Te traigo un regalo: El presente

te traigo un regalo
No existe el momento perfecto, existe el momento presente.

Me encuentro en el living de mi casa con una taza de té en la mano, mirando por la ventana como sale el sol. La montaña se ve blanca con un fondo rosado y los colores del amanecer se cuelan entre la helada en este día que comienza. La taza humeante me regala calidez. El suave olor a miel desbordante, el aroma a tostadas untadas con dulce de frutillas y el jugo de naranja recién exprimido me conectan con los momentos más felices de la infancia; una infancia marcada por la presencia del citrus en el fondo del patio de la casa de mi abuela. Este momento es MI momento, y si bien no deja de ser presente, me lleva, me retrotrae a un pasado hermoso lleno de recuerdos felices.

Más tarde, alrededor de las 11hs., pongo la pava, caliento agua, me preparo unos mates. Le agrego una cucharadita de café molido antes de cebarlo, y me siento nuevamente en ese estado de contemplación. Ya subió un poco la temperatura en esta mañana de invierno, el sol brilla con todas las ganas… parece que va a ser un hermoso día. Si bien es un momento presente, también tiene un saborcito a recuerdo, porque el café molido es el sello personal del mate de mi madre, siempre cebado a tiempo, siempre antes que se lo pida. Tengo el recuerdo de papá acercándose a la cocina a pedir un mate y mi madre sonriendo dándoselo ya preparado, algo repetido siempre por ella, como un gesto de años, es como si supiera siempre que ha llegado el momento de tomar esta particular infusión.

A veces las cosas que hacemos nos conectan con recuerdos, pero no dejan de ser momentos presentes, y que importante que es centrarse en ellos a fondo, sentirlos, saborearlos,  vivirlos. Parafraseando a una de mis amigas más cercanas, “no existe el momento perfecto, existe el momento presente”. Es algo que ella siempre dice, y es que a veces se nos pasa de largo. Dejamos pasar muchas cosas, porque son parte de la vida diaria, de la rutina. También postergamos otras, esperando el “momento ideal”. Tantas cosas nos preocupan mientras tantas otras son dadas por sentado. Creo que en eso la erramos, feamente.

No existe el momento perfecto, existe el momento presente.

Una vez participe de un taller donde daban algunas herramientas útiles para combatir la ansiedad,  y la principal de ellas o al menos la que más me llego fue “Conectarse con el momento presente”. Muchos de nosotros padecemos de ansiedades, de anticipaciones de escenarios posibles en el futuro, donde imaginamos un millón de cosas que aún no han sucedido. Muchas de ellas es probable que ocurran pero otras tantas quizá no. Es nuestra mente maximizándolo todo, complicando los escenarios, oscureciendo las posibilidades… En fin, a veces nos dejamos llevar por la bola de nieve de pensamientos negativos cuando bien podríamos volver a la recomendación anterior: Conectarse con el momento presente. Si es algo que todavía no ocurrió y tampoco estamos tan seguros que vaya a ocurrir, paremos un momento, respiremos hondo, pensemos: ¿Cómo es mi presente? Aquí y ahora, en este lugar. ¿Cómo estoy? ¿Qué estoy haciendo?

Muchas veces cuesta ponerlo en práctica pero lo recomiendo. Sobre todo cuando estamos a la espera de algo: un resultado, un análisis médico, la nota de un examen, alguna fecha importante. Nos concentremos en el hoy: Hoy estoy bien, estoy sano, no me pasa nada, no he desaprobado nada, no tengo ningún problema. En este momento me encuentro bien, sereno, tranquilo… después no sé, ya veré. Ese después es desconocido por ahora, así que me ocupare luego.

Siempre recuerdo algo que leí hace tiempo, que volví a escuchar después: el significado de la palabra presente. Y es que presente es un tiempo, un momento actual, lo que está sucediendo justo ahora mientras escribo esto, en el living de mi casa, tomando mate con café. Y a la vez, presente es un sinónimo de regalo. Curioso, ¿no? Pues este presente también es un regalo. Es un regalo del Universo poder estar en mi casa calentita cuando afuera está helando, escribiendo por placer, por gusto, mientras tomo un rico mate con café y con sabor a merienda con mamá y papá.

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Información del Autor

Noelia Garola es Lic. en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, donde además realizó cursos de posgrado en Gestión de emprendimientos culturales y creativos y una Diplomatura en Recursos Humanos, además de capacitaciones y talleres sobre redacción para medios de comunicación digitales. Apasionada del teatro, las letras y la buena cocina, descubrió en el yoga un aliado para el camino de la vida, en la búsqueda de la armonía entre cuerpo, mente y espíritu. Actualmente se desempeña como docente de nivel superior y dicta talleres sobre comunicación corporal, donde pone especial énfasis en la importancia de escucharse a uno mismo y sentir lo que dice el cuerpo. Podes contactarte con ella a través de LinkedIn.