Marmas: los puntos secretos del Ayurveda

marmas
Una de las herramientas que hace más efectivo al masaje Ayurveda, y que lo diferencia de cualquier otro, es el trabajo con los puntos marmas.

Dentro de los tratamientos que se pueden realizar en una terapia de Ayurveda, uno de los más importantes es el masaje Abhyangam.

Este masaje es uno de los más completos que existen. Se realiza sobre el cuerpo entero, empleando aquellos aceites base y los esenciales de plantas que resulten más beneficiosos para la persona, tanto según su constitución física como por su estado de ánimo. Además, se trabajan todos los campos: el físico, el mental y el energético. Todas estas características hacen que sea un masaje especial y que tenga unos resultados muy potentes.

El masaje Ayurveda trabaja sobre todos los campos del ser humano: el físico, el mental y el energético.

Pero, sin duda alguna, una de las herramientas que hace más interesante a este masaje, y que lo diferencia de cualquier otro, es el trabajo con los puntos marmas: esos puntos que se encuentran a lo largo de todo el cuerpo y que son empleados dentro del tratamiento de Ayurveda conocido como Marmaterapia.

“No estás en el Universo, eres el Universo. No eres una persona, eres un punto focal donde el Universo se hace consciente de sí mismo”.  Eckhart Tolle.

La palabra marma significa “secreto” en sánscrito. El origen de los marmas se produjo en la guerra, eran puntos que los guerreros conocían y que empleaban a la hora de enfrentarse a sus adversarios. Sabían que, gracias a estos marmas, podrían derribarlos más fácilmente ya que algunos puntos resultan mortales simplemente con ser golpeados, cortados o heridos.  Muy pronto, los sabios médicos de la época se dieron cuenta de que esos mismos puntos, si en lugar de ser golpeados o cortados se presionaban de una manera mucho más  sutil y delicada, podían servir para sanar y producir armonía en el cuerpo y la mente. Así, en la medicina Ayurvédica estos puntos se empezaron a considerar como puntos sagrados, jamás serían golpeados y siempre se tendrían en cuenta a la hora de realizar cualquier intervención en el paciente.

Según unos de los libros más antiguos del Ayuveda, el Charaka Shammita, un marma es aquel punto el que confluyen dos o más de los tejidos principales del cuerpo siendo estos los musculos, huesos, ligamentos, articulaciones y las venas. En los lugares en los que se cruzan dos o más de estos tejidos, se considera que hay un marma.

La medicina Ayurvédica considera a los marma como puntos sagrados, jamás serían golpeados y siempre se tendrían en cuenta a la hora de realizar cualquier intervención en el paciente.

Existen 108 puntos marma a lo largo de toda nuestra anatomía, pies, piernas, abdomen, pecho, cuello, cabeza, espalda, brazos, manos, glúteos, etc. Estos marma conectan con los diferentes órganos y tejidos del cuerpo, ya sea directamente o bien a través de los puntos reflejos que están asociados a cada uno de ellos. Gracias a estas conexiones, durante el masaje podemos trabajar diferentes afecciones y hacer un tratamiento completo ya que estimulamos de forma directa cualquier sistema, órgano o tejido.

Según la anatomía energética del Ayurveda, a nuestro cuerpo lo recorren diferentes canales por los que circula la energía, siempre que entendamos la energía como el conjunto de nutrientes, fluidos y emociones que pueden alojarse dentro de nosotros. Esta energía a lo largo de la vida se puede ir estancando: acumulación de toxinas, mucosidades, contracturas, inflamaciones de órganos , operaciones, emociones no expresadas… Todos estos bloqueos se van almacenando en nuestro interior y la mayoría de las veces pueden permanecer así durante años. Presionando y trabajando de forma correcta los diferentes marmas podremos ir permitiendo que llegue la energía a lugares a los que desde hace tiempo no ha llegado, o que salga de esos sitios donde se puede encontrar en exceso. Así, poco a poco, podremos ir alcanzando un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo; se revitalizan órganos, se regeneran tejidos y mejoran nuestros estados mentales.

Cualquier bloqueo energético puede almacenarse en nuestro interior y la mayoría de las veces permanece así durante años.

La Marmaterapia es un trabajo muy sutil. Se puede considerar prácticamente un arte y, aunque a priori, exista un mapa donde se puedan encontrar la localización de estos puntos, a la hora del masaje únicamente la conexión, la escucha y la intuición del terapeuta podrán guiarle sobre qué marmas presionar y con qué intensidad, qué orden seguir, sentir si están inflamados, bloqueados o vacíos y así poder adaptar el masaje a esa persona. Es un trabajo personal, cada persona tiene un cuerpo, unas características y unas vivencias únicas, con lo cual el buen trabajo comenzará cuando el masajista  aprenda escuchar y localizar los marmas de cada persona en concreto.

No hay que olvidar que los marmas son puntos en los que las emociones se pueden estancar, puntos en los que el cuerpo y la mente conectan y se unen. Al trabajar con ellos es posible que se despierten procesos, respuestas o reacciones inconscientes, desbloqueos mentales… La precisión, el acompañamiento y el respeto serán siempre las palabras clave que el masajista tendrá que tener en cuenta para no olvidar nunca que cada persona tiene su propio proceso, su propio camino y su propio ritmo.


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Información del Autor

Laura Duarte es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza. Durante casi 10 años se dedicó al mundo de las finanzas, hasta que se dió cuenta de que no se encontraba en el camino correcto. Tras abandonar su antiguo empleo, comienza a formarse en lo que realmente le apasiona: técnicas para alcanzar de forma natural el estado de salud. Actualmente es Técnico Naturópata, con formación en Trofología, Herbología, Agentes Naturales de la Salud, Kinesiología, Auriculopuntura y Flores de Bach. También se formó como Terapeuta en Ayurveda, especializada en la alimentación, Masaje Terapeútico Abhyangam y Marmaterapia. Es además Terapeuta Profesional de Reiki y ha realizado cursos sobre Inteligencia Emocional y Mindfulness. En formación continua, asegura que su aprendizaje no terminará nunca: “una vez que encuentras el camino, no lo quieres terminar”.