Fast food sano y consciente: Paté de Girasol

La invitación de hoy es que te animes hacer tu propio “fast food sano y consciente”. Para ello lo primero que haremos es re-definir qué es alimentarnos de forma sana y qué es alimentarnos de forma consciente.

Alimentarse de forma sana me animo a definirlo como la selección de alimentos que estén naturalmente adaptados para relacionarse con nuestra fisiología natural. Aquellos alimentos que nuestro sistema puede digerir, absorber y utilizar en su mayor potencial. Elegir alimentos íntegros, que no hayan sufrido transformaciones ni hayan sido expuestos a la mano del hombre o a máquinas, alterándoles su estado natural. Y por último, la elección de consumir alimentos que mezclados con otros alimentos, tampoco generen reacciones adversas y posiblemente tóxicas para nuestro organismo y salubridad.

La alimentación consciente hace referencia al discernimiento de lo que elegimos para comer, cuándo lo elegimos y por qué lo elegimos.

Al concepto quizá más trillado hoy día, el alimentarse de forma consciente, muchas veces se lo cataloga en un estilo de comida, o tal vez en un “utopía subjetiva de la alimentación”, pero tenemos bases sólidas a las cuales recurrir para hablar de alimentación consciente o ser conscientes de la alimentación. Algunas de ellas son:

  • Hay tantas formas de alimentarse concientemente como cuerpos vivos en el planeta.
  • La alimentación consciente hace referencia al discernimiento de lo que elegimos para comer, cuándo lo elegimos y por qué lo elegimos.
  • Debemos aprender a respetar al ecosistema, la vida vegetal, la vida animal, la vida microbiológica y marina. Estamos con convivencia con miles de organismos cooperantes en nuestra vida. Alimentarse de forma consciente refiere a una detallada mirada que contemple si lo que comemos tiende en algún punto a destruir, malgastar o extinguir alguna especie teniendo como base nuestra fisiología natural.
  • Cada cuerpo tiene una historia, un presente y algo que programar para el devenir. La alimentación es una “necesidad biológica” que hacemos todos los días de forma repetida. Estamos renovando instante a instante nuestras necesidades como seres íntegros y holísticos. Igualmente, más allá de esa distinción somos conscientes de que en cada momento podemos elegir comer algo que “no sea sano” o que “sea sano”, algo que “nos haga bien” o algo que “no nos haga bien”. Estas elecciones marcan la diferencia: debemos ser puntillosos y exhaustivos en saber realmente escuchar la necesidad y el pedido del cuerpo, porque no todo es el sistema digestivo y el sistema circulatorio, pero sin lugar a duda es lo que ayuda o no ayuda en gran medida al organismo.

A cada momento podemos elegir comer algo que “no sea sano” o que “sea sano”, algo que “nos haga bien” o algo que “no nos haga bien”

AHORA, volviendo a la parte rica del plato, en muchas de nuestras preparaciones diarias creemos necesario agregarle como adicional algo que le dé a la preparación untuosidad de una materia grasa, humedad, salazón para realzar el sabor, aderezado con un agente ácido, por lo que derivamos en los clásicos aderezos. Cada país, cada familia y hasta cada persona tiene uno propio.

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Para aportar a este gusto común, hoy les traigo, además de los ya plasmado en otras notas (Tomates secos caseros – Ensalada tipo César con Espirulina), un rico paté de girasol al morrón para que le agregues al plato que desees acentuar su sabor o simplemente para cortar unos bastones de zanahoria y apio y degustar un rico dip:

Naturaleza

  • 1 taza de semillas de girasol sin cáscara.
  • ½ taza de castañas de cajú.
  • 1 morrón rojo.
  • ½ zuccini o zapallito largo.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 limón.
  • Cúrcuma a gusto.

Creación

  1. Hidratá por 6 u 8 horas el girasol y las castañas en el doble de su volumen de agua. Luego ese tiempo, filtralas e incorporá en un vaso de licuadora o en un bol para usar el mixer manual.
  2. Agregá el morrón y el zuccini cortados de forma irregular.
  3. Agregar el diente de ajo con la piel y la cúrcuma.
  4. Pelá el limón sin la parte blanca y sumalo al resto de los ingredientes (el limón entero).
  5. Licuá o mixeá agregando agua si es necesario hasta conseguir una pasta homogénea y de la fluidez que busques.

Podés guardar este Paté de Girasol en la heladera aproximadamente 3 días, va a depender si es mucho más tiempo o no, la naturaleza y agua que tenga la preparación.

Recuerden que es imprescindible hacernos cargo de lo que elegimos comer, es un acto agradable, natural y biológico, solo hace falta amarlo y darle tiempo.

Disfrutemos los momentos de la cocina para estar con nuestros hijos, ellos son el tesoro más preciado que tenemos, no solo por ser parte de nuestra creación, sino por ser nuestros mayores maestros. Pongámonos el gorro de cocinero y dejemos que sus instintos nos absorban.

¡Por más salud y más arte! ¡Namasté!

Matías Amadasi

 

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Información del Autor

Chef Yogui Consciente, nacido en Buenos Aires, Argentina (25 años). Se ha graduado como Técnico Universitario en Gastronomía en la UADE y el IAG de Buenos Aires y como profesor de Yoga Siromani en Yoga Sivananda. Trabajó en prestigiosos hoteles de Buenos Aires (Hilton, Emperador y Loi Suite), en diferentes servicios de catering (como Los Petersen en la Rural), restaurantes de Buenos Aires y el partido de la costa atlántica y su propio local de comida (Lo de Matias). Creó “El Arte del Buen Comer”, desde donde actualmente difunde una alimentación fisiológica, naturista y sustentable en Argentina, Uruguay y Chile por medio de cursos y talleres teóricos-prácticos, enseñanza a gastronómicos y profesionales de la salud y asesoramiento a restaurantes y hoteles. A partir de su trabajo con el yoga formó una dinámica a la que llamó “El Yoga de la Nutrición”, donde fusiona su trabajo con la dinámica de unión del Yoga y los buenos hábitos que a diario nos unen en cuerpo, mente y espíritu a partir de disciplinas es el alimentarse y nutrirse.