Excusas, manzanas y la humedad justa

torta de manzana vegana

Esta receta de torta de manzana vegana, además de ser novedosa y deliciosa, es muy fácil de preparar. ¡Necesitás 5 ingredientes para obtener todo el sabor!


¿Qué es lo que nos pasa cuando nos enfrentamos a la decisión de cambiar algún aspecto de nuestras vidas? No. Manzanas, seguro que no…. A menos que estemos en una mala película de Tim Burton y que en lugar de umpa-lumpas nos pongan un ballet de granny smith y royal gala en clave sarcástica…

No obstante, por más simpático que parezca,  este artículo no versa sobre delirios cinematográficos, ni sobre variedades de manzana; sino que trata sobre la experiencia de cambiar la alimentación; y, como todos sabemos, la experiencia del cambio: trae excusas -también algunos temores disfrazados de excusas-

Desafortunadamente, los peros se vuelven peso extra en la mochila; y el  sendero hacia  cocina veggie, aunque hermoso, vigorizante: es también largo; por eso es conveniente ir revisando cada tanto la carga, así podemos seguir camino más livianos. Con este propósito de «descarga», armé un inventario para poner en tema algunos excesos de equipaje a la hora de cambiar nuestra alimentación:

1) No me gusta cocinar.

Empiezo por este, porque suele ser el más determinante; el que aparentemente nos deja sin argumentos. Dada su importancia, es para dedicarle todo un artículo; pero por lo pronto baste decir que «cocinar es una forma de amar» y no conozco muchas personas que digan que no les gusta amar.

Cocinar es una forma de amar y no conozco muchas personas que digan que no les gusta amar.

2) No tengo tiempo. Para comer sano, para comer vegetales: hay que cocinar demasiado.

No dramaticemos tampoco…  «Cualquier cocina» requiere un poco de dedicación. La única de cero esfuerzo es la que se ordena por teléfono, y aún así exige gastar energía en marcar el número. La cocina vegana sólo demanda un poquito más de planificación.

3) Yo cocino sólo para mí.  Es demasiado trabajo para la comida de una sola persona.

Desde mi punto de vista, esta excusa está muy emparentada con la primera. Si la cocina es amor ¡qué mejor que amarnos bien y cocinar lo que fortalece nuestro cuerpo y nuestro espíritu! Según la sabiduría popular: la caridad bien entendida empieza por casa. 

4) Voy a comer siempre lo mismo: arroz integral y ensalada.

Este lo viví en carne propia, estaba convencida de que mi alimentación se iba a resumir a una ensalada de tomate, lechuga y cebolla por el resto de mi existencia. ¡Nada más lejos: hay miles ingredientes para combinar en una ensalada! Hablando en serio, esta excusa habla más de la novedad que representa la cocina vegana que de lo que realmente vamos a comer.

Si la cocina es amor ¡qué mejor que amarnos bien y cocinar lo que fortalece nuestro cuerpo y nuestro espíritu! Según la sabiduría popular: la caridad bien entendida empieza por casa.

5) Voy a extrañar…

Frente a un cambio de alimentación, aparece el miedo a lo que vamos a añorar: huevos, leche vacuna, quesos, carne, la parrillada del domingo, el pollo relleno de las fiestas, las pastas al huevo, los embutidos, el asado en casa de los tíos, y la lista se extiende hacia el infinito. Pero lo cierto es que lo que debemos superar es la extrañeza cultural, lo social que se adjunta a la cocina: porque nuestro paladar cambia, y no podemos extrañar aquello que ya no nos gusta. 

6) Tengo que aprender todo de nuevo. Voy a tener que aprender a cocinar de nuevo.

Cuando cambié mi dieta, no sólo adopté la alimentación vegana, sino que además eliminé los productos refinados e industrializados; e inclusive, por un año dejé de consumir cualquier tipo de harinas; así que este temor, literalmente, me tomó por asalto.

Miraba el arroz integral, el mijo, la quinoa, las legumbres y nada me terminaba de cerrar. ¿Cómo iba a hacerme una torta sin harina y sin huevos??? Casi era tentador caer en la desesperación… Esa tentación fue lo que me llevó a las manzanas y la humedad.

Manzanas y la humedad

No sé si les conté, pero la repostería nunca fue mi fuerte. Como si no me alcanzara con no defenderme demasiado bien, soy bastante quisquillosa con las tortas: por ejemplo tienen que ser húmedas, tener la humedad justa. A causa de esto de la humedad, amaba la tarta de manzanas: de más estaba decir que me había costado muchísimo dar con la receta exacta, y cuando por fin había dado en el clavo… ¡Zas! No cocino más con huevo, no cocino más con harina.

¡No hay manera de imaginar la crisis! Sí, una crisis por una tarta húmeda de manzana. Pero esa es la belleza de la cocina, siempre se puede probar, siempre se puede inventar, y sino: siempre está Internet. Luego de dar unas cuantas vueltas, armé mi propia receta de tarta de manzanas, con la humedad justa, y sin excusas.

Esta receta es muy fácil de hacer, y lleva principalmente frutas. Necesitamos: 3 manzanas rojas medianas, 2 bananas, 1 naranja, 150 cm3 de leche vegetal, 300gr de avena tradicional molida, o harina de avena.

¡A mezclar se ha dicho! Primero rallamos la naranja y la exprimimos. Cortamos las manzanas en rodajas y las ponemos a reposar con el jugo de la naranja. Luego,  procesamos las bananas, las mezclamos bien con la avena y la leche vegetal; hasta que nos quede una pasta pegajosa pero maleable.

torta de manzana vegana
Se intercala la mezcla de banana y avena con láminas de manzana.

Ya estamos listos para montar la tarta sobre un molde previamente aceitado. Lo que tenemos que hacer es ir intercalando una capa de masa con una capa de rodajas de manzana y espolvorearlas con ralladura de naranja.

Ahora al horno por 30 o 40 minutos. Si vamos a usar la prueba del cuchillo: tiene que quedar un poquito húmedo.

En este punto es justa la advertencia: una vez que la torta se entibie… ¡No va a durar mucho! Es demasiado rica.

Después de esta receta, aquella excusa quedó en el olvido… ¿qué otros palos en la rueda nos colocamos en el camino del cambio? ¿Qué te parece si hacemos un alto en el camino y los conversamos, tarta y mate de por medio?

 

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Información del Autor

Mariángeles Dallavía es licenciada y profesora en Comunicación Social… Bahh, en realidad no. Eso es lo que estudió. ¡Vamos de nuevo! Se formó en comunicación y educación, y luego buscó conocer más sobre tecnologías digitales. Ejerció como profesora universitaria; capacitador y maestra de informática para adultos mayores. Pero, como la vida tiene de esos maravillosos virajes que dejan abrazada a una duda… Hace algunos años abandonó la educación formal y se mudó a la cocina: ahora da talleres de transición a la cocina conciente y vegana. Plantea que su perfil de comunicador le ha mostrado que las palabras pueden sanar y que la comunicación hace posible el cambio. Por otra parte, dice que la tecnología le ha facilitado su vocación de conectar con el mundo y los otros, vicio que despunta a través del blog Cocina Verde Pasión. Ángeles (para los amigos), es una persona ávida de nuevos conocimientos, va armada por la vida con una curiosidad insaciable. Se dice enamorada del aikido y apasionada por la montaña. Fiel creyente de que cada día es una nueva oportunidad para andar un camino y escribir una historia. Podés encontrarla en: Facebook, Instagram, Twitter o Google+. Más sobre Mariángeles: https://about.me/mariangeles.dallavia​