Limpieza Hepática ¿Sí o No?

limpieza hepática
Muchas personas que han decidido cambiar sus hábitos alimenticios se están haciendo esta pregunta: limpieza hepática: ¿sí o o no? La opinión de una experta en el asunto.

Muchas personas se acercan con esta pregunta cuando empiezan a tomar consciencia de su salud y comienzan a cambiar sus hábitos.

Empezás a investigar y te encontrás con mucha información sobre limpiar el hígado, los intestinos, varias terapias, que por momentos podés llegar a sentir que sin ellas no vas a llegar lejos en este nuevo camino que emprendiste.

Bien, esta es mi opinión: ni si, ni no.

Como todo, es cuestión de contexto, de tu personalidad, estado de salud, entre otros.

Vamos a hablar de la manera más sencilla sobre esto para poder decidir qué hacer.

El hígado es, según la medicina china, el organizador de nuestra energía, es aquel que recibe todo lo que viene desde afuera, lo analiza y lo envía a quien lo necesita. Todo lo que no sabe identificar, lo intenta colocar en algún lugar donde no afecte mucho: si es liposoluble, se lo da a su compañera bolsita guardadora: la vesícula biliar. Ella envuelve este residuo no identificado y lo petrifica, creando así los conocidos cálculos biliares. Cuando ella no puede envolverlos, el hígado lo manda a reservas de grasa, o entre articulaciones, o lo deja seguir dando vueltas por la sangre hasta definir donde ponerlo. Las hidrosolubles se las manda a los riñones para hacerse cargo. Cuando estos no saben que hacer con ellos y no logran eliminarlo, los envuelve en calcio (entre otros compuestos) y crea los cálculos renales.

Así pasa con las toxinas que entran en nuestro sistema. Las toxinas, ya vimos que entran a través de la comida, y también se producen a través de las emociones, los pensamientos, el entorno. No sucede lo mismo químicamente en nuestro cuerpo cuando estamos en medio del tráfico, con bocinazos y griteríos que cuando estamos en medio de la naturaleza, frente a un lago, el viento meciendo los arboles y los pájaros cantando. En este caso, las toxinas son producidas dentro por causa del entorno.

Si decidimos hacer una limpieza profunda, tenemos que tener el tiempo y el espacio de hacer una limpieza profunda, con todo lo que ello conlleva.

Decidimos para limpiarnos de todas estas toxinas, hacer una limpieza hepática. Para ello, hacemos el tratamiento -que puede hacerse con asesoramiento de un médico o no- y soltamos todas las piedras que estaban depositadas. Las piedras se pueden trabar en algún lugar del camino y terminamos en el hospital con la extracción de la vesícula. Entonces, escuchamos a todo nuestro entorno social haciendo comentarios tales como “es muy peligroso hacer esas limpiezas”, “al final más peligrosa la cura que la enfermedad”, “mejor te hubieras quedado como estabas” y muchos otros comentarios.

Si decidimos hacer una limpieza profunda, tenemos que tener el tiempo y el espacio de hacer una limpieza profunda, con todo lo que ello conlleva.

  1. Durante 1 mes antes de empezar la limpieza, dejar de ensuciar.
  2. Durante este mismo mes, limpiar los riñones disolviendo los cálculos y arenillas renales. Todas las mañanas en ayunas, tomar un vaso de agua tibia y 15 minutos después tomar un vaso de leche de almendras con una cuchara de té de bicarbonato de sodio.
  3. Hacer limpieza colónica.
  4. Hacer limpieza hepática.
  5. Hacer limpieza colónica nuevamente.
  6. Con el cuerpo limpio, alimentarlo para volver a crear el bioma interno durante un mes. Después de una limpieza, todo queda pulcro, se han ido las toxinas, pero también se han ido bacterias que nos protegen. Por lo tanto, después de una limpieza profunda estamos muy vulnerables a cualquier patógeno. Debemos cuidarnos, no exponernos a entornos agresivos.
  7. No volver a comer industrializados. Si decidiste hacer algo tan profundo, cuidalo.

Por lo tanto, mi recomendación es: sólo hacé esta limpieza cuando estés dispuesto a entregarte a una limpieza tan profunda.

Si sentís que la respuesta es no, no te expongas, porque el cuerpo reacciona y es directo, si das la orden interna de limpiar, el cuerpo limpia y después deberás asumir las consecuencias.

Si decidiste hacer algo tan profundo, cuidalo.

Si la respuesta es no, hacé tus cambios de a uno, moldeá tus hábitos. Lento y seguro llegarás al mismo puerto.

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Información del Autor

Margarita Nudemberg Chef especializada en Alimentación Armónica y Consumo Responsable. Coach en Cambio de Hábitos. Integrante de SlowFood. Desde 2001, profundiza como chef en diversas filosofías culinarias: macrobiótica, veganismo, alimentación viva, agroecológica, sin gluten. Hace 9 años, guía cursos y retiros en Argentina, Uruguay y Brasil. Centra su trabajo en incentivar la experimentación, devolviendo a cada uno el poder de recuperar la salud y la alegría por medio del cambio de perspectiva. La Cocina Armónica es una herramienta puente y parte de la solución a una Consciencia Plena. Plenos de salud física, mental, emocional y espiritual, responsables de nuestro camino personal. ArteSana de Cocina – Escuela de Alimentación Armónica y Consumo Responsable . [email protected] // Whatsapp +54 9 294 4966743