Punto Yong Quan: Besando la tierra con los pies

punto Yong Quan
A través del punto Yong Quan nos conectamos con la energía de la Tierra y, a través de ella, con todo lo existente en el mundo.

Caminamos, muchas veces, como un acto cotidiano y automático por el cual vamos a través de la vida, pisando suelos, en línea recta y sin sobresaltos, otras subiendo y, a veces, cuesta abajo.

Algo más sucede cuando abrimos la percepción corporal y mental, por ejemplo con la realización de ejercicios de Qi Gong, con los cuales  nos evidenciamos como seres energéticos capaces de prestarnos atención y reconocer, con tiempo y dedicación, pequeños pero fundamentales lugares de nuestro cuerpo.

El punto Yong Quan es un punto localizado en la planta de nuestros pies, se ubica con la suela plantar en flexión, por debajo de la almohadilla en línea entre el segundo y tercer dedo del pie. A través del mismo nos conectamos con el Qi (energía) de la Tierra y, a través de ella, con todo lo existente en el mundo.

Yong Quan puede traducirse como “fuente burbujeante” o “pozo, fuente que emerge”. Pertenece al punto 1R (1 del meridiano de Riñón), de naturaleza shaoyin, y se ubica en la planta del pie, debajo de la almohadilla. Es un punto Jing (pozo) que se corresponde con la clasificación de puntos Shu antiguos, puntos que se sitúan en las extremidades, desde el codo hasta los dedos de las manos y desde las rodillas hasta los dedos de los pies.

A través del punto Yong Quan nos conectamos con el Qi (energía) de la Tierra y, a través de ella, con todo lo existente en el mundo.

Posee un gran poder de sedación y alivio. Nutre el yin y extingue el viento interno.

Para masajearlo recomiendo sentarse en el borde de una silla, con la espalda derecha como si estuviésemos colgados del cielo desde lo alto de la cabeza, los hombros y brazos relajados. Flexionar y subir primero una pierna sobre la otra y localizar el punto. Masajear suavemente durante 3 o 4 minutos. Luego, cambiar de pierna y repetir.

El masaje suave y constante en este punto promueve la relajación y alivio general de tensiones.

Calma el espíritu.

Con el paso del tiempo y la práctica en la realización de meditaciones caminando o ejercicios estáticos podemos sentir ese punto como un manantial que brota, sube y recorre todo el cuerpo. Un precioso ejercicio donde se ve reflejado fuertemente esta zona del pie, es el Zhan Zhuang o postura de abrazar el árbol, entre otros. En el mismo no sólo se activa energéticamente esta fuente burbujeante, si no que todo el pie se transforma en raíces que nos sostienen, que se ramifican y dan soporte vital a nuestra biografía.

El masaje suave y constante en el punto Yong Quan promueve la relajación y alivio general de tensiones. Calma el espíritu.

Muchas de las prácticas chinas de desarrollo energético, suelen llevar la concentración a distintos puntos del cuerpo a fin de activar la energía. Al abrirse el punto Yong Quan, la energía de la tierra asciende, al abrir el punto Bai Hui, en la coronilla, la energía del cielo desciende, encontrándose así ambas fuerzas en el Dan Tien inferior (Dāntián 丹田), lugar donde se genera y almacena nuestra energía. El Dan Tien, es considerado también, nuestro centro de gravedad. Nuestra ancla. Es así como nuestro cuerpo se transforma en un lugar de encuentro entre el Qi de la tierra y el Qi del cielo.

Prestar atención al besar la tierra con el punto Yong Quan es una forma consciente de dejar nuestra huella, una impresión de todo aquello que nos conforma como individuos, y que nos permite llevar más atención a nuestras pisadas cotidianas. Quizás, para algunos, un andar más liviano pero arraigado.

Si la vida te sorprende y te da la posibilidad de acercarte a estos conocimientos, dales la mano y animate.

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Información del Autor

Carola Ponce es profesora de Tai Chi Chuan, Chi Kung, habiendo comenzado su formación en España y habiéndola continuado en Buenos Aires. Se dedica a su enseñanza hace 14 años. Es además terapeuta de Masaje Tui Na y acupuntura. Las prácticas corporales y el contacto con el otro a través de artes curativas habilitan la posibilidad de experimentar nuevos caminos para conocer y potenciar nuestra conciencia corporal y emocional. Nuevos caminos para vincularnos y poner en marcha todo aquello que sume a nuestra vida.