De mochila y guarnición

guarniciones veggies
Dos sabrosas guarniciones veggies: rabanitos al romero y zapallitos zucchini con miel de caña. ¡Imperdibles!
 Ahora que veo el título, si tengo que serles honesta, me lleva muy lejos de un plato de vegetales y/o legumbres. Lo cierto es que me hace acordar a una revista de  comics que mi papá compraba cuando yo era chica: Nippur de Lagash. El Nippur traía una historia llamada “Aquí, la Legión”; era sobre la legión francesa: un montón de hombres renegados vestidos de azul, en medio de países de habla árabe, cargando mochilas blancas. Eran la guarnición permanente de un fuerte en el desierto y pasaban por las historias más locas, absurdas y heroicas.

Así es, me acordé de guarniciones francesas y mochilas blancas… Y de paso me vendí descaradamente en mi edad con esto del Nippur. En fin, como de legiones y campañas militares sé poco… Vamos a lo nuestro: que es la expedición por la cocina veggie.

Mudar no es un estado

Esto de mochila y el trekking viene porque hace poco me preguntaron porqué insistía con la metáfora de la excursión. Esta comparación está relacionada con la manera de percibir la transformación de los hábitos alimenticios.

Por lo general entendemos el cambio, en cualquier orden de la vida, como pasar de un estado al otro; lo tenemos incorporado casi, casi como un concepto cenicientil: varita de por medio, pasamos de harapos a vestido de fiesta. Con esto de la oruga que se vuelve mariposa, internalizamos que cambiar es “dejar de ser A”, para “ser H” -o la letra que nos venga mejor-.

Y en realidad, cambiar -parafraseando a Lao Tsé- se trata de un largo camino que comienza con un solo paso. Por eso la metáfora de la picada, del sendero.

Se trata de un largo camino que comienza con un solo paso.

Cambiar, modificar, mudar es como arrancar una picada: expectativas sobre el camino, preguntas sobre nuestro rendimiento al transitarlo, dudas sobre la distancia a recorrer y hormigueo ante un nuevo desafío.

Y damos ese primer paso, que hoy puede ser una leche vegetal o comer carne sólo una vez a la semana. Y nos puede pasar que la picada no esté tan bien señalizada y tengamos marchas y contramarchas; o aunque las marcas estén claras, nos distraemos y después tenemos que volver a retomar el camino. Y está bien. ES PERFECTO. Porque el cambio de alimentación es el viaje y no el lugar de llegada.

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Rabanitos en la mochila

Como dijimos antes, la comida es una cuestión cultural. Traemos mil y una ideas arraigadas, enraizadas, engrampadas en nuestra cabeza: esa es nuestra mochila cuando arrancamos la picada, cargamos ideas del estilo:

– las pastas no se comen con ensalada

– el domingo es para el asado, o para la pasta al puro huevo en familia (¡ni hablar si venimos de familia de italianos!), o la reunión con varenikes o el pescado.

– El desayuno es con café con leche, sino: no es desayuno.

Lo cierto es que cada uno de nosotros viene con una tradición abajo del brazo, y aunque no tenga demasiado asidero, costumbre obliga: seguimos repitiendo el esquema.

También cargamos en la mochila lo que nos gusta, las combinaciones culinarias que van o no a nuestro paladar, la extrañeza con ciertos condimientos. Cuando queremos acordar llevamos toneladas de peso, y eso nos hace más pesado el camino.

El cambio de alimentación es el viaje y no el lugar de llegada.

Se vuelve obligado revisar, de cuando en cuando, lo que estamos cargando para deshacernos del peso. Eso me pasó a mi con los rabanitos.

“No me gustan los rabanitos”, decía mi peso extra. Hay que ponerse en mi lugar: no como ningún producto animal, esquivo en lo posible las harinas…  ¡y encima voy a darme el lujo de dejar de lado algunas verduras!? ¡Un horror!!! Además de la reducción considerable en las opciones. Así que, con aquellas cosas que no me convencían, empecé a buscar alternativas. Dos de ellas las quiero compartir con ustedes: guarnición de rabanitos al romero y zucchini con miel de caña (receta cortesía de un amigo brasilero).

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Rabanitos al romero

guarniciones veggies

Ingredientes

  • 1 o 2 atados de rabanitos.
  • Aceite, sal y romero a gusto.

Procedimiento

  • Cortamos los rabanitos en trozos pequeños y los cocinamos a fuego medio salteándolos con sal y romero. (¡Listo!).

El gusto es fantástico. También se pueden hacer enteros, con colita y todo, pero lleva más tiempo de cocción

Zucchini con miel de caña

Ingredientes

  • 2 zucchinis o zapallitos italianos medianos.
  • Sal.
  • Semillas de apio: a gusto.
  • Aceite de girasol.
  • 1 cucharada de jugo de limón.
  • Miel de caña: cantidad necesaria.

Procedimiento

guarniciones veggies

  • Cortamos los zucchinis en rodajas muy finas, podemos dejarle la piel si queremos.
  • Luego ponemos una capa de rodajas en una ensaladera y la rociamos con sal, limón y un poco de miel de caña.
  • Vamos sumando capas hasta terminar con las rodajas y espolvoreamos la ensalada con semillas de apio.
  • Conviene dejar reposando la ensalada unos 15 minutos antes de servir.
  • Un detallito: cuidado con no pasarse con las semillas de apio: tienen un gusto mucho más fuerte que la verdura.

Y así vamos, probando opciones que hagan la mochila más liviana. ¡Nos vemos en el próximo recodo!

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Información del Autor

Mariángeles Dallavía es licenciada y profesora en Comunicación Social… Bahh, en realidad no. Eso es lo que estudió. ¡Vamos de nuevo! Se formó en comunicación y educación, y luego buscó conocer más sobre tecnologías digitales. Ejerció como profesora universitaria; capacitador y maestra de informática para adultos mayores. Pero, como la vida tiene de esos maravillosos virajes que dejan abrazada a una duda… Hace algunos años abandonó la educación formal y se mudó a la cocina: ahora da talleres de transición a la cocina conciente y vegana. Plantea que su perfil de comunicador le ha mostrado que las palabras pueden sanar y que la comunicación hace posible el cambio. Por otra parte, dice que la tecnología le ha facilitado su vocación de conectar con el mundo y los otros, vicio que despunta a través del blog Cocina Verde Pasión. Ángeles (para los amigos), es una persona ávida de nuevos conocimientos, va armada por la vida con una curiosidad insaciable. Se dice enamorada del aikido y apasionada por la montaña. Fiel creyente de que cada día es una nueva oportunidad para andar un camino y escribir una historia. Podés encontrarla en: Facebook, Instagram, Twitter o Google+. Más sobre Mariángeles: https://about.me/mariangeles.dallavia​