¿Leche sí o leche no?

Matías Amadasi, una vez más, analiza un tema por demás interesante: nuestro hábito de tomar leche. ¿Qué tan bien nos hace?

Muchas veces, cuando nos proponemos cambiar hábitos alimenticios, nos fijamos metas demasiado altas y perdemos de vista que hay procesos que debemos atravesar antes de ‘sacar todo’ o de ‘incorporar todo lo “nuevo”’. Esto, por supuesto, no está ni bien ni mal: son experiencias de vida que cada uno debe vivir, sentir y realizar en sus tiempos personales, dejándose llevar por el claro concepto de evolución y desarrollo personal.

Somos seres espirituales viviendo una experiencia HUMANA.

Ahora, el motivo de hoy, en esta conversación y diálogo contigo, es que reflexionemos sobre este interesante y tan hablando concepto que nos acerca a entender de dónde venimos y qué somos. Hay una máxima que dice que ‘somos seres espirituales viviendo una experiencia HUMANA’.

Esta taquillera frase lo dice todo: HUMANOS… Adentrarse en esa idea significa abarcar desde el amplio despliegue de la concepción de una vida, salir del vientre de nuestras madres que nos dio cobijo durante 9 meses y nos proveyó de todo lo necesario para expresarnos en el mundo y desarrollar nuestra vida en el planeta. Una vez fuera, la naturaleza había dejado todo listo y tuvimos a disposición el alimento más completo y primordial: la leche.

La leche es creada por la madre para brindarle al bebé, durante los primeros días de vida, esta leche -también llamada calostro– es muy nutritiva, espesa y amarillenta, proporciona anticuerpos importantes que fortalecen su sistema inmunológico y revisten la pared intestinal de cualquier sustancia que pueda resultar nociva. La leche contiene inmunoglobulinas y otras sustancias que protegen al bebé frente a infecciones y contribuye a estrechar el vínculo biológico madre-hijo, favoreciendo además el desarrollo mental y esquelético. Además se recomienda que la lactancia pueda ser llevada a cabo por mínimo 18 meses, e incluso más tiempo. Las infecciones y alergias son comunes en niños criados a leches industriales o de otras especies y son más raras en los niños criados por leche biológica de su madre. Si bien es cierto que el niño viene al mundo protegido con anticuerpos, esta protección desaparece al nacer y las inmunoglobulinas o anticuerpos presentes en la leche materna ocupan su lugar y le protegen hasta que su propio cuerpo los genera.

Las infecciones y alergias son comunes en niños criados a leches industriales o de otras especies y son más raras en los niños criados por leche biológica de su madre.

Todos estos conceptos bastan para entender que todos los animales tenemos madres de la misma especie, que genera esta mezcla de sangre y hormonas para generar la leche de su especie y proveérsela a sus hijos o crías. Como seres humanos hemos tomado la leche de vaca como algo natural, pero propongo por un instante borrar creencias y hábitos y repensar si verdaderamente nos es natural estar tomando la leche desde del destete e incluso, desde la ubre de un animal. Para que no sea tan cambiante nuestra vida y hábitos, a continuación les contaré de las leches u horchatas vegetales.

Leches vegetales

Licuar las semillas permite incorporar sus nutrientes y fito-nutrientes a nuestra alimentación en forma de “leches” y, de esta forma, tener opciones para disminuir o sustituir el uso de leche de vaca no necesaria en nuestra alimentación, como hablábamos anteriormente.

Para prepararlas solo es necesario licuar los ingredientes que queremos, con cualquier máquina (licuadora o juguera) que nos lo permita. Como resultado, se obtienen líquidos con deliciosos gustos naturales que también son una fuente de enzimas, vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes muy efectiva, ya que su digestión es muy rápida y en consecuencia, los nutrientes pasan rápidamente a la sangre. Aunque se trate de líquidos hay que tener en cuenta que es necesario insalivarlos correctamente.

Con las leches vegetales se puede ser tan creativo como uno quiera, pues se pueden combinar alimentos que nos aporten los nutrientes que necesitamos. Se pueden preparar tanto licuados dulces como salados y, si los mezclamos con hojas verdes o con algas, estaremos incorporando clorofila, aparte de los minerales. Se pueden hacer licuados que combinen frutas dulces (banana) y vegetales de hoja verde (espinaca), añadir algas (espirulina) y frutos salados (palta). Como endulzantes de las horchatas (o leches) se podría utilizar:

  • La misma fruta.
  • Azúcar de mascabo.
  • Pasas de uva, dátiles, higos previamente hidratados.
  • Stevia.
  • Canela.
  • Algarroba blanca.
  • Vainilla.

Las proporciones para hacer una leche vegetal son las siguientes:

  • de 150 a 250 gramos de la semilla, fruto seco, cereal elegido;
  • 1 litro de agua filtrada.

Recordar siempre activar la semilla elegida para poder aprovechar al máximo sus nutrientes y hacerla rendir en su máximo potencial.

Leche dorada versión Raw

Para realizar esta preparación artística y nutritiva necesitás:

Muy fácil: mezclá todo, serví en un buen vaso y ¡degustá esta delicia!

Cociná con tus hijos, prepará tus alimentos, no olvides que la cocina es un espacio de arte y creatividad.

¡Por mas arte y mas salud!

Constructor de PAZ

Matias Amadasi

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Información del Autor

Chef Yogui Consciente, nacido en Buenos Aires, Argentina (25 años). Se ha graduado como Técnico Universitario en Gastronomía en la UADE y el IAG de Buenos Aires y como profesor de Yoga Siromani en Yoga Sivananda. Trabajó en prestigiosos hoteles de Buenos Aires (Hilton, Emperador y Loi Suite), en diferentes servicios de catering (como Los Petersen en la Rural), restaurantes de Buenos Aires y el partido de la costa atlántica y su propio local de comida (Lo de Matias). Creó “El Arte del Buen Comer”, desde donde actualmente difunde una alimentación fisiológica, naturista y sustentable en Argentina, Uruguay y Chile por medio de cursos y talleres teóricos-prácticos, enseñanza a gastronómicos y profesionales de la salud y asesoramiento a restaurantes y hoteles. A partir de su trabajo con el yoga formó una dinámica a la que llamó “El Yoga de la Nutrición”, donde fusiona su trabajo con la dinámica de unión del Yoga y los buenos hábitos que a diario nos unen en cuerpo, mente y espíritu a partir de disciplinas es el alimentarse y nutrirse.