Matías Amadasi: alimentación Viva

Matías Amadasi se define como Chef Consciente. Nació en Buenos Aires, Argentina. Graduado como Técnico Universitario en Gastronomía y como profesor de Yoga, se inclina por una alimentación viva, buscando incorporar buenos hábitos que nos unan en cuerpo, mente y espíritu.

En la columna de Revista Ahora en Radio O, Matías conversó con Florencia Guiot sobre qué significa alimentarse bien, cómo incorporar alimentos y cuáles son los principales tips para transitar este camino.


 Chef consciente… ¿cómo lo definís?

Los seres humanos somos tan dinámicos que estamos generando constantemente cosas nuevas. En diciembre de 2013 estuve haciendo una desintoxicación de mi cuerpo a raíz de que siempre estuve buscando una manera de mejorar mi diabetes. Desde los 11 años tengo diabetes insulino-dependiente, como se lo llama en la medicina alopática. Viví además una etapa de cáncer de mi madre y me pregunté: si el cáncer se puede superar ¿por qué no una diabetes?

A partir de este proceso de desintoxicación me interesé por una alimentación viva, es decir, una alimentación sin destrucción de los nutrientes. Me gusta definir la alimentación viva como una forma de respetar a la naturaleza. Si nosotros ponemos la mano arriba de una sartén caliente, nos vamos a quemar: las células de la piel van a morir. Lo mismo le pasa a los alimentos, si constantemente ponemos a los alimentos a temperaturas altas, se destruyen los nutrientes, dejan de tener la energía vital para nutrirnos.

Desde que descubrí esta forma de alimentación, me nacieron las ganas de difundir sus ideas. Esto tiene que llegar a los gastronómicos, nutricionistas y médicos, me dije. El mensaje es que el alimento realmente nos nutra, algo que abordo también desde el trabajo con el yoga, la práctica también nos está nutriendo.

En una de tus notas para Revista AHORA asegurás que los germinados tienen la mayor cantidad de nutrientes, ¿es así?

La semilla, cuando cae de la planta, busca generar una nueva planta. Similar a lo que sucede en la biología humana, contamos con células capaces de generar una nueva vida.

El germinado, la semilla que brota, es el origen de la planta. En el germinado, la semilla concentra todos sus nutrientes, su fuerza y su energía para crear una nueva vida. Por este motivo es un alimento tan completo y nutritivo. Una semilla de girasol germinada, por ejemplo, nos aportará muchísimo más que una seca.

Existe el mito de que comer sano no es tan sabroso, que la preparación de los platos no es sencilla o que los ingredientes no son fáciles de conseguir. Vos, ¿notás este tipo de freno?

La gastronomía, desde los últimos 30 o 40 años, está en un impasse: todo se recicla del pasado. Se está trabajando sobre antiguas recetas europeas, principalmente. Esa comida no falta en los menúes porque es lo cómodo y lo que vende.

Muchas veces ocurre que los frenos, a la hora de comer, guardan relación con tóxicos que tenemos dentro del cuerpo, ya que determinados tipos de alimentos generan adicciones. Así que terminamos consumiendo muy pocos alimentos.

Lo cierto es que no es complicado comer sano. En el caso de las semillas: cuando comés una manzana tranquilamente podés ingerir sus semillas. Es una semilla que ya está hidratada, tiene todo su potencial activo y es uno de los mayores anticancerígenos a nivel alimentos. Tenés hambre en algún momento del día, podés comer semillas de girasol. Es muy fácil conseguir las pepitas. También podemos incluir semillas de chía o lino en licuados de fruta por la mañana. Podemos preparar una buena ensalada con germinados o un snack de lentejas germinadas (ver receta aquí).

En realidad no es difícil, sino que se trata de salir de la comodidad y dar lugar a pequeñas cositas nuevas.

¿Cómo es la fusión del Yoga con este tipo de alimentación?

Más allá de la clase práctica con todo lo que implica: respiración, asanas (posturas), silencio, etc., antes o después doy información sobre algunos jugos que podemos tomar después del trabajo físico. Los jugos son muy beneficiosos después de una práctica deportiva ya que nos hidratan y remineralizan.

Algo muy sencillo, que también recuerdo en la prácticas de Yoga, es la importancia de incorporar el hábito de hacer tres respiraciones bien profundas antes de comenzar a comer. Además de oxigenar las células, el movimiento de la respiración, cuando es profundo, activa los intestinos y los prepara para la digestión.

¿Nos das algunos consejitos para empezar o para reforzar este tipo de alimentación?

  • Respetar al alimento como un ser vivo. El alimento está en constante vibración dispuesto a entregarse para que nos podamos nutrir.
  • Hacer pequeñas desintoxicaciones: tomar licuados de frutas, respirar, meditar.
  • Aprender a escuchar el cuerpo. Cuando nos inclinamos por una alimentación consciente no lo hacemos solo por saciar los sentidos. Elegimos esta alimentación, fundamentalmente porque nos sentimos bien. ¿Por qué voy a comer lo que me hace sentir mal? Poder escuchar el cuerpo es lo esencial para volver a ser “seres humanos”.

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