Guiso con gusto ó gusto de guiso

guiso de quinoa
Cortar unas verduritas e improvisar un guisito, siempre viene bien: para los días fríos y para el alma.

“Para ser vegano te tiene que gustar la cocina”, ese es un argumento que se escucha bastante seguido como casi una justificación cuando uno cuenta que ha elegido este camino. Todavía no entiendo por qué se excusan, soy una convencida de que abrazar este tipo de alimentación/forma de ver el mundo es una decisión totalmente personal.

Pero ¿es verdad? ¿te tiene que gustar la cocina? Yo no estoy segura si siempre me gustó cocinar ¡en 42 años uno tiene tantos vaivenes! Quizás sí, pero a mí se me hace un poco como este dilema del huevo y la gallina… ¿Qué fue primero? ¿me gustaba cocinar y me volví veggie? ¿empecé una alimentación veggie y descubrí que me gustaba cocinar? ¡Quién sabe! Igual, como diría Siete de nueve (referencia trekkie): es irrelevante.

¿Por qué incursionar en la cocina?

Lo que sí es importante, relevante, significativo, urgente… Es darle una oportunidad a la cocina. Cocinar es la magia más fuerte que he conocido… Puede hasta exorcisar la muerte.

No, no estoy exagerando.

Les voy a contar algo: recuerdo la primer verdura que corté, era una zanahoria. En casa cocinaba mi papá, y yo era molesta (¡muy molesta!), siempre le andaba rondando y tratando de ver todo lo que hacía: la cocina no escapaba a mi escrutinio. Un día, le dije que yo también quería, aunque no supiera muy bien qué estaba haciendo. Mi papá puso un banquito alto, y me dijo “Bueno. Pero esto corta y mucho, te podés lastimar un dedo. Vas a tener que tener cuidado”. En ese momento estaba cortando zanahorias, y me explicó que esas eran muy duras e iba a tener que hacer más fuerza. Pero como a cabeza dura no me ganaba nadie, yo quería cortar lo que mi papá estaba cortando para el guiso.

Lo que sí es importante, relevante, significativo, urgente… Es darle una oportunidad a la cocina. Cocinar es la magia más fuerte que he conocido… Puede hasta exorcisar la muerte.

Mi viejo, hombre de recursos si los había, buscó una zanahoria medio vieja y blandita, la peló y me la dio, junto con un cuchillo que me parecía enorme (era practicamente un cuchillo de oficio pero a esa edad me parecía una cimitarra). Y así empecé mis lides entre las ollas: ¡cortando rodajas de una zanahoria blanda!

A mi papá le gustaban los guisos, claro que los de él eran “carreros” llevaban verduras, chorizos, arroz, especias y otras cosas…

No obstante, aunque mi guiso de hoy es de quinoa y con curry, cortar las verduras me permite ver su sonrisa por encima del hombro mientras miraba atentamente cómo cortaba rodajas de zanahoria, me permite verlo probar el caldo de la olla y agregarle más orégano. Me permite tenerlo por un rato, nuevamente, cerca de mí.

Por eso, hay que darle una oportunidad a la cocina, uno nunca sabe la cantidad de magia que se puede conjurar.

Guisito medio hindú

Por eso a veces, cocino para traer el recuerdo del afecto, del amor. Y aunque mi cocina dista hoy mucho de aquellos guisos de mi padre, cortar unas verduritas e improvisar un guisito, siempre viene bien: para los días fríos y para el alma.

Así que vamos con guisito de quinoa al curry:

Ingredientes

  • 1 cebolla mediana.
  • 1 zanahoria grande.
  • 1/4 de morrón verde.
  • 1/4 de morrón rojo.
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado (opcional).
  • 1/4 taza de quinoa roja.
  • 1/4 taza de quinoa blanca.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva.
  • agua a punto de hervor cantidad necesaria.
  • curry a gusto.
  • sal a gusto.

 

Primero tenemos que lavar bien la quinoa, unas 4 a 6 veces, sumergiéndola en agua y masajeando entre los dedos para que limpie bien. Por los tiempos de cocción, te recomiendo que las laves por separado.

guiso de quinoa

Luego cortamos los vegetales en cuadraditos, pelamos y rallamos el jengibre.

En una olla colocamos el aceite de oliva, cuando tomó temperatura agregamos el jengibre, dejamos que suelte un poquito de perfume y luego agregamos la cebolla y los morrones. Revolvemos con cuchara de madera, hasta que la cebolla se ablande y agregamos la zanahoria. Mezclamos por unos minutos más y agregamos la quinoa blanca junto con agua hirviendo hasta tapar la preparación.

Dejamos cocinar a fuego medio bajo por 7 minutos y agregamos la quinoa roja. Añadimos más agua si es necesario. Cocinamos a olla tapada hasta que el agua se haya reducido y la quinoa haya soltado sus anillitos blancos.

Rinde dos porciones bien generosas

Espero que este guiso de quinoa les entibie el espíritu tanto como a mí.

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Información del Autor

Mariángeles Dallavía es licenciada y profesora en Comunicación Social… Bahh, en realidad no. Eso es lo que estudió. ¡Vamos de nuevo! Se formó en comunicación y educación, y luego buscó conocer más sobre tecnologías digitales. Ejerció como profesora universitaria; capacitador y maestra de informática para adultos mayores. Pero, como la vida tiene de esos maravillosos virajes que dejan abrazada a una duda… Hace algunos años abandonó la educación formal y se mudó a la cocina: ahora da talleres de transición a la cocina conciente y vegana. Plantea que su perfil de comunicador le ha mostrado que las palabras pueden sanar y que la comunicación hace posible el cambio. Por otra parte, dice que la tecnología le ha facilitado su vocación de conectar con el mundo y los otros, vicio que despunta a través del blog Cocina Verde Pasión. Ángeles (para los amigos), es una persona ávida de nuevos conocimientos, va armada por la vida con una curiosidad insaciable. Se dice enamorada del aikido y apasionada por la montaña. Fiel creyente de que cada día es una nueva oportunidad para andar un camino y escribir una historia. Podés encontrarla en: Facebook, Instagram, Twitter o Google+. Más sobre Mariángeles: https://about.me/mariangeles.dallavia​