¿Qué es la apicultura?

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La miel de abeja es muy conocida por sus propiedades. Abundan las recetas para consumir miel, pero poco sabemos sobre la apicultura.

La miel de abeja es muy conocida por sus propiedades, sobre todo curativas y cosméticas. De hecho, muchos productos de belleza y cuidado de la piel y el cabello contienen cera, miel de abeja o jalea real. Además es un delicioso alimento, rico en vitaminas y minerales, que se puede preparar en diversos formatos, tanto en comidas dulces como saladas; acompañando infusiones, zumos de cítricos, galletas, cereales, frutos secos e incluso carne de cerdo, entre muchas otras variantes.

Conocemos bastante sobre recetas para consumir miel, pero poco sabemos sobre la apicultura. Mi curiosidad por ahondar en el tema me llevó a averiguar un poco más y descubrí que sería muy interesante hablar con alguien que pueda compartir un poco del mundo de las abejas, fue entonces cuando entrevisté a Horacio.

Horacio tiene 59 años y desde hace veinte se dedica a la apicultura. Cuando le preguntamos en qué consiste esta actividad nos cuenta que se trata de la crianza y el cuidado de las abejas, con el fin de obtener los productos de consumo que ellas son capaces de elaborar, como la miel, el polen, la jalea real, el propóleo y la cera. La cosecha se lleva a cabo desde mediados de diciembre hasta finales de enero, y es un trabajo arduo para el que es necesario tener mucha paciencia y amor por lo que se hace.

¿Cómo funciona una colmena?

La colmena está conformada por un cajón dentro del cual están los marcos con cera estampada, donde las abejas hacen los panales. Estos están formados por celdas en donde se crían las larvas y se depositan el polen, la jalea real y el néctar para producir la miel.

apiculturaDentro de la colmena se pueden encontrar a la abeja reina, las obreras y los zánganos, cada una de ellas cumple diversas funciones. De esta manera, la Reina es la encargada de poner los huevos de donde nacen los demás habitantes de la colmena, además segrega una feromona que permite que se identifiquen entre sí, lo que los mantiene unidos. Se diferencia de las otras abejas en su fisonomía, ya que tiene el abdomen más alargado y las alas más cortas respecto de las demás, y posee un aguijón curvo que puede utilizar sin poner en riesgo su vida. Las abejas obreras crecen y se desarrollan en un período que dura 21 días y consta de tres fases: huevo, larva y ninfa. Cuando alcanzan el estadio adulto, llevan a cabo diversas tareas de acuerdo con su edad: segregan jalea real para alimentar a las larvas y a la reina; limpian las celdillas; producen el néctar traído de las flores, que luego convierten en miel; construyen los panales con la cera que segregan, entre otras cosas. Cuando alcanzan una edad de alrededor de 20 días, son las encargadas de vigilar que no entren otros insectos a la colmena, cuando cumplen 21 días de vida salen al campo a buscar néctar, polen y resina de los árboles, con la que producen el propoleo. Finalmente, los zánganos cumplen la función de fecundar a la reina y dar calor a las crías. No colaboran con la defensa y cuidado de la colmena ni recolectan néctar, puesto que no tienen aguijón, tampoco producen miel.

Un dato interesante es que, además de elaborar diversos productos de consumo, las abejas generan un beneficio muy importante para el ecosistema y la naturaleza en general: la polinización; ya que muchas especies de flores solamente se reproducen gracias a la intervención de los insectos.

Una actividad muy especial

apiculturaCuando le pedimos a Horacio que comparta alguna vivencia como apicultor nos cuenta que hay muchas a lo largo de los años de actividad. “Recuerdo que hace ya bastante tiempo, uno de mis hijos trajo a uno de sus compañeros a trabajar a las colmenas. Le había dado un par de botas para que se ponga junto con el traje, y resulta ser que le quedaban chicas, pero no nos dijo nada. El pobre no podía ni caminar…” (Risas). Algunas anécdotas son graciosas y otras tristes, “como cuando uno sale con gente que te ayuda al amanecer para trasladar las colmenas, las peripecias que haces cuando se te rompe la camioneta en el medio del campo; las tristes cuando llueve mucho y se inunda el lugar donde tenes las colmenas y por un tiempo no podes llegar”.

Además de elaborar diversos productos de consumo, las abejas generan un beneficio muy importante para el ecosistema y la naturaleza en general: la polinización.

Si hay algo que nos queda claro es que esta actividad requiere de mucho esfuerzo y paciencia. En este sentido, Horacio afirma que siempre contó con el apoyo de su familia, “Al que tengo que agradecer mucho es a mi hijo Javier con quien pase muchos momentos trabajando juntos, como así también a Agustín y a toda la familia que me hizo el aguante en estos años”. Además, confiesa que “para ser apicultor te tiene que gustar mucho, tenes que querer y respetar a las abejas aunque estas te piquen, que es un sistema de defensa que ellas tienen, y te tiene que gustar la naturaleza”.

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Información del Autor

Noelia Garola es Lic. en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, donde además realizó cursos de posgrado en Gestión de emprendimientos culturales y creativos y una Diplomatura en Recursos Humanos, además de capacitaciones y talleres sobre redacción para medios de comunicación digitales. Apasionada del teatro, las letras y la buena cocina, descubrió en el yoga un aliado para el camino de la vida, en la búsqueda de la armonía entre cuerpo, mente y espíritu. Actualmente se desempeña como docente de nivel superior y dicta talleres sobre comunicación corporal, donde pone especial énfasis en la importancia de escucharse a uno mismo y sentir lo que dice el cuerpo. Podes contactarte con ella a través de LinkedIn.