El ombligo del mundo

Terrazas de cultivo de Moray, Perú

¿Sabías que hace dos mil trescientos años el matemático griego Eratóstenes midió la cintura del mundo y se equivocó en 90 kilómetros? ¿Y que las pirámides de Egipto, construidas alrededor del año 2.500 a.C., están alineadas con las tres estrellas centrales del cinturón de Orión conocidas como las tres Marías?

Datos tan asombrosos sobre civilizaciones del pasado despiertan la inevitable inquietud: ¿cómo hicieron los antiguos habitantes de este planeta para llegar a determinaciones tan específicas sin las herramientas tecnológicas que hoy debemos utilizar para acceder al mismo conocimiento? En este punto radica la belleza inmarcesible de la historia, en los interrogantes no resueltos y que quizá el hombre nunca pueda explicar con bases científicas.

Hoy vamos a hacer un recorrido por una de las civilizaciones más enigmáticas de la América precolombina. Viajamos al sur de Perú, para mostrarte el Valle Sagrado de los Incas, uno de los enclaves más visitados de Sudamérica. Preparémonos para viajar en el tiempo y conocer el lugar que muchos no dudan en señalar como el ombligo del mundo.

Cuzco desde el Mirador del Cristo Blanco
Cuzco desde el Mirador del Cristo Blanco

Antes de la conquista europea el Imperio incaico, originado en Perú, era el más extenso de América ocupando, entre el siglo XIII y el siglo XVI, los territorios del sur de Colombia, Ecuador, el oeste de Bolivia y norte de Argentina y Chile.

A lo largo de toda Sudamérica encontramos sitios arqueológicos que dan testimonio de la majestuosidad arquitectónica característica de esta cultura. Comenzamos el recorrido en el epicentro del imperio, la ciudad de Cuzco que nos da la bienvenida para iniciar esta aventura por pueblos coloniales, ruinas incas e imponentes paisajes andinos.

El valle sagrado

Cuzco fue la capital del imperio y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú, época en la cual se engalanó de iglesias, palacios y plazas barrocas. Caminar por sus calles es ser testigo de este pasado colonial y del legado inca reflejado en sitios arqueológicos como la fortaleza de Sacsayhuamán. La ciudad, ubicada en un valle a 3.400 metros de altitud, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco por la riqueza arquitectónica que posee.

Pusieron por punto o centro la ciudad del Cozco, que en la lengua particular de los Incas quiere decir ombligo de la tierra: llamáronla con buena semejanza ombligo, porque todo el Perú es largo y angosto como un cuerpo humano, y aquella ciudad está casi en medio

Comentarios Reales de los Incas (1609), Inca Garcilaso de la Vega

Desde aquí comenzaremos a recorrer este mítico valle, que tiene como protagonistas a las ruinas de Machu Picchu, ubicadas a 112 kilómetros de distancia. Durante el trayecto hay sitios que merecen ser visitados, ya que son una muestra perspicua del conocimiento ancestral de esta civilización tan avanzada en disciplinas como agricultura, arquitectura y astronomía.

Arquitectura incaica. Piedra de los doce ángulos en la Calle Hatum Rumiyuq, Cuzco
Arquitectura incaica. Piedra de los doce ángulos en la Calle Hatum Rumiyuq, Cuzco

La arquitectura inca se caracterizaba por la sencillez, solidez, simetría y por la armónica relación con el paisaje. Una de las particularidades de estas construcciones es el uso de colosales piedras con múltiples ángulos que encajan perfectamente sin usar ningún tipo de pegamento.

Tras las huellas incas

Caminar por sitios arqueológicos genera otra percepción del tiempo, que a veces juega a detenerse. Hoy podemos seguir los caminos y desempolvar la huellas casi perdidas de aquellos pobladores de los Andes. El preludio que antecede a la gran ciudadela de Machu Picchu está formado por los sitios arqueológicos de Chincheros, Pisac, Moray y Ollantaytambo. Ver estos enclaves, en medio de la inmensidad cordillerana, nos genera el interrogante respecto a cómo hicieron los antiguos pobladores para desplazar piedras de tal magnitud y erguir estructuras tan sólidas que resisten el paso de los años.

Ruinas de Pisac
Ruinas de Pisac
Terrazas de cultivo incas en Ollantaytambo
Terrazas de cultivo incas en Ollantaytambo

Los incas siempre buscaron la mejor forma de optimizar el uso de los suelos con fines agrícolas. La complicada geografía, la variedad climática y el ingenio de este pueblo, dieron origen a los andenes de cultivos. Se trata de terrazas artificiales que sirven para obtener tierra útil para la siembra en las laderas de las montañas y permiten aprovechar mejor el agua de lluvia distribuyéndola a través de canales de riego que comunican sus diversos niveles.

Las terrazas de cultivos de Moray (imagen principal) eran un laboratorio agrícola construido para recrear una serie de microclimas en donde sembrar una gran variedad de cultivos. Se utilizaban además para calcular el volumen de las cosechas en distintas zonas del imperio.

Construcciones incas en Chincheros
Construcciones incas en Chincheros

Machu Picchu, la ciudad perdida de los incas

En el año 2007 la empresa privada New Open World Corporation (NOWC) realizó por primera vez en la historia una votación masiva por internet, teléfono y mensajes de texto para seleccionar a las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Participaron de la iniciativa más de cien millones de personas de todo el mundo, siendo Machu Picchu uno de los atractivos que resultó elegido para formar parte de este podio.

Se estima que la ciudadela fue construida alrededor del año 1460 y habitada durante 100 años hasta la llegada de la conquista española. A partir de ese momento quedó abandonada en medio de un entorno montañoso difícil de describir con palabras e imágenes. En el año 1911 el historiador estadounidense Hiram Bingham exploró las ruinas con la ayuda de unos pastores locales y divulgó el lugar a nivel mundial.

Todavía no se sabe a ciencia cierta cuál era la función de esta obra maestra de la arquitectura. Algunos afirman que se trataba de un centro religioso, político y administrativo, otros en cambio sostienen que era un lugar de descanso de la realeza inca que funcionaba además como fortaleza militar.

Machu Picchu y su onírico entrono
Machu Picchu y su onírico entrono
Machu Picchu desde el cerro Wayna Picchu
Machu Picchu desde el cerro Wayna Picchu

Seguramente vos que estás leyendo este artículo y llegaste hasta acá te estés haciendo la misma pregunta que nosotros: ¿Sería posible hoy en día construir una ciudad de piedra en lo alto de una falla geológica sometida a constantes terremotos y lluvias, y que adicionalmente se tuvieran en cuenta criterios astronómicos para alinear las edificaciones con el movimiento de ciertos astros? ¿Sería factible además erguir la construcción sin utilizar grúas, cemento y, como mínimo, un telescopio?

Misterios que nos unen

Los incas creían que el dios Viracocha, había creado un mundo sin luz dando vida a unos gigantes que no lo respetaron ni lo obedecieron. Disconforme con el resultado de su creación, Viracocha envió un diluvio que sumergió a la tierra transformándola completamente. El comienzo de este relato mítico, tiene muchas similitudes con otras religiones. La llegada del colonizador a estas tierras generó un encuentro de culturas que, miradas en retrospectiva siglos después, tienen muchos elementos en común.

Por ejemplo, existen similitudes entre la cultura de los antiguos egipcios y la civilización inca en materia de arte, arquitectura, simbolismo, mitología y religión. Esta misteriosa relación existe a pesar de que ambos pueblos nunca tuvieron contacto.

Dicen que si caváramos un túnel que atravesara la Tierra desde el polo norte al polo sur y nos tiráramos por este pasadizo tardaríamos, gracias a ciertas leyes de la física, 42 minutos en llegar de un lado al otro. Quizás nos parecemos tanto porque en realidad estamos mucho más cerca de lo que nos imaginamos.

Lucas Bozzano

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1 Comentario

  • si es cierto la humanidad ha tenido siempre inteligencia y a utilizada la madre naturaleza según su concepción y protección de su medio de subsistencia y la forma como fue creado o civilizado es por eso en los incas sabían utilizar las praderas de la madre naturaleza no es igual los que fueron creadas solo en dinero

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Información del Autor

Lucas Bozzano es un apasionado de los viajes. Se graduó en la carrera de licenciatura en hotelería y trabaja en el rubro del turismo hace muchos años. Su gran motor es viajar y recorrer los caminos permeable a la hospitalidad de los pueblos. Militante del peregrinaje, propone cambiar la rutina por la ruta y aconseja a todo aquel que termine sus estudios universitarios, tomarse un año viajático. Lleva recorrido más de 20 países y 200 ciudades colaborando con medios impresos y digitales y compartiendo crónicas viajeras en su blog personal viajandoandamos.blogspot.com.ar