Sandía + Verano = ¡la fusión perfecta!

Hay pocas frutas tan características del verano como la sandía, una fruta originaria de países de África tropical cuyo cultivo se remonta desde hace siglos a la ribera del Nilo, desde donde se extendió a numerosas regiones bañadas por el mar Mediterráneo.

Los pobladores europeos fueron quienes la llevaron hasta América, donde su cultivo se extendió por todo el continente. Hoy en día es una de las frutas más extendidas por el mundo, y los principales países productores son: Turquía, Grecia, Italia, España, China y Japón.

Ya hemos visto que estamos frente a un fruto con gran capacidad hidratante y antioxidante, por lo que la sandía se convierte en un aliado ideal para disfrutar del verano.

Cómo elegirlas y conservarlas

Sabemos si una sandía está madura si la mancha de la cáscara que ha estado en contacto con el suelo es de color amarillo cremoso. Una mancha blanca o verdosa indica que se recogió antes de tiempo y resultará insípida, pues la sandía es un fruto no climatérico, motivo por el cual, para que sea de buena calidad ha de recolectarse cuando está totalmente madura.

El truco para elegir una sandía madura es que al darle golpes con los dedos o las palmas de las manos ésta suene a «hueco». Su superficie no ha de presentar cicatrices, quemaduras de sol, abrasiones, áreas sucias, magulladuras u otros defectos. Si se adquiere una sandía en trozos, conviene asegurarse de que la carne es firme y jugosa.

La sandía es una fruta que se conserva en perfecto estado durante dos semanas si se mantiene a unos 15°C, y hasta tres semanas a 7-10°C. Debido a que es muy sensible al frío no debe mantenerse a temperaturas inferiores a 7-10ºC. Su gruesa corteza le permite aguantar en buenas condiciones durante bastantes días a temperatura ambiental.

Muchas sandías se embarcan sin enfriamiento o sin refrigeración y se les mantiene así durante el tránsito, por lo que deben venderse rápidamente pues su calidad se reduce muy rápido en estas condiciones.

La sandía resulta ideal para calmar la sed, y junto con el melón es la reina de las frutas del verano. Debido a su potente sabor refrescante, también se utiliza para preparar con ella deliciosos sorbetes, helados y jugos.

La sandía resulta ideal para calmar la sed, y junto con el melón es la reina de las frutas del verano.

Esta fruta no se presta a realizar con ella platos culinarios preparados, sino que se limita al uso casi exclusivo de postre, ya que la sandía cortada en rebanadas o cubos se estropea rápidamente y la pulpa se vuelve acuosa y harinosa.

Pinchos de sandía y menta

Estos pinchos son una excelente entrada para un día de calor o una riquísima y refrescante merienda.

  • Cortá la sandía por la mitad, tomá una cuchara de papas noisette y formá bolitas de sandía.
  • Colocá en un palillo o escarbadiente 2 bolitas de sandía y 1 hoja de menta.

Disponé todos los pinchos dentro de la sandia vacía en forma de presentación y rosealos con jugo de naranja. Es una excelente entrada para un día de calor o una riquísima y refrescante merienda.


 

“No dejes que la vida te pase, pasa una vida plena y con una íntegra salud”

 Disfrutemos los momentos de la cocina para estar con nuestros hijos, ellos son el tesoro más preciado que tenemos, no solo por ser parte de nuestra creación, sino por ser nuestros mayores maestros. Pongámonos el gorro de cocinero y dejemos que sus instintos nos absorban.

 ¡Por más salud y más arte!

Namasté.

 Matías Amadasi

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Información del Autor

Chef Yogui Consciente, nacido en Buenos Aires, Argentina (25 años). Se ha graduado como Técnico Universitario en Gastronomía en la UADE y el IAG de Buenos Aires y como profesor de Yoga Siromani en Yoga Sivananda. Trabajó en prestigiosos hoteles de Buenos Aires (Hilton, Emperador y Loi Suite), en diferentes servicios de catering (como Los Petersen en la Rural), restaurantes de Buenos Aires y el partido de la costa atlántica y su propio local de comida (Lo de Matias). Creó “El Arte del Buen Comer”, desde donde actualmente difunde una alimentación fisiológica, naturista y sustentable en Argentina, Uruguay y Chile por medio de cursos y talleres teóricos-prácticos, enseñanza a gastronómicos y profesionales de la salud y asesoramiento a restaurantes y hoteles. A partir de su trabajo con el yoga formó una dinámica a la que llamó “El Yoga de la Nutrición”, donde fusiona su trabajo con la dinámica de unión del Yoga y los buenos hábitos que a diario nos unen en cuerpo, mente y espíritu a partir de disciplinas es el alimentarse y nutrirse.