La sabiduría de Patañjali para todos los días

Patañjali
Las teorías espirituales pueden ser muy seductoras, pero quedan en la nada si no se las hace carne.

Lo que hacíamos en nuestros encuentros con el Dr. Nagaraj en India era estudiar los Yoga Sutras (la Biblia del Yoga) pero de una manera poco convencional que era más o menos algo así:

Es muy linda toda la teoría, es realmente bella, brillante y extraordinaria. Sobre todo cuando empieza a ponerse cada vez más sutil, abstracta y fantástica. Encima es en Sánscrito, entonces es hasta exótica y casi inalcanzable, ideal para pensar y debatir. Pero… ¿Cómo hacemos para llevarla a la práctica? Esa era mi gran duda. ¿Cómo podemos vivir alineados con las enseñanzas de este camino desde el lugar en donde vivimos, aquí y ahora?

Más puntualmente mi gran duda era ¿Cómo practica, una mujer que vive en Buenos Aires, a sus 32 años, los Yoga Sutras? ¿Cómo se encara un camino tan rico, para poder realmente aprovechar la oportunidad de haber tenido la suerte de haber llegado hasta la puerta de esta entrada?

¿Qué son estos Yoga Sutras para nosotros y cómo hacemos para traerlos a nuestra cultura, tan distinta de la de India? ¿Cómo metemos en un subconsciente cargado con programas ‘anti-desapego’ la teoría acerca del desapego y en qué medida podemos practicar esto sin caer en delirios, ni ideales, ni cosas raras?

Desde el momento que el Dr. Nagaraj nos dijo «pregunten TODO, no sirve practicar la duda» me tome su invitación al pie de la letra. Aproveché para desviarme por cuanta tangente se apareciera, tratando de traer los temas más tabúes de nuestra educación a la superficie. Para así poder hacer el intento, al menos, de comprender un poco mejor, desde un ángulo y perspectivas totalmente nuevos y diferentes, mi existencia y la de todo lo que me rodea. Siempre fui muy curiosa.

Pregunten TODO, no sirve practicar la duda.

Mirando a los ojos de un extraño: uno mismo

Mi propósito principal de estos encuentros era acceder a la visión de la vida a través los ojos de Patañjali, interpretada por el Dr. Nagaraj. Poder acceder a las herramientas para vivir en el presente lo más conectada con la fuente y cimiento de lo que practico todos los días arriba y abajo del mat, de la mejor manera posible, en lugar de memorizar o ‘hacer tick’ en mi lista de quehaceres en la vida: «estudiar los Sutras».

El Yoga marca un antes y un después en mi vida todos los días. Cada practica me hace sentir que el pasado pasó hace mil años y que lo único que hay es ahora, el principio, y adelante: es este cable a tierra que me enseña a través de la experiencia directa que estamos todo el tiempo, sin parar, cambiando de forma.

Cada día aprendo con un poco más de profundidad cuan transitorio y efímero es todo lo que no es el alma. Esto es el Yoga para mí. Ese hilo que conecta la Tierra con el Cielo y con esto que soy, que está en el medio.

Cada día aprendo con un poco más de profundidad cuan transitorio y efímero es todo lo que no es el alma.

Hay partes que son muy teóricas de nuestras charlas, que trato de evitar, porque creer que los Sutras son solo para los que practican posturas de Yoga es como creer que la Biblia es solo para los cristianos ortodoxos.

Jesús es Jesús para todos, de la misma manera que Brahma, Allah, Patañjali o Krishna son también lo que son para todos: la división es la antítesis de cualquier práctica espiritual, sea en la iglesia, en la mezquita, en un ashram, o en la calidez del propio hogar.

De haber un Dios creador, estoy segura, es el mismo para todos, independientemente del lenguaje en el que se comunique o la cara que nos imaginemos que tenga. Los Yoga Sutras son una manera más en la que la luz viaja desde la fuente a los corazones de los hombres, para seguir iluminando nuestra ignorancia y liberándonos de nuestras ataduras terrenales y de nuestra identificación con lo falso o el ego.

La división es la antítesis de cualquier práctica espiritual.

La teoría sin práctica no sirve de nada

El mismo trabajo que hacen los pájaros, los árboles, las flores y el sol que sale todas las mañanas: tratar de devolvernos al presente. Solo que ellos hablan en lenguajes que muchos no entendemos entonces necesitamos salir a buscar algo que si entendamos. Y después pasarlo por el tamiz de la experiencia.

La experiencia se vive, se siente, pero no se explica.

Es el reconocimiento interno de saber que estamos en el camino, que estamos haciendo lo que tenemos que hacer para transformar todas esas palabras tan lindas y exóticas en pequeños actos que son los que forman nuestro día a día y hacen a nuestra calidad de vida.

¿Cómo se explica el beneficio para el alma de una respiración profunda y lenta y presente? ¿Cómo se explica el dolor o la felicidad o el dulce o el salado?

No importa cuanta teoría llevemos grabada acerca de las cosas si después no la podemos plasmar en nuestros pequeños actos de todos los días.

Hoy pido porque haya paz y porque todos los seres, de todos los planos, seamos felices.

Gracias.

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Información del Autor

Mery adora viajar. Después de haberse recibido de Economista y haber cumplido con las “normas sociales” un buen día decidió salir a explorar el mundo en búsqueda de respuestas, lo que la llevó, inevitablemente, a la India, cuna de todo conocimiento. En estos años tuvo experiencias que transformaron para siempre su forma de percibir la vida. Además de escribir y practicar Yoga, trata de sembrar consciencia compartiendo sus experiencias en todo lo que sea aprender a usar al cuerpo como vehículo para llegar al alma. Sujeta al eterno cambio, Mery simplemente disfruta de hacer camino al andar y de compartir su perspectiva.