Yoga y embarazo: movilización corporal-energética

yoga y embarazo
La teoría de los chakras (o centros de energía) es una herramienta perfecta para comprender y abordar la multiplicidad de dimensiones involucradas en el embarazo.

La teoría de los chakras (o centros de energía) es una herramienta perfecta para comprender y abordar la multiplicidad de dimensiones que están involucradas durante el período de embarazo, en el que las mujeres atraviesan una transformación vital que se manifiesta, luego, en los planos físicos, emocionales, psíquicos y vinculares.

Cada chakra propone un tema de reflexión, además, que movilizará experiencias pasadas, fantasías futuras, temores, ansiedades, características del linaje del cual venimos y preferencias individuales. A través del trabajo corporal que propone el Hatha Yoga, ellos actúan como disparadores para que se pueda vivir el embarazo de una manera menos mecánica y recuperar su significado vital de trascendencia y entrega.

La práctica de yoga durante la gestación es una ayuda valiosísima para el equilibrio de la salud materna, el saludable desarrollo del bebé, y la posibilidad de atravesar un parto activo y tener una pronta recuperación posparto. Si no es posible practicar en grupo, lo ideal es armar junto a un instructor calificado una secuencia de asana para practicar en casa.

Los siete chakras durante la gestación de una nueva vida

  1. Movilización del chakra raíz -> Muladhara. La energía vital de nuestro cuerpo. La dimensión orgánica. Corresponde a aquellos aspectos de la persona ligados a la materialidad, a la Tierra como fuente de la que se nutre, a los aspectos más primitivos del Ser Humano y que lo conectan con su naturaleza animal. Conexión y pertenencia a un clan. Para activar y desbloquear este chakra, se puede caminar a paso bien firme, plantarse para echar raíces, fortalecer tobillos y rodillas (quienes brindan estabilidad y flexibilidad a la vez), lo que ayudará a que la energía no se bloquee y pueda decsargar a la tierra. También movimientos circulares con la pelvis y todas las posturas de pie, especialmente los guerreros. Ellos brindan consciencia de la parte inferior del cuerpo, que se pone en marcha a la hora de parir.
  2. Centro Lumbo sacro -> Swadishtana. Los misterios del erotismo femenino, la dimensión sexual. La capacidad creadora y la posibilidad de adaptación del cuerpo femenino. Este chakra puede ser desbloqueado con movimientos de pelvis, balanceos suaves, todas las posturas que abren las caderas y las rotaciones suaves, que además ayudarán a aliviar molestias de espaldas que son típicas en las mujeres embarazadas por la hiperlordosis lumbar que se genera al ir creciendo en tamaño el vientre.yoga y embarazo
  3. Plexo Solar -> Manipura chakra. El centro del cuerpo; la dimensión emocional. Cuando las emociones se desbaratan. La fuerza de la voluntad. Esta zona es abarcada por el útero en crecimiento y está relacionada con maya, lo que los yoguis refieren como “ilusión” ya que eso mismo significa en sánscrito. Hace alusión a la inconsistencia de las emociones (a diferencia de los sentimientos, que son verdaderas construcciones afectivas), éstas son experiencias pasajeras. Los órganos que comprende este chakra son vulnerables a las emociones y generan respuestas motoras. Para liberarlo, realizamos pranayamas que amplían el espacio abdominal, oxigenan al bebé y favorecen sus movimientos. Flexibilizar la columna en todas sus direcciones es vital para que el centro del cuerpo permanezca fuerte y relajado a la vez.
  4. Centro del corazón -> Anahata chakra. Al encuentro del otro; la dimensión afectiva. El trabajo aquí consiste en confrontarse con el mundo externo a la vez que la mujer debe cuidar celosamente su “mundo interior” ya que es el hábitat del nuevo Ser. Revisar los vínculos y tratar de ampliar la perspectiva con la que construyó su trama de relaciones. Para favorecer este trabajo, trabajamos en la apertura de pecho estando de pie, sentadas o bien recostadas.
  5. Centro laríngeo ->Vishuda chakra. La dimensión cognitiva. La posibilidad de transformación y cambio. La comunicación con uno mismo y con los demás. Aquí ejercitamos el “perder la cabeza” (algo fun-da-men-tal para poder parir!) aflojando rigideces en el cuello, garganta, boca y mandíbulas. Éstas aportan equilibrio y descanso. Y, luego, “volver” al plano racional a través de posturas de equilibrio. A través de este chakra expresamos lo aprendido y lo que nos pasa, por eso es importante trabajar cualquier cosa que pueda entorpecer la experiencia del parto (relación con la incertidumbre, la capacidad de esperar, las exigencias, la responsabilidad, etc.)
  6. Tercer ojo – >Ajna chakra. Dejarse ir a otro mundo. Éste, al igual que el chakra siguiente, no se activan con movimientos corporales sino con respiración, visualización y meditación. Se trabajan estos elementos para facilitar la capacidad de “ver” qué sucede en el mundo interno de la embarazada, tener registro de su actividad mental, poder visualizar al bebé en la panza así como el nacimiento del bebé. Además, la mujer encontrará en estas herramientas, sus grandes aliadas para hallar el descanso psíquico necesario cada vez que lo necesite.
  7. Chakra Corona -> Sahasrara. El milagro de la vida. La dimensión espiritual. Al nacer, es ésta parte (la coronilla) la primera que ve la luz. Y el hecho de que permanezca sin cerrarse durante algún tiempo después de nacido ya el bebé, podría interpretarse como una señal de que nuestra conexión con el orden cósmico antecede al enraizamiento que venimos a hacer a este mundo. Se ejercita con meditación.

Ojalá les haya servido para sumar herramientas con el objetivo de vivir un embarazo saludable y atravesar esta maravillosa etapa con alegría y tranquilidad.

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Información del Autor

Mi nombre es Jennifer Jackson, tengo 34 años y soy profesora de Hatha Yoga. Antes de dedicarme por completo a la enseñanza de esta práctica milenaria, trabajé en diversos medios de comunicación, ya que también soy periodista. En esa época vivía “a las corridas”, con mucho trabajo y estrés. Pero, un día, hace más de diez años, llegué sin buscarlo a un templo Vaisnava. Desde ese momento quedé enamorada de la filosofía del yoga, así como de la práctica y del mundo nuevo que se abrió para mí. Años después realicé el instructorado de Hatha Yoga en Centro Ananda Yoga y más tarde el profesorado en Yoga Kai, complementándolos con diversos talleres de anatomía, mitología, alimentación, ajustes de asana y filosofía de la India. En estos años también me convertí en mamá de Uma y Vera, lo que me hizo reflexionar mucho acerca del proceso del embarazo, parto y crianza. Por eso decidí realizar una especialización en yoga y embarazo y, de esta forma, acompañar a las mujeres en el maravilloso proceso de gestación. Además, soy doula de parto y crianza, y dicto talleres de Shantala (masaje infantil) para difundir una forma ancestral de conexión con nuestros bebés que, además, tiene innumerables beneficios físicos y emocionales.