Ginecología Natural

La ginecología natural nos invita a conocernos y sanarnos, afirma Liliana Pogliani. ¿Querés conocer los consejos de una experta en la materia? ¡No te pierdas esta entrevista!

Nuestras abuelas apenas se animan a mencionarla: “allá abajo”, dicen en voz baja y pudorosa. Las mujeres llevamos años de reprimir y acallar nuestra fuerza femenina. Fueron siglos de la educación del desconocimiento y del tabú; décadas de desconexión con las profundidades que nos hacen ser mujeres.

La religión y el fuerte impacto de la sociedad machista han hecho lo suyo silenciosamente. Aunque queda mucho por delante, las cosas están cambiando. Hoy, las mujeres somos protagonistas: somos exitosas, inteligentes y llevamos pantalones. Fantástico. Pero aquí valdría la pena preguntarse si esa desesperada salida al mundo, esa bocanada de aire profundo que tomamos en la búsqueda inconsciente de equilibrar una balanza que siempre se inclinó hacia el mismo lado, nos hace valorar más nuestro mundo femenino o, por el contrario, dejarlo a un costado.

“Nos hemos alejado de nuestra propia naturaleza y de nuestros procesos femeninos. Las mujeres este último tiempo hemos transitado más el afuera que el adentro. Hoy salimos a trabajar, tenemos éxito, buscamos vernos bonita para otro… Pero ¿y el adentro?”, reflexiona Liliana Pogliani, obstétrica con más de 20 años de experiencia abocada actualmente a la ginecología natural.

Ginecología natural

A través de su profesión, Liliana accedió al mundo femenino de lleno: asistió partos -tanto domiciliarios como en instituciones de salud- y acompañó y escuchó las necesidades de las mujeres durante años. Fueron ellas mismas las que le comentaban que, en muchas ocasiones, usaban métodos naturales para sanar. “Así fui incorporando la información y los testimonios las mujeres, experimenté en mi propio cuerpo, hice mis propias investigaciones  y elaboré una síntesis de lo que llamo ‘ginecología natural’.”

La base de la ginecología natural tiene dos pilares, cuenta Liliana. Por un lado se vale de una enorme cantidad de recursos naturales, pero para que ello sea efectivo es imprescindible que la mujer vuela a empoderarse y a conectarse con su propia naturaleza. “La ginecología natural viene a decirnos que cualquier enfermedad que experimente el cuerpo está respondiendo a una causa emocional. No es casual tener cándida –un hongo- en lugar de trichomonas – un parásito-. El cuerpo se manifiesta a través de un orden preciso, que es necesario saber escuchar y descifrar. Pero para eso necesitamos de tiempo y dedicación.”

La ginecología natural viene a decirnos que cualquier enfermedad que experimente el cuerpo está respondiendo a una causa emocional. El cuerpo se manifiesta a través de un orden preciso, que es necesario saber escuchar y descifrar. Para eso necesitamos de tiempo y dedicación.”

Autotacto

Parte fundamental de reconocernos mujeres y conocer nuestros órganos femeninos es el autotacto, el auto chequeo. “Las mujeres tenemos una parte del cuerpo que ni nos animamos a mencionar, que escondemos hasta de nosotras mismas, manteniendo así escondida nuestra femineidad; hasta ese punto hemos llegado.”

En ginecología natural el autotacto es clave para reconocer el estado de la salud ginecológica. “Primero nos sirve para conocer cómo somos: cómo es la vagina, el cuello uterino, cuál es el estado de las paredes vaginales. Luego empezamos a aprender y revisar otros elementos como el olor o el flujo. Nos empezamos a dar cuenta cuándo estamos bien o cuándo perdemos nuestro equilibrio básicamente porque nuestra atención se afina para saberlo: estamos ahí.”

El olor y el flujo son dos parámetros importantes que nos pueden dar mucha información de nuestra salud ginecológica.

Cuando se afianza el autotacto, acompañado de una mirada amorosa y atenta, tenemos muchas pistas sobre nuestro estado de salud. La mujer se vuelve conocedora de su aroma, de su flujo y del estado natural de sus órganos. Aprende a reconocer situaciones que suelen pasar desapercibidos en los controles que se recomienda realizar anualmente, por eso es tan importante saber observar y decodificar lo observado. “El olor y el flujo son dos parámetros importantes que nos pueden dar mucha información: la vagina huele a vagina, el mal olor o el olor fuerte nos indica desequilibrio. El flujo también es una gran fuente de información: va variando de acuerdo al ciclo de la mujer, éste es o bien transparente  o blanquecino, pero nunca blanquecino como leche cortada, ni amarillento ni verdoso. Si todos los días chequeamos el flujo, enseguida nos daremos cuenta si hay algo raro o diferente.”

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Volver a lo natural

“Como dije antes, nos hemos alejado de nosotras mismas y de la naturaleza. Pertenecemos a un orden muy preciso; para reordenarnos, para alinearnos con el Todo, debemos volver a sentirnos, retornar a lo natural que hemos sepultado bajo una serie de hábitos destructivos.”

A la hora de pensar en la anticoncepción, la ginecología natural también se apoya en el autoconocimiento. “Alcanza con saber cuándo estamos fértiles y cuándo no. Yo soy partidaria de las relaciones estables, pero en el caso de haber algún encuentro ocasional recomiendo preservativo. A partir de la observación, una sabe cuándo está fértil y, en esos días, en los encuentros amorosos no tienen por qué haber penetración. Tenemos creatividad, usemosla.”

Las pastillas anticonceptivas desprenden hormonas que enferman al cuerpo y van silenciando la propia sabiduría femenina.

Las pastillas anticonceptivas, un método anticonceptivo utilizado por miles de mujeres, desde la perspectiva de la ginecología natural, traen más problemas que los que solucionan. “Las pastillas anticonceptivas, así como los parches o los DIU (Dispositivo intrauterino) que desprenden hormonas enferman al cuerpo y van silenciando la propia sabiduría femenina. Perdés tus hormonas lo que genera una desconexión enorme, hace estragos en el cuerpo de las mujeres y afectan nuestros niveles de conciencia silenciosamente.”

Hay muchos hábitos que hemos adquirido y normalizado que van en detrimento de la salud ginecológica. Uno de ellos es el modo de vestir: las prendas íntimas debería ser suaves y amables con la piel; asimismo utilizar ropa demasiado rígida o ajustada impide un correcto flujo sanguíneo a nuestros órganos sexuales. Los hábitos de higiene también deberíamos cuestionarlos, asegura Pogliani, y durante los días del ciclo menstrual propone dejar absolutamente de lado los apósitos o tampones que normalmente hallamos en comercios: “tienen químicos, dioxina, rayón, asbeto, químicos derivados del petróleo y blanqueadores, que producen mayor cantidad de flujo, pueden provocan enfermedades como la cándida y a largo plazo pueden producir cáncer. Las toallitas de tela –que se lavan y reutilizan- o las copas menstruales, son excelentes opciones.”

“La ginecología natural no es mas que un encuentro amoroso de las mujeres consigo mismas mismas. La autosanación no es algo exótico: es retornar a la naturaleza, es aprender a curar heridas emocionales, volver a mirarnos y tratarnos con amor. De eso se trata.”, concluye Liliana Pogliani.


ginecología-naturalLiliana Pogliani es obstétrica egresada de la Universidad de Buenos Aires. Ha realizado posgrados en Medicina Social y Comunitaria y Metodología de la Investigación Científica en la Universidad de Córdoba. Luego de 20 años de ejercer como obstétrica decide volcarse completamente a la gienecología natural. Desde el año 2014 brisda talleres de ginecología natural en distintas provincias de Argentina y en Uruguay. Encontrarás más de Liliana Pogliani en su página web: www.ginecologianatural.com.ar

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