Saná la relación con tus padres

relación padre e hijo

Pudiera parecer una paradoja que en unas sociedades tan avanzadas como las que vivimos existan aun aspectos que, por mucho que pasen los siglos, permanecen inalterables: los problemas de relación padre e hijo que, desgraciadamente, siempre han sido más la norma que la excepción.

Hoy en día seguimos teniendo los mismos problemas de relación padre e hijo que tenían ya nuestros antepasados hace cientos sino miles de años.

¿No te parece curioso que seamos capaces de increíbles avances en tantos campos (ciencia, comunicación, transporte, etc.) pero sigamos siendo tan ignorantes  en el campo emocional? El ser humano está estancado en una continua repetición de los mismos patrones sencillamente porque se ha olvidado de quién es.

El origen de todos los problemas del ser humano radica en el olvido de quién es

Sos un Ser energético que en un momento dado, a lo largo de su eterno viaje por este Universo, decide hacer una parada en este planeta llamado Tierra. Tu único Propósito como Ser, a lo largo de tu eterno viaje universal, es el de evolucionar, es decir, iluminar tu Oscuridad.

El ser humano está estancado en una continua repetición de los mismos patrones sencillamente porque se ha olvidado de quién es.

Antes de encarnarte te hacés dos solemnes promesas: seguir evolucionando a través de tus interacciones con los otros seres humanos y no volver a utilizar los comportamientos oscuros que ya has utilizado y experimentado en otras vidas.

Tu único Propósito como Ser, a lo largo de tu eterno viaje universal, es el de evolucionar, es decir, iluminar tu Oscuridad.

Para cumplir la primera promesa vas a necesitar un vehículo (tu cuerpo) adaptado a las particularidades del planeta que vas a habitar.

Para poder cumplir la segunda promesa y no repetir esos comportamientos que ya has experimentado y tanto daño te causaron en otras vidas, elegís a unos progenitores cuyos comportamientos oscuros sean los mismos que tú mismo te prometiste no volver a utilizar en esta vida. Elegís a tus “padres” para que, con sus comportamientos cotidianos, te recuerden qué NO hacer. Sí, leíste bien, he escrito qué No hacer.  Gracias a tus progenitores, siempre tendrías presentes esos comportamientos.

Elegís a tus “padres” para que, con sus comportamientos cotidianos, te recuerden qué NO hacer.

¿No te parece ahora un contrasentido criticarlos o incluso llegar a odiarlos? ¡Los elegiste desde tu consciencia libre para que te ayudasen! ¡Ellos iban a ser cotidianamente tus maestros!

¿No es acaso sorprendente que hagamos precisamente lo contrario? ¿Cuántas personas conocés que no imiten a sus progenitores precisamente en sus comportamientos negativos?

El origen del problema en la relación padre e hijo

El origen del problema es que al encarnarnos en estos cuerpos materiales nos vamos olvidando paulatinamente de quiénes somos en realidad. La materia encierra y la persona en la que se convierte el Ser no se identifica con él sino con los fabricantes de su cuerpo. El Ser se siente atrapado. La comunicación se pierde. El cuerpo material se identifica con sus fabricantes (papá y mamá) y no con sus Creadores (la Esencia Creadora).

El cuerpo material se identifica con sus fabricantes (papá y mamá) y no con sus Creadores (la Esencia Creadora).

Por decirlo de alguna manera, es como si tu persona se olvidara progresivamente del Ser que lleva dentro. Te identificás con tus progenitores y tratás de vivir tu vida en función de unas normas preestablecidas fruto de la educación.

La identificación con el fabricante versus el Creador

Al identificarnos con nuestros padres físicos nos olvidamos de quiénes somos, les conferimos una especie de “superpoderes” que en realidad pertenecen a la Esencia Creadora (nuestros verdaderos Padres). De alguna manera los convertimos en nuestros “dioses”.

En lugar de verlos como son, con sus defectos y debilidades propios de la raza humana y aceptarlos así, les exigimos una serie de comportamientos y nos creamos unas expectativas imposibles. Nos olvidamos de que ellos mismos, como nosotros, también se han olvidado de quiénes son.

En lugar de verlos como son, con sus defectos y debilidades propios de la raza humana y aceptarlos así, les exigimos una serie de comportamientos y nos creamos unas expectativas imposibles.

Según vamos creciendo descubrimos que los que llamamos “nuestros padres” (progenitores) no tienen respuestas para todo, que no pueden aliviar nuestro sufrimiento y sentimos una profunda decepción. Nos sentimos solos ante el “peligro” (fruto del olvido de quiénes somos).

Al sentirnos defraudados, los culpamos. Sentimos rabia y al mismo tiempo nos sentimos culpables por sentir rabia contra los que hemos hecho nuestros “dioses” creándonos un círculo de malestar de difícil solución.

¿Te das cuenta de cómo podría ser la relación con tus padres sin estas falsas expectativas y exigencias del ego?

En esta experiencia terrestre has escogido una “familia” temporal para que te ayude a evolucionar al permitirte la experimentación de las emociones.  ¡Atrevete a recordar, perdoná, perdonate y sé feliz!

Anne Astilleros

Escritora, conferenciante internacional y creadora del método Egolución.


Podés leer más sobre Anne Astilleros y su método y filosofía en su libro gratuito: Egolución. Manual de Espiritualidad Práctica que podés descargar libremente en: www.anneastilleros.com/es/manual

 www.anneastilleros.com

www.facebook.com/anneastilleros

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