¿Qué estamos comiendo? Una pregunta impostergable

Malcomidos es el primer libro de no ficción de la periodista y escritora Soledad Barruti. Durante la lectura seguramente más de uno tuvo el anhelo de que se trate de una novela acerca de un lejano futuro que mejor no llegue. Pero no. El libro retrata una profunda y completa investigación sobre el origen de nuestros alimentos, hoy, en nuestro país.

La joven periodista quiso saber cuál era el camino que recorría cada alimento desde su producción hasta la góndola donde se lo expone pulcra y prolijamente. Ella, tal vez, no imaginaba encontrar todo lo que encontró en dos años de investigación.

Pionera en investigar el tema en Argentina, no dudó en recorrer las provincias emblema de la producción alimentaria. Vio con sus propios ojos la producción de los alimentos básicos de la dieta argentina: huevos, pollos, carne vacuna y porcina, frutas y verduras.

Malcomidos es un libro valiente que nos invita a hacernos una valiente pregunta: ¿Qué estamos comiendo?

Soledad, estuviste recorriendo durante dos años el campo,  presenciando el origen de todo lo que cocinamos. ¿Qué fue lo que más te impactó?

La crueldad y la falta de empatía, no solo con los animales y el medio ambiente, sino con las personas que viven en la marginación y en la pobreza. Las personas que producen nuestros alimentos más importantes son prácticamente invisibles. Me impactó la tecnologización absurda de algunos procesos que, para llevarse a cabo, requieren tantos insumos que hacen que nuestra comida sea tóxica. Me impactó la crueldad hacia nuestro propio destino, por el sobre uso de los suelos, uno de nuestros bienes comunes, para producir alimentos transgénicos.

Le dedicás buena parte del libro al cultivo intensivo de la soja. ¿Cuáles son los peligros de este tipo de cultivo?

Estamos usando un 60% de nuestras tierras cultivables para producir algo que no consumimos nosotros: una planta transgénica que fue creada para resistir a un herbicida. En nuestro país, la utilización de este herbicida aumentó en más del 1.000%, lo que genera la intoxicación de los pueblos que viven en las inmediaciones de estos campos. Personas que tenían una vida rural bastante pacífica de repente se ven invadidas por esta ola de violencia que viene en forma de químicos y que arrasa con su vida y con la vida de sus hijos. De esta manera, Argentina se convirtió en un lugar contaminado por venenos que sostienen un negocio que nos deja dinero, pero que no nos alimenta.

Argentina se convirtió en un lugar contaminado por venenos que sostienen un negocio que nos deja dinero, pero que no nos alimenta.

¿Por qué decís que el monocultivo es casi un sinónimo de la monocultura?

La comida, además de alimentarnos, fomenta la diversidad de los territorios y las formas de vincularnos . Homogeneizar tanto la producción como el consumo de los alimentos -que es lo que hace la industria alimentaria-, excluye a los pueblos  de sus tierras, los arrastra hacia las grandes ciudades y va imponiendo monoculturas. La industria alimentaria estandariza los sistemas productivos, por eso de repente genera una producción masiva de algo que antes era escaso y lo impone. Así van desapareciendo expresiones de diversidad cultural, en este caso a través de la comida.

Contás en tu libro que la producción actual de pollos ha provocado un drástico descenso de su calidad alimentaria…

Hay una forma rápida de darse cuenta de eso y es por el sabor. Estamos comiendo comida que no tiene sabor a nada. Y esto se debe a que todos los animales comen lo mismo: una mezcla extraña que busca que se inflen lo más rápido posible. Viven en condiciones de encierro, de hacinamiento, con horarios ficticios, atiborrados de antibióticos, forzando sus metabolismos. Todo esto resulta en que la calidad y el sabor no sean los mismos. Todo eso sin mencionar que los antibióticos que reciben estos pollos generan residuos que nos los comemos nosotros…

Las frutas y verduras que compramos en los grandes mercados están expuestas a infinidad de agroquímicos, ¿cuán grave es la intoxicación crónica que estamos recibiendo?

Nadie sabe a ciencia cierta cuán grave es, porque no se termina de estudiar seriamente. El descontrol con respecto a los agroquímicos es total, pero cuál va a ser el efecto de esta intoxicación sobre los argentinos del futuro, no lo sabemos.  Yo, por ejemplo, tengo tres agroquímicos en sangre y no sé cuál va a ser el efecto de eso en mi salud de mañana, ¿me los puedo sacar de encima?, tampoco lo sé.

¿Cómo se para un científico que tiene evidencias de que la industria alimentaria nos está haciendo mal, pero carece de un respaldo científico? ¿Con qué te encontraste?

Hay de todo, hay científicos que son sumamente responsables y están muy atentos al problema que estamos teniendo con nuestra cadena alimentaria, y otros, que están trabajando dentro de esta industria y, de alguna manera, sostienen este sistema.

¿Estamos a tiempo de cambiar el rumbo?

Estamos a tiempo de un cambio si logramos poner esto en la agenda de nuestro país y empezamos a tomarlo todos como una preocupación. Yo no creo que solamente a nivel consumo se pueda cambiar la situación. Tenemos que replantearnos este sistema como si todos fuéramos víctimas, porque todos lo somos, por más de que tengas la alternativa de comprar orgánico. Todos somos responsables y cada uno desde su lugar puede hacer aportes.

La política muchas veces va detrás de lo que la gente pide. Si existe interés de una gran cantidad de personas en el tema de la alimentación, habrá políticos que van a empezar a proponer seriamente leyes que nos cuiden. Mientras no exista la preocupación ningún político va a querer comprarse un problema que la sociedad no está planteando.

¿Creés que una agricultura agroecológica puede alimentar a toda la población mundial?

Sí. Y no solo lo creo yo, también lo cree la ONU, que se dedicó a hacer, con distintos veedores internacionales este tipo de búsquedas. Sí, se puede, sobre todo en los países en desarrollo como los nuestros. Toda América Latina tiene la posibilidad de encauzarse y generar recursos propios. Toda esa dinámica existe y nos alimentó durante siglos. El problema es que no se ve a gran escala. Hoy, en Argentina producimos casi exclusivamente soja, que no nos alimenta, sino que se vende en los grandes mercados internacionales. Si con las tierras que tenemos produjéramos comida de verdad, no habría tanto hambre en las provincias donde más ha avanzado el monocultivo.

Saliendo un poco del campo y entrando en la industrialización del alimento, nos decís que no estamos siendo libres de elegir. ¿Por qué?

Porque hay decisiones que se toman sin nuestro consentimiento. No podemos elegir, por ejemplo, no comer transgénicos, ya que los introducen en infinidad de alimentos y no está etiquetado en ningún lado. Tampoco podemos comprar pescado de pesca sustentable, porque aquellos que hacen pesca artesanal no pueden acceder a los mercados. Nos estamos volviendo cada vez más presos de lo que llega a los grandes mercados.

¿Qué incorporaste en tu vida cotidiana después de haber recorrido la investigación de Malcomidos?

El estar sumamente atenta a leer las etiquetas de los alimentos. No creo en lo que me dicen las publicidades, no confundo publicidad con información. Entendí que no se puede comer todos los días carne de la forma en que estamos acostumbrados a hacerlo, si queremos tener un sistema más justo e inclusivo.

Hay que cambiar los circuitos de consumo, salir un poco del supermercado e inclinarnos hacia ferias, mercados, productores y otras opciones sustentables. Y también animarnos a preguntarnos si la dieta que seguimos, es la que mejor nos hace. Nuestra dieta no nos está manteniendo saludables: hoy nos morimos más por causas relacionadas con la comida que al cigarrillo. Es importante que nos demos cuenta que vivir en el adormecimiento colectivo al que nos induce este sistema verdaderamente es un problema grave.

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1 Comentario

  • Hola! Muy buen artículo. Consulta a Soledad.. decis que todos contribuimos al cambio. Quería saber cómo se puede contruibuir desde el día a día.. Por mi parte no como carne pero consumo frutas y verduras como cualquier persona, trato de comprarla en ferias.. pero no ssé si eso ayuda mucho.. y algunos productos de supermercado tmb consumo. Me super interesa el tema pero no sé cómo contribuir..? Gracias!

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