El oasis de América

La imagen mental que todos tenemos cuando escuchamos la palabra “oasis” es más o menos la misma. Nos imaginamos gente caminando en el desierto bajo el rayo del sol, con pañuelos en la cabeza y camellos de carga, padeciendo uno de los síntomas típicos de la deshidratación: los espejismos y  las alucinaciones. Todo esto es posible en el desierto de Ica al sur de Perú. La buena noticia es que no se trata de un oasis producto de alucinaciones, si no que estamos frente a uno real, que cada tanto exige una pellizcada de brazo para reconfirmar la credibilidad del hallazgo.

Un mototaxi desde la localidad de Ica nos acerca a la Huacachina, conocida como el “Oasis de América”. La hospitalidad peruana, un desierto subtropical y un sinfín de leyendas dan la bienvenida al caminante.

Desierto de Ica, Perú.
Desierto de Ica, Perú.

Los geólogos aseguran que este escenario surgió a causa del afloramiento de corrientes subterráneas. Otros en cambio hablan de la leyenda de una princesa Inca. La historia cuenta que antes de la conquista española, una doncella desconsolada por la pérdida de su amado buscaba la soledad del desierto para llorar y cantar canciones a la luz de la luna llena. Un día un cazador se acercó para poder observarla atraído por sus hermosos cantos, pero ella sintió tanto miedo que salió corriendo. El espejo que llevaba siempre consigo cayó al suelo rompiéndose en pequeños trozos que formaron una laguna. Al no encontrar un lugar donde esconderse, la princesa se metió en el agua y se convirtió en sirena. Dicen que desde aquel momento, todas las noches de luna llena se escucha la voz de una mujer cantando  tristes melodías, y que cada año una persona que no es del lugar muere ahogada en la laguna. Cierta o no la leyenda, los habitantes del oasis aconsejan tener sumo cuidado a la hora de bañarse en sus aguas, ya que a pesar de ser muy tranquilas, eventualmente algún viajero es víctima de situaciones de peligro.

A finales de siglo XIX la italiana Angela Perotti descubrió las propiedades curativas de estas aguas, ricas en sustancias sulfurosas y salinas que son beneficiosas para tratar enfermedades de la piel y los huesos. Estos atributos sanadores y el onírico entorno hicieron del lugar uno de los balnearios más exclusivos de Perú en la década del cuarenta. Además de los hoteles y casas que se construyeron alrededor de este espejo de agua verde, creció gran cantidad de vegetación como palmeras, eucaliptos y algarrobos.

Vegetación del oasis.
Vegetación del oasis.

La duna norte de la laguna es uno de los escenarios naturales de mayor altura en el mundo para la práctica de sandboard.  Otra actividad en la cumbre de arena, es presenciar los atardeceres que tienen por protagonistas a la mágica transición de colores junto con el silencio penetrante del desierto. Muchos afirman que la mejor terapia para la salud mental es la naturaleza misma. Un atardecer en este paraíso, sana considerablemente mucho más nuestras heridas del alma que  costosas sesiones de diván.

Este es otro de los rincones escondidos del mapa que llegaron a vos porque vos llegaste a nosotros. Ahora toca pasar el mensaje al de al lado y seguir esta cadena que permitirá a todo viajero realizar los recorridos que no figuran en las guías convencionales de viajes. Que la mejor guía sea la del boca en boca y el mejor estado: en movimiento.

Buenas rutas y buenos atardeceres para todos.

Participá de la Comunidad Ahora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscribite a Revista Ahora

¿Te gustaría recibir artículos como este en tu e-mail? Sé parte de la Comunidad Ahora, gratis!






Información del Autor

Lucas Bozzano es un apasionado de los viajes. Se graduó en la carrera de licenciatura en hotelería y trabaja en el rubro del turismo hace muchos años. Su gran motor es viajar y recorrer los caminos permeable a la hospitalidad de los pueblos. Militante del peregrinaje, propone cambiar la rutina por la ruta y aconseja a todo aquel que termine sus estudios universitarios, tomarse un año viajático. Lleva recorrido más de 20 países y 200 ciudades colaborando con medios impresos y digitales y compartiendo crónicas viajeras en su blog personal viajandoandamos.blogspot.com.ar