Pensar en uno mismo: el primer peldaño de la práctica espiritual

pensar en uno mismo
La meditación no es más que dedicar tiempo a pensar en uno mismo. Tómenla de esta forma. Busquen tiempo para pensar en ustedes, nos repetía el maestro.

«Mientras más simples nos mantengamos, mientras más procuremos vivir sólo con lo que realmente necesitamos, más en paz vamos a poder estar para dedicarle tiempo a la meditación, para pensar en uno mismo y dedicarse a otro tipo de cosas.»

El Dr. Nagaraj nos recordaba todo el tiempo las limitaciones del mundo de afuera, para que dejemos de buscar tanto donde no hay mucho que encontrar. La dicha no es externa, nos decía, incentivándonos a abrir nuestras mentes y a re definir nuestras prioridades en la vida.

¿Qué cosas son, para nosotros, importantes?

La dicha no es externa.

«El deseo es infinito. Tomar consciencia de esto es el primer paso para empezar a renunciar a las cosas que no nos hacen bien. Pero ¡cuidado! que la renuncia no sea desde el control ni desde la restricción sino desde la consciencia. Porque nunca va a haber un último deseo, esas son puras trampas de la mente.»

El tan famoso ‘desde mañana tal cosa’ no va a llegar a menos que hagamos un trabajo sostenido para poder empezar a descubrir nuestros patrones y condicionamientos mentales. Será la única forma de liberarnos de las resistencias inconscientes que son las que gobiernan la vida de la mayoría de los seres humanos. Auto observación. Por ahí empezamos. Por cambiar el foco de la atención: de los demás, hacia nosotros mismos.

 «La meditación no es más que dedicar tiempo a pensar en ustedes. Tomen la meditación de esta forma. Busquen tiempo para sentarse y pensar en ustedes. Por lo general no dedicamos demasiado tiempo para pensar nosotros, ¡pensamos en los demás! ¡Pensamos en las cosas de afuera! Pero pocas veces nos dedicamos a pensar en nosotros. A pensar en nuestra propia felicidad

Auto observación: por ahí empezamos. Por cambiar el foco de la atención: de los demás, hacia nosotros mismos.

 Creemos que sabemos lo que es mejor o peor para los demás pero generalmente tenemos muy poco contacto con que es mejor o peor para nosotros mismos. Y así vivimos, tratando de evitar lo inevitable: tomar consciencia de que lo único que podemos cambiar en este mundo, de ser posible cambiar alguna cosa, es a nosotros. Todo el resto se da por osmosis.

Pocas veces nos dedicamos a pensar en uno mismo, a pensar en nuestra propia felicidad.

«Es importante ser egoísta en cierta parte del camino. Es sumamente importante que dediquen tiempo a pensar en su propia felicidad porque nadie más va a hacer esto por ustedes. Por eso, ¡sean egoístas si en algún momento quieren ser verdaderamente serviciales! Yo lo llamo egoísmo espiritual. A menos que ustedes sean felices, no van a poder trasmitir felicidad. «

El Dr. Nagaraj es de esas personas excepcionales que uno encuentra por el mundo. No lo es únicamente por lo que dice, sino y sobre todo, por la forma en la que vive su vida. Lejos de ser perfecto, tiene algo que pocos tienen: una mirada traslúcida, simple, serena y profunda. Así es como veo yo a su alma y fue eso lo que tanto capturo mi atención. Sus ojos. Su convicción. Su lucidez. Su transparencia.

En sus 60 años de vida, jamás se subió un avión. Desde chico – como buen indio de India comprometido con su búsqueda de la Verdad – comprendió que la curiosidad es el peor enemigo para el hombre espiritual. Entonces eligió quedarse quieto en un mismo lugar y profundizar. Desde esta perspectiva que salen sus palabras de incentivo: ‘no busquen afuera, no hay nada que encontrar’.

No busquen afuera, no hay nada que encontrar.

No hay algo que sea mejor o peor. Ser curioso y salir a investigar el mundo y sus maravillosas culturas tiene otro aprendizaje bellísimo y totalmente diferente que amo y que incluye encuentros como este: estar sentada en el piso de la biblioteca de un Yogui escuchando atentamente cada palabra que sale de su boca como si tuviera 5 años y me estuviesen leyendo algún cuento de hadas y princesas. Salvo que ahora tengo treinta y pocos y me hablan de Dios.

Siempre tuve la sensación de que en la vida somos todos complementos, por eso creo que compartir es esencial. Así podremos, entre todos, armar el rompecabezas.

La idea de estos escritos no es hacer circular doctrinas ni creencias, tampoco verdades absolutas. Es un intento de mostrar una visión panorámica y objetiva de ciertas cosas, para que podamos tomar aquello que nos ayude a abrir la mente y el corazón y a crear algo de espacio y libertad en nuestras vidas occidentales.

Es importantísimo ser escéptico en la vida, me dí cuenta. Son solo más y más perspectivas de una misma cosa. Carteles indicadores para que cambiemos el foco.

«Trabajamos para ganar plata y comprar cosas y más cosas y tener una casa más linda y más cosas, pero si no somos felices, si no podemos disfrutar de estas cosas ¿cuál es propósito de tenerlas? ¿Para qué?

 ¡Por eso es importante que piensen en ustedes mismos! Por acá empieza cualquier práctica espiritual. Irse a la punta de la montaña no ayuda. Irse al ‘paraíso’, eso tampoco ayuda. Lo que sí ayuda es, desde donde estén, empezar a tomar real consciencia de las limitaciones del mundo que los rodea. Y pensar en uno mismo: ‘¿Qué quiero?’ ‘¿Cómo quiero vivir mi vida?’ Esta es la puerta de entrada a la meditación. Por acá se empieza.»

Irse a la punta de la montaña no ayuda. Lo que sí ayuda es pensar en uno mismo: ‘¿Qué quiero?’ ‘¿Cómo quiero vivir mi vida?’ Esta es la puerta de entrada a la meditación. Por acá se empieza.

Buscar el centro desde adentro, recordar la esencia de lo que somos y empezar a identificarnos más con el alma que con la forma es, creo, lo que todos estamos buscando. Es lo único capaz de calmar la angustia existencial del agujero sin fondo.

«Mediten en ustedes mismos: ahí está todo lo que están buscando. Los Yoguis viven haciendo cosas buenas, pero nunca con la intención de ayudar a nadie. Ellos ayudan a todos pero no piensan que están ayudando a nadie, porque lo hacen para purificar sus mentes. Y cuando sus mentes se purifican automáticamente lo irradian a los demás. No tienen que hablar. No dicen nada. La gente sola se les acerca porque sus mentes se calman de solo de estar cerca de ellos. ¿Por qué? Porque practican. No predican, solo practican. Así de simple.»

Se sientan. Cierran los ojos. Y miran para adentro.

Es eso nomás.

Practican.

Hoy pido porque haya paz y porque todos los seres, de todos los planos, seamos felices.

Gracias.

María Fernández Silveyra

«There is a Force within that gives you life. Seek that.»

(«Hay una Fuerza interior que te da vida. Búscala.»)

– Rumi –

 

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Información del Autor

Mery adora viajar. Después de haberse recibido de Economista y haber cumplido con las “normas sociales” un buen día decidió salir a explorar el mundo en búsqueda de respuestas, lo que la llevó, inevitablemente, a la India, cuna de todo conocimiento. En estos años tuvo experiencias que transformaron para siempre su forma de percibir la vida. Además de escribir y practicar Yoga, trata de sembrar consciencia compartiendo sus experiencias en todo lo que sea aprender a usar al cuerpo como vehículo para llegar al alma. Sujeta al eterno cambio, Mery simplemente disfruta de hacer camino al andar y de compartir su perspectiva.