Vivir viajando…¿nunca les pasó nada?

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Hace un año comencé a vivir viajando junto a mi novio. Lo hacemos en bicicleta ya que consideramos que es una de las formas más lindas de viajar. Para muchas personas el hecho de vivir viajando les parece algo raro, loco, inusual. El hacerlo en bicicleta causa aún más sorpresa. No entienden muy bien el porqué de nuestra elección y no dudan en hacernos muchísimas preguntas. Hoy quiero compartir con ustedes una pregunta que nos hace casi el 100% de las personas y que creo que merece una sincera y detallada respuesta.

¿Nunca les pasó nada?

Cuando una persona que vive una vida convencional, de ciudad, pregunta esto seguramente estará esperando una respuesta del tipo “sí, nos robaron”, “nos asaltaron 3 veces”, “nos quisieron sacar las bicicletas pero por suerte llegó la policía y no lo lograron”, “nos contagiamos un virus y tuvimos que ir de urgencia al hospital”, “un camión casi nos atropella”.

Entendemos la intención de esta pregunta –su lado negativo-, sabemos que la mayoría de las noticias que uno recibe por los medios de comunicación masivos son de este estilo. Nosotros también estábamos contaminados por ese tipo de información. Al principio nuestra respuesta era “no, no nos pasó nada”.Sí, te pueden pasar muchísimas cosas malas (y buenas) –como a cualquier persona en cualquier lugar o circunstancia-, a nosotros hasta el momento no nos pasó nada malo, más que una terrible subida o un viento en contra muy fuerte.

Pedaleando por Argentina
Pedaleando por Argentina

¡Sí, nos pasaron un montón de cosas!

Luego nos dimos cuenta que nuestra respuesta no estaba siendo sincera –con nosotros mismos- y cambiamos el sentido de la pregunta-respuesta. Ahora decimos: “¡sí, nos pasaron un montón de cosas!”. Inmediatamente una sonrisa cubre nuestro rostro y varias imágenes aparecen en escena.

Nos dimos cuenta que las personas son buenas y están dispuestas a darte una mano para que tu vida sea aún más linda.

Muchas personas que no conocíamos –y no nos conocían- nos abrieron las puertas de su hogar y nos invitaron a compartir momentos muy agradables junto a su familia. Otras frenaron en la ruta sólo para ver si estábamos bien y necesitábamos algo. Muchas otras se enteraron de nuestro viaje y nos invitaron a visitarlos a su casa. Otras nos compraron una foto-postal para colaborar con nuestra aventura (son fotos sacadas por nosotros, con frases de diferentes autores que vamos vendiendo en el camino para solventar los costos de esta nueva vida). Otras nos levantaron en la ruta cuando por algún motivo no pudimos pedalear –generalmente por muchísimo viento en contra-. Otras simplemente se detuvieron a charlar y compartirnos su linda energía.

Aprendimos a disfrutar de los pequeños momentos de la vida

Situaciones que quizá en nuestra vida anterior pasaban desapercibidas, perdidas entre relojes y calendarios, ahora tomaron un sentido fundamental en nuestra experiencia. Disfrutar de un atardecer, pasar días sólo rodeados de naturaleza, charlar y mirar a los ojos a las personas, leer un libro, escribir, escuchar el silencio, sacar fotos, pedalear lento, reír, llorar, comer una rica fruta, detenerse a sentir.

Situaciones que quizá en nuestra vida anterior pasaban desapercibidas, perdidas entre relojes y calendarios, ahora tomaron un sentido fundamental en nuestra experiencia.

Revista Ahora
Atardecer en Claromecó

Sentimos lo lindo que es viajar en bicicleta

Pedalear lento, cantar al compás de los pájaros, ejercitar tu cuerpo, sentir el viento en tu cara, frenar una y mil veces a tomar fotos, detenerse y armar campamento donde uno lo deseé, comer sano, darte cuenta que todo depende de vos, aprender que tus pensamientos pueden jugarte en contra a la hora de pedalear –pensar que uno no puede no es el mejor inicio-, saber que después de toda gran subida hay una gran bajada, terminar el día súper cansado después de varias horas de pedaleo, valorar la riqueza de una ducha.

Confiamos en la magia del camino.
Confiamos en la magia del camino.

Aprendimos que vivir viajando es mucho más económico que vivir fijo en algún lugar

La vida de ciudad implica gastos fijos (in)necesarios –celular, alquiler, auto, ropa de moda, gimnasio, etc.-. Cuando uno comienza a vivir viajando esos gastos no existen, se aprende a tener poco –y no necesitar más-. Los únicos gastos de un viajero son en comida, transporte y alojamiento. Nosotros como cicloviajeros no gastamos en transporte y, la mayoría de las veces, conseguimos un lugar gratis dónde dormir –bomberos, policía, escuela, centro de salud, estación de servicio, casa de familia, centro deportivo, club, etc.-, viajamos con carpa. Nuestro único gran gasto es en comida y elementos de cuidado personal e higiene; intentamos buscar los mejores precios. 

Aprendimos que si uno desea realmente algo tiene que poner todo de sí para que suceda: los sueños se pueden hacer realidad.

No hay cosas imposibles, sólo lo parecen.
No hay cosas imposibles, sólo lo parecen.

Los sueños son inherentes a toda persona, todos en algún momento de nuestras vidas soñamos y deseamos mucho algo. Muchas veces creemos que son hermosos pero utópicos. La realidad es que sólo depende de nosotros que ese sueño o deseo se haga realidad. Tener miedo a intentarlo, creer que no vamos a poder o poner excusas como “no dependen de nosotros”, es parte inevitable pero no sirve para nada.

Los sueños son inherentes a toda persona; todos en algún momento de nuestras vidas soñamos y deseamos mucho algo. Sólo depende de nosotros que ese sueño o deseo se haga realidad.

Sé que no es sencillo, cuesta tomar decisiones importantes en nuestras vidas, más cuando no son consideradas normales por el resto de la sociedad, pero si uno realmente lo desea debería intentarlo. Si no funciona, al menos lo intentamos, no nos quedamos pensando qué pasaría si lo hubiésemos hecho. Si funciona quizá cambie nuestra vida para siempre –y es muy probable que sea un cambio positivo-.

Así nos pasó a nosotros. Tuvimos muchas dudas y miedos antes de lanzarnos en esta nueva experiencia –y a veces aún las tenemos-; pero la verdad es que cada día estamos más convencidos de que se puede, que sólo depende de nosotros.

Sí, nos pasaron y nos pasan muchísimas cosas en este nuevo estilo de vida que elegimos. La mayoría son lindas porque creemos que si uno se anima a cumplir sus sueños y busca rodearse de momentos que le hacen bien, eso es lo que te rodea.

Ma. Leticia Villalba. 

Fotografías: Nicolás Esteban González y Ma. Leticia Villalba. 

Sin Rumbo y a Pedal

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Información del Autor

Lechu y Nico son una pareja viajera con el sueño de recorrer América Latina en bicicleta. Comenzaron su aventura en enero de 2015. Viajan despacio, conociendo pueblito a pueblito y sintiendo cada instante del camino. La esencia del viaje es crecer día a día aprendiendo del camino. Aman conocer nuevas personas y nutrirse de sus experiencias, cultura, forma de vida y de lo que cada una de ellas tiene para dar.