinas que hoy integran lo que llamamos Biodescodificación o Descodificación Biológica.

Tenemos cargados en nuestra biología, a partir de millones de años de evolución, diferentes programas biológicos de supervivencia. Algunos coordinan que aumente alguna actividad o que disminuya la producción de algún mensajero químico, frente a situaciones puntuales, por ejemplo. Así mismo cada sistema en nuestro cuerpo y cada órgano, tiene un conjunto de actividades que se ponen en marcha frente a diferentes situaciones especiales (amenaza, ataque o defensa, búsqueda de alimento,  reproducción, etc.), para asegurar  mejores chances de supervivencia para el individuo y para la especie. Incluso, cada célula, individualmente, tiene programas que se activan aún estando aislada de otras células y que le permiten saber si se encuentra en un entorno apto o si lo debe evitar. ¡Cada una de ellas!

Estos programas, incluyendo los programas complejos, como son nuestras actitudes y comportamientos, se orquestan en una delicada armonía. En orden de prioridades, estas secuencias estereotipadas de eventos que nos mantienen con vida, están primero. Incluso antes que nuestra voluntad consciente. Ya que en situación biológica de peligro las respuestas intuitivas son más veloces que nuestro pensamiento consciente. Cuando me estoy quemando, retiro instintivamente mi mano, antes de ser consciente del dolor.

Cuando un conflicto emocional, ya sea por su intensidad o por su repetición a lo largo de nuestra vida, supera cierto umbral de tolerancia psíquica, el conflicto se pasa a nuestra biología. Se hace cargo de este estrés nuestro cuerpo, en aras de dejar libre nuestro pensamiento y asegurarnos mejores oportunidades de supervivencia al segundo siguiente. Nuestra biología no “piensa” a futuro. Solo activa el programa adecuado a la vivencia desbordante que vive el individuo, y todo su accionar se vuelve  tendiente a mantenerlo con vida al instante siguiente.

Cuando un conflicto emocional, ya sea por su intensidad o por su repetición a lo largo de nuestra vida, supera cierto umbral de tolerancia psíquica, el conflicto se pasa a nuestra biología.

Cada uno de estos conflictos que hemos vivido tienen una emoción y carga predominante. Y esa “lectura” que hacemos de un hecho, el modo en el que lo sentimos, es lo que determina qué órgano o sistema de nuestro cuerpo es que dará la respuesta. Nuestro cuerpo va a responder literalmente a la vivencia internalizada inconscientemente. Así, por ejemplo, si  una persona sufre la pérdida de un ser querido, puede vivenciarlo como: “algo intolerable, inadmisible” (responderá en ese caso el estómago, produciendo más ácido gástrico en un intento de poder “asimilar”), como una “enorme pérdida” (se pueden activar las células germinativas de las gónadas) o como un “abandono” (con lo cual se puede activar un arcaico programa de supervivencia mamífera, que vuelve al cachorro más grande y visible para su madre, dándole mejores oportunidades de que lo vea…. aumentando su tejido adiposo). Cada persona,  inconscientemente, puede vivir este mismo hecho con una emoción predominante diferente. Así es que llega a consulta una persona con gastritis, una con tumor de ovario y otra con sobrepeso. Todas ellas perdieron a un ser querido. Cada una de estas personas lo vivió de modo muy personal.

Este modo de vivenciar ciertos eventos también tiene influencia familiar. Muchas de nuestras respuestas emocionales, son modos de pararse frente a las situaciones que heredamos de nuestra  familia. Y es por ello que,  en las consultas, se revisan eventos que tienen que ver con la vida del consultante, pero también, con la vida de sus padres, abuelos, y a veces bisabuelos.

El trabajo desde la Biodescodificación es hacer conscientes estas vivencias y respuestas, y así, la persona puede hacer uso de sus recursos actuales para disminuir la carga emocional asociada al evento. Es una reactualización del modo de percibir lo relacionado a esa vivencia puntual, y de este modo, cambia la percepción del conflicto y se hace innecesaria la respuesta de supervivencia que se había activado.

Como siempre aclaro, la Biodescodificación complementa, y de ninguna manera sustituye, los tratamientos médicos alopáticos o psicológicos, a los que el paciente debiera oportunamente acceder.

Por más información, solo tenés que contactarte.

Si este tema resuena para vos, también podes leer:

¿Qué es la enfermedad para la Biodescodificación?

El método de la Biodescodificación para resolver conflictos

La gestación y su influencia en la vida.

¡Salud y Saludos!

Dra. Laura Francesco.

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Información del Autor

Es médica recibida en la UBA. Orientó su formación de post-grado a disciplinas con una visión mas integral del Ser. En las consultas trabaja con Biodescodificación, Medicina Cuerpo Mente Alma y Medicina Ayurveda. También utiliza herramientas de PNL, Hipnosis Eriksoniana, Flores de Bach, Memoria Celular por testeo, Fitoterapia y Magnified Healing. En formación permanente, en la búsqueda de poder brindar una guía apropiada a cada persona."