Una base segura

Una base segura es ese fortín al que siempre podemos regresar cuando lo necesitamos, un castillo que siempre tiene las puertas abiertas para nosotros, incondicionalmente.

Te contaba en anteriores publicaciones en esta Revista cómo se construye la seguridad afectiva, poniendo el acento en el vínculo del bebé con su cuidador o figura de apego. Los bebés, luego niños, que son alzados, mirados, tocados y acariciados, que reciben respuestas de una manera pareja, sin disrupciones y de modo predecible, tienen el contexto ideal para armar estructuras sanas y fuertes. Sus cuidadores permiten y alientan la exploración, mostrándose a su vez disponibles para acompañarlos y calmarlos cuando esto sea necesario. Éstas son las relaciones en las que el niño aprende a sentirse seguro, dado que el adulto lo posibilita.

Son las personas las que edifican (o no) esta base, no son los lugares en sí. Sólo que, por contacto, estos lugares toman luego el carácter de las personas que los habitan. Quiero decir: una base segura es un vínculo, y esto no tiene un emplazamiento físico. De esto se trata la figura del hogar, cuando ahí se respira amor.

Una base segura es ese fortín al que siempre podemos regresar cuando lo necesitamos, un castillo que siempre tiene las puertas abiertas para nosotros, incondicionalmente.

Un apego seguro funciona para que los niños crezcan y se desarrollen con los recursos y herramientas necesarios para enfrentar las dificultades y obstáculos que se le presenten en la vida.

Me gusta pensar este sitio (ya sabés que es figurativo) como “tierra sagrada”. Allí no se miente, se respeta, se ama de verdad. Y eso genera tranquilidad y firmeza. Es ése el lugar al que niño quiere volver cuando lo que encuentra en sus períodos de exploración es más difícil que lo que puede entender, más fuerte que lo que puede enfrentar. Un lugar donde se pueden investigar los aspectos dolorosos de la vida, esos que son difíciles de acomodar en la propia historia sin la ayuda, comprensión y contención de un guía. Allí vale desnudarse porque se ha construido confianza, sin juicios que censuren o amenacen. Y así puede evaluar a fondo sus experiencias para reestructurarlas de una nueva manera, a la luz de una forma distinta de ver las cosas. Allí pueden reconsiderarse sus percepciones, sus interpretaciones, sus emociones: toda la experiencia puede ser reformulada, aunque el proceso o los descubrimientos sean dolorosos y difíciles. Seguridad, confianza y autonomía: primero, lo importante.

Es interesante la imagen que utiliza el genial Álvaro Pallamares, psicólogo chileno dedicado de pleno a la concientización y enseñanza de la importancia de los buenos tratos en la infancia: ¿vos dejarías que tu hijo ande en moto sin casco? Del mismo modo que un casco protege a la hora de andar en moto…

Un apego seguro funciona para que los niños crezcan y se desarrollen con los recursos y herramientas necesarios para enfrentar las dificultades y obstáculos que se le presenten en la vida.

Ahora, ya sabés qué es lo más importante que debiéramos regalarles a nuestros hijos. ¡A trabajar en ello!


Texto extraído de “Neurociencias para Educadores” y modificado.

Lucas Raspall (2017). Neurociencias para Educadores. Rosario: Editorial Homo Sapiens.

Participá de la Comunidad Ahora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


1 Comentario

Suscribite a Revista Ahora

¿Te gustaría recibir artículos como este en tu e-mail? Sé parte de la Comunidad Ahora, gratis!






Información del Autor

Mi nombre es Lucas Raspall. A veces soy médico, otras veces psiquiatra. Muchas veces soy psicoterapeuta o acupuntor. Con mucho descaro soy músico, pintor y, por qué no, escritor. Soy estudiante, profesor universitario y de posgrados, conferencista y divulgador. Soy un espectador privilegiado de mi propia mente e investigador incansable de sus laberintos. Soy experto en nada y confeso principiante en todo. Soy hijo, hermano y padre, por esto, soy niño y adulto. Soy marido de la mujer que amo y novio eterno de la vida. En definitiva, soy una persona: nada más que un millar de caras, cambiando a cada rato. CV abreviado: -Médico Psiquiatra (UNR). -Psicoterapeuta Cognitivo Posracionalista (CETEPO – UCA). -Especialista en Psicoterapia Zen (AAPZ). -Acupuntor (SAA, IAMTC). -Psiconeurocupuntor (AEPNA). -Profesor (UCALP). -Docente universitario (UAI, UCALP, IUGR). -Docente invitado en cursos de posgrado y maestría (UNL, UNR). Publicaciones del autor: -Neurociencias para educadores (Homo Sapiens, 2017). -Un juguete llamado mente (UNR Editorial, 2016). -Cuánticamente. Redes enredadas (UNR Editorial, 2014). Y cuatro libros más.