Budín de otoño

budin de otoño
Un gustito en sintonía con el otoño: budín de coco y naranja

Ahhh… Escribir tu nombre en cada hoja de otoño, dejarte dicho en un remolino de hojarasca cuánto te amo… Para que el viento te lleve mis susurros y la lluvia te empape con mis besos…

budín de otoño

Y sí… El otoño tiene un poco esa romántica melancolía, quizás por la lluvia, quizás por los atardeceres grices y rápidos… Cualquiera sea la razón, siempre lo encuentro evocativo, acogedor y maravillosamente colorido. En estas latitudes, es una de mis épocas favoritas del año. Alcanza con asomar la naríz afuera, levantar la vista y ya podemos llenarnos de naranjas, amarillos, rojos y terracotas.

Es, decididamente una estación mágica.

Este otoño tiene la magia de mirar la lluvia por la ventana, de una taza de té o un café mientras se siente ese aroma inconfundible a recién hornado. Tarta, torta, pancitos, budín… Cualquier cosa rica y amorosa “fatta in casa”, que tiene la extraordinaria habilidad de tornar los nubarrones grises en espuma de plata.

Tiempo de café y tiempo de naranjas. ¿Hay una combinación mejor? Mmmm… ¡lo dudo! Y sobre la base de esta duda, te invito un café y una receta de budín de naranja:

Budín de naranja

Ingredientes

Esta receta rinde para dos budines chicos. Lleva varios ingredientes así que les recomiendo hacer una mise en place previa ¡para no andar olvidando nada!

  • 300 gr de harina integral fina.
  • 90 gr de azucar mascabo.
  • 100 gr de coco rallado.
  • 5 gr de polvo de hornear.
  • 70 gr de aceite de coco o aceite de oliva.
  • 2 bananas medianas.
  • ralladura de una naranja.
  • jugo de una naranja.
  • 1 chorrito de extracto de vainilla.
  • 1 pizca de sal marina.
  • agua cantidad necesaria.

Y ¡manos a la masa!

  1. Primero ponemos en un bol todos los ingredientes secos: el harina (preferiblemente tamizada), el azúcar, el coco rallado, el polvo de hornear la ralladura de naranja y la pizca de sal. Mezclamos bien con una espátula.
  2. Procesamos las bananas hasta hacer un puré y las agregamos con el aceite, el jugo de naranja y el extracto de vainilla. Es importante que al integrar estos ingredientes húmedos lo hagamos con movimientos envolventes, sin batir.
  3. Como es probable que necesitemos más humedad, comenzamos a agregar agua de a poco (no nos queremos pasar) hasta obtener una consistencia de masa para bizcochuelo.
  4. Ahora podemos colocar la mezcla en un molde de budín grande con papel manteca en el fondo; o bien en dos moldes descartables medianos.
  5. Llevamos a horno a precalentado a 160º grados por un mínimo de 20 minutos. A partir de allí comenzamos a probar la cocción introduciendo un palillo o un cuchillo hasta que salga seco.

Tips, tips, tips

Sobre esta receta pueden hacerse gran cantidad de variantes.

Si lo queremos más cítrico: añadimos un poco más de jugo de naranja y una cucharadita de jengibre en polvo.

Si nos gusta “chocolatoso” podemos reemplazar la mitad del coco rallado por cacao amargo en polvo o harina de algarroba. Tambièn podés utilizar unas 5 cdas de malta.

Si nuestro paladar es amigo de gustos clásicos otoñales, podemos agregar media taza de frutos secos (si elegís ponerle nueces, pasá los frutos secos por harina antes de colocarlos en la masa).

Si estás con ganas de hacer algo más exótico, podés reemplazar el jugo de naranja por jugo de remolacha que le va a dar un color más rojizo.

Ya se siente aroma a café… Vamos a disfrutar del otoño.

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Información del Autor

Mariángeles Dallavía es licenciada y profesora en Comunicación Social… Bahh, en realidad no. Eso es lo que estudió. ¡Vamos de nuevo! Se formó en comunicación y educación, y luego buscó conocer más sobre tecnologías digitales. Ejerció como profesora universitaria; capacitador y maestra de informática para adultos mayores. Pero, como la vida tiene de esos maravillosos virajes que dejan abrazada a una duda… Hace algunos años abandonó la educación formal y se mudó a la cocina: ahora da talleres de transición a la cocina conciente y vegana. Plantea que su perfil de comunicador le ha mostrado que las palabras pueden sanar y que la comunicación hace posible el cambio. Por otra parte, dice que la tecnología le ha facilitado su vocación de conectar con el mundo y los otros, vicio que despunta a través del blog Cocina Verde Pasión. Ángeles (para los amigos), es una persona ávida de nuevos conocimientos, va armada por la vida con una curiosidad insaciable. Se dice enamorada del aikido y apasionada por la montaña. Fiel creyente de que cada día es una nueva oportunidad para andar un camino y escribir una historia. Podés encontrarla en: Facebook, Instagram, Twitter o Google+. Más sobre Mariángeles: https://about.me/mariangeles.dallavia​