Beneficios de los germinados y cómo preparlos

cómo hecer germinados
La germinación representa el punto de mayor vitalidad de vida de la planta. Aprendé cómo hacer geminados: ¡te contamos todos los secretos!

La germinación representa el punto de mayor vitalidad de vida de la planta y es justo en este momento cuando todos sus nutrientes encapsulados se liberan y se ven aumentados.

Además, al tener más humedad se digieren más fácilmente y es así como pueden llegar a ayudar al estómago y al intestino grueso a descansar y regenerarse, siendo muy recomendables para todas esas personas que sufren de problemas gastrointestinales y que normalmente sufrirían de gases, hinchazones y dolores cuando ingieren las legumbres. Al consumir legumbres en forma de germinados se evitarían todas esas molestias.

Algunas de las propiedades de los germinados son:

  • Actúan regulando el equilibrio ácido- base.
  • Aportan fibra de gran calidad biológica.
  • Tienen un abundante contenido en vitaminas, minerales, enzimas, proteínas, clorofila… y un escaso porcentaje de hidratos de carbono.
  • Favorecen la regeneración del torrente sanguíneo y del aparato digestivo.
  • Favorecen una buena regulación intestinal, contribuyen a desalojar los gases y deshechos y a renovar la flora amiga.
  • Rebajan el colesterol malo.
  • Alta contenido en fitoquímicos (anticancerígenos).
  • Tonifican el sistema nervioso, dan energía, dan vitalidad, son vida.

Cualquier legumbre, cereal o semilla se puede germinar. Mis preferidos, por sabor y facilidad de elaboración, son los de alfalfa, quinoa, porotos mung o aduki y lentejas. Pero también los he realizado de semillas de sésamo, de mostaza, de chía, de amaranto…

Cierto es que en los supermercados venden bolsas con germinados ya elaborados, pero esos germinados, que se encuentran asfixiados en bolsas de plástico durante días, van perdiendo todas sus propiedades poco a poco. El mejor germinado es el que comés en los primeros días y, te puedo asegurar que al germinado que venden en el supermercado no lo han elaborado el día de anterior al que lo ves en la góndola, con lo cual llega a tu plato sin ninguna propiedad.

Entonces, decidí preparármelos. ¿Cómo lo hago? Normalmente los preparo con el método del recipiente de cristal y a veces, dependiendo de la semilla, los elaboro utilizando un plato o bandeja.

Les explico las dos formas:

Elaboración de germinados en un recipiente de cristal

Lo primero que tenemos que hacer es activar el grano. Para ello, colocamos las semillas en el recipiente de cristal lleno de agua (si puede ser mineral, mejor) y lo tapamos con una gasa sujeta con una goma. Así dejamos que el aire entre y no permitimos que pueda entrar ningún elemento extraño (insectos o suciedad). Las dejamos unas horas a temperatura ambiente -normalmente entre 4 y 8 horas estaría perfecto- (yo las suelo dejar en remojo por la noche). No dejar más tiempo porque pasadas esas horas la semilla podría empezar un proceso de putrefacción.

Por la mañana cuando nos levantamos, escurrimos el agua sujetando la gasa para que no se caiga y dejamos el recipiente en una posición inclinada (para el que el agua vaya drenando por la gasa), en un sitio poco iluminado (yo lo suelo dejar en el escurridor de platos y así los coloco también en posición inclinada).

Mas o menos cada 8 horas, una vez por la mañana y otra por la noche, le sacás la gasa, llenás el recipiente con agua limpia, lo cerrás con su tapa original, lo movés suavemente, le volvés a poner la gasa con la goma, lo escurrís para que se limpie y volvés a dejar el recipiente en la posición inclinada. Cuando veas que el germen ha salido y empieza a crecer lo podés dejar en un sitio con más luz, pero que no sea directa, para que así puedan crecer unos germinados ricos en clorofila. Dependiendo del tipo de semilla, tardarán en germinar entre 2 días a una semana.

Elaboración de germinados en un plato o bandeja

Con este método preparo los germinados de semillas como la mostaza, el lino o la chía, las que al tener mucílago (sustancia viscosa), hacen que la gasa se pegotee y se dificulte la operación con el tarro de cristal.

Ponemos las semillas en un plato o bandeja, procurando que queden separadas, y les colocamos encima un trapo de algodón fino. Pulverizamos con agua 3 o 4 veces cada día hasta que veamos que aparece el germinado. Igualmente antes las habremos activado dejándolas en remojo entre 4 y 8 horas y dejaremos el plato en un lugar con luz pero que no sea directa.

Para que la planta germine es importante que exista una temperatura ambiente entre 20 y 25 grados ya que en temperaturas muy frías no germinará. El olor del germinado muchas veces es como azucarado debido a la trasformación de los hidratos en azúcares simples. Si el olor no resulta agradable, algo hemos hecho mal durante el proceso (posiblemente hayan tenido un exceso de humedad y haya proliferado algún hongo). En ese caso habría que tirarlos ya que podrían resultar tóxicos.

En muchas dietéticas o tiendas ecológicas ya venden semillas listas para germinarlas, ya que las que no procedan de agricultura ecológica seguramente hayan sido fumigadas, calentadas o manipuladas genéticamente y nos podría ocurrir ó que no germinaran ó que resultaran tóxicas.

Cuando cultivamos germinados, además de obtener un alimento real rico en nutrientes, estamos conectando con la esencia de la Naturaleza, de la Tierra, con el inicio de la vida, con el concepto de creación y expansión a partir de algo tan pequeño…son alimentos vivos y no olvides que cuando te alimentás con vida generás vida.

Ahora tenemos la temperatura perfecta para la germinación, así que te animo a que los empieces a elaborar, que los emplees en tus ensaladas, cremas, batidos o tostadas y que empieces a notar la energía y vitalidad que te van a aportar.

¿Te animás?

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Información del Autor

Laura Duarte es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza. Durante casi 10 años se dedicó al mundo de las finanzas, hasta que se dió cuenta de que no se encontraba en el camino correcto. Tras abandonar su antiguo empleo, comienza a formarse en lo que realmente le apasiona: técnicas para alcanzar de forma natural el estado de salud. Actualmente es Técnico Naturópata, con formación en Trofología, Herbología, Agentes Naturales de la Salud, Kinesiología, Auriculopuntura y Flores de Bach. También se formó como Terapeuta en Ayurveda, especializada en la alimentación, Masaje Terapeútico Abhyangam y Marmaterapia. Es además Terapeuta Profesional de Reiki y ha realizado cursos sobre Inteligencia Emocional y Mindfulness. En formación continua, asegura que su aprendizaje no terminará nunca: “una vez que encuentras el camino, no lo quieres terminar”.