Reciclando veggies: paté de hojas de rabanito

paté veggie
Hoy aprovechamos todo. Paté de hojas de rabanito con la pulpa de almendras que nos sobró de la leche!
No sé si ustedes piensan igual que yo, pero la cocina nos conecta con nuestra historia y con la historia de aquellos a los que amamos. Entre ollas y cucharones se teje la cultura y costumbres de nuestras familias, madres, abuelas, tías, y por supuesto: la alquimia de nuestras propias invenciones y mezclas… Nuestra magia siempre será influida por lo que hemos vivido y aprendido entre zanahorias, rabanitos y salsas de ajo…

No hay manera posible en que cocinar no me traiga remembranzas, e inclusive hasta me dé la respuesta del porqué de ciertos comportamientos, como por ejemplo el ahorro y el reciclado doméstico.

Les voy a contar una anécdota… Cuando yo era chica, era bastante reacia a las frutas, principalmente a la manzana. Por alguna razón, no me terminaba de convencer.

Siempre andaba dejando “los corazones” con mucha pulpa y a medio comer. Mi madre, bastante cansada de esta actitud, empezó a decirme que todo lo que dejara “por la mitad” me lo iba a tener que comer en el purgatorio. Más allá de la concepción cristiana, mi madre definitivamente sabía como estimular la imaginación de una niña y yo casi podía ver las pilas de corazones de manzana, que se habían ido acumulado con los años -sin refrigerar- todos marrones… vetustos… achicharrados.  Que además, habrían convocado a todo tipo de fauna  reptante o con exceso de patas… Y como si fuera poco, además, me los iba a tener que comer de cualquier manera!!!

En fin, más allá de que, ante tal perspectiva, empecé a comer menos manzanas; no tirar comida siempre fue una máxima en casa, y creo que en la casa de todos nosotros.

Había dos tipos de menú que se referían a este aprovechamiento culinario: a) El repitosky: que implicaba comer en la cena, lo mismo que en el almuerzo. Generalmente eran pastas que se calentaban con un poquito más de salsa de tomate o con el famoso extracto de aquellos años (sólo Dios sabe que traía esa pasta oscura de tomate!!) b) La ropavieja: este plato aparecía cuando no había sobrado suficiente, entonces le agregabas algo más, lo retocabas un poquito, una salsita más, una papita más y listo!

Y esta cultura del ahorro, madre de la inventiva culinaria, es lo que nos trae a la receta de hoy para aprovechar dos cosas: la pulpa, residuo de la leche  de almendras y las hojas de rabanito. ¡Vamos a hacer con ambos un paté para chuparse los dedos!

Paté de hojas de rabanito

paté veggie

Te prometo que después de esta receta, vas a comprar el atado de rabanitos nada más que por las hojas… Vamos con los ingredientes:

  • 1 atadito de hojas de rabanitos, en lo posible bien verdes y turgentes. (si compraste varios, multiplicá los ingredientes por la cantidad de atados).
  • 1 pimiento verde dulce (opcional).
  • 1 diente de ajo.
  • 1 cebollita de verdeo chica.
  • la pulpa sobrante de la leche de almendras (si te quedó mucha podés poner más cantidad de los otros ingredientes).
  • 1 cucharada de aceite de coco neutro o de oliva.
  • Sal y pimienta a gusto.

Y a preparar…

paté veggie

  • Lavamos y secamos bien las hojas de rabanito. Es muy importante secarlas lo mejor posible para que no tenga exceso de agua la preparación.
  • Colocamos la cucharada de aceite en un wok y llevamos al fuego. Cuando está caliente (recordar que el aceite nunca debe ahumar!) sofreímos el ajo, la cebolla de verdeo y el pimiento verde revolviendo constantemente. Cuando la parte blanca de la cebolla de verdeo se tierniza agregamos las hojas de rabanito cortadas en trozos grandes y las revolvemos un par de minutos hasta que se pongan blandas.
  • Retiramos del fuego y procesamos esta preparación con la pulpa de almendras. Tenemos que procesar hasta obtener una obtener una pasta blanda y de poca densidad. Ponemos sal y pimienta a gusto y llevamos a la heladera.
  • La preparación va a durar aproximadamente 4 días. Si queremos guardarlo por un par de días más (aunque les aseguro que no va a durar) pueden, agregarle una vez frío, aceite de oliva.

Tip: No lo hagas con la pulpa sobrante de leche de castañas porque es muy dulce.

¿Qué otras partes de la verdura te gustaría aprovechar? Contanos y vemos que podemos inventar!

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Información del Autor

Mariángeles Dallavía es licenciada y profesora en Comunicación Social…
Bahh, en realidad no. Eso es lo que estudió. ¡Vamos de nuevo! Se formó en comunicación y educación, y luego buscó conocer más sobre tecnologías digitales. Ejerció como profesora universitaria; capacitador y maestra de informática para adultos mayores. Pero, como la vida tiene de esos maravillosos virajes que dejan abrazada a una duda… Hace algunos años abandonó la educación formal y se mudó a la cocina: ahora da talleres de transición a la cocina conciente y vegana.

Plantea que su perfil de comunicador le ha mostrado que las palabras pueden sanar y que la comunicación hace posible el cambio. Por otra parte, dice que la tecnología le ha facilitado su vocación de conectar con el mundo y los otros, vicio que despunta a través del blog Cocina Verde Pasión.

Ángeles (para los amigos), es una persona ávida de nuevos conocimientos, va armada por la vida con una curiosidad insaciable. Se dice enamorada del aikido y apasionada por la montaña. Fiel creyente de que cada día es una nueva oportunidad para andar un camino y escribir una historia.
Podés encontrarla en: Facebook, Instagram, Twitter o Google+. Más sobre Mariángeles: https://about.me/mariangeles.dallavia​