Cultivar salud: El invierno y la Medicina China

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Según la teoría del Yin y el Yang, todo aquello que acontece en la naturaleza, también tiene lugar en nuestro interior. Consejos de la medicina china para vivir un invierno en plenitud.

“En los tiempos antiguos los sabios enseñaron a todas las personas a evitar el vacío perverso y el viento ladrón de las diferentes estaciones; cuando uno es sosegado, alegre y desprendido la energía genuina le acompañará; cuando uno concentra su esencia vital y su espíritu en su interior y se mantiene vigilante, la enfermedad no puede alcanzarle.”

Huang Di Nei Jing Su Wen

Comienza el invierno, la estación más fría del año, aquella donde los ritmos cotidianos necesitan descanso, reparo para conservar la energía. Para muchos la velocidad de la cotidianidad, el estrés, las preocupaciones y las múltiples actividades, son motivos por los cuales no es posible acercarse a los tiempos y compases marcados por la naturaleza. Si podemos concentrarnos en cómo nos sentimos con el cambio de estación, podremos observar que mutan también, las necesidades de alimento, de sueño, de actividad así como de ímpetu y vitalidad. Acompañar los cambios propios de la nueva estación entrante puede ayudarnos a vivir con más salud y plenitud.

Es importante no olvidar que, según la teoría del Yin y el Yang, todo aquello que acontece en la naturaleza, también tiene lugar en nuestro interior.

En esta estación del año, para el hemisferio sur, predomina la energía Yin, mientras el Yang disminuye y se recluye en el interior. Es importante no olvidar que, según la teoría del Yin y el Yang, todo aquello que acontece en la naturaleza, también tiene lugar en nuestro interior. Las plantas, bosques, animales se retraen preservando su fuerza vital, sumando horas de descanso, disminuyendo la actividad, buscando fuentes de calor y cambiando hábitos alimenticios. Así también deberíamos empezar haciendo, en la medida de lo posible, pequeños cambios que nos acerquen a esos ritmos naturales. 

El invierno, está asociado al elemento agua y sus cualidades son el frío, la humedad, la oscuridad y la quietud. El órgano asociado es el riñón y la vejiga, la entraña como par, abarcando el sistema genito-urinario La buena salud del riñón se expresa en la audición, el cabello sano y brillante, dientes y huesos fuertes. Regula la capacidad reproductiva, y controla el almacenamiento de la esencia (Jing )

Es importante usar ropa y calzado holgado que favorezca la circulación, evitar que las habitaciones estén demasiado calefaccionadas, ya que ello no permitiría que el Yang se mantenga y puede invadir el frío perverso. Tampoco es recomendable que las mismas estén muy frías y provoquen enfermedades, especialmente, del sistema respiratorio. 

Acercarnos a comidas que nutran, que entibien y reconforten, sopas, caldos, legumbres, carnes, guisos, especias calientes como la canela y el jengibre. Evitar la ingesta excesiva de alimentos fríos, lácteos y alcohol para prevenir el exceso de humedad (湿/Shī), uno de los 7 energías climáticas que en la Medicina China pueden convertirse en factores patógenos.

La emoción ligada en esta época es el miedo. El exceso de este sentir puede llevarnos a no conectar con nuestros  deseos más profundos y necesidades personales, mermando la vitalidad y fortaleza interna.

Atravesamos una etapa donde es fundamental y significativo el mantenimiento de un adecuado ejercicio físico, que regule las principales funciones corporales, sin desgastar la energía en exceso. El Tai chi, yoga, ejercicios de estiramiento y caminatas con el abrigo adecuado, ayudan a la circulación adecuada de sangre y chi en el cuerpo. La meditación nos ayuda a centrar y conservar otro ritmo posible con la llegada del invierno.

La emoción ligada en esta época es el miedo. El exceso de este sentir puede llevarnos a no conectar con nuestros  deseos más profundos y necesidades personales, mermando la vitalidad y fortaleza interna. Atravesar habitualmente sentimientos de temor puede llevar a lesionar el riñón, por lo cual es una época donde cuidar dichas emociones se vuelve necesario para preservar una mente tranquila y proteger la energía interior. 

En épocas donde el frío apremia, podemos sentir la necesidad de abrigar, sostener y asistir cada pequeño aspecto que ayude al cuidado de nuestra energía vital, refugiándola. Somos capaces de abrazar la posibilidad de atravesar los cambios estacionales con más reconocimiento de nuestro cuerpo como parte la misma naturaleza en la que nos encontramos inmersos. No estamos ajenos, y tampoco, estamos solos. 

Nos recogemos en invierno, albergando la semilla que florecerá en primavera.

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Información del Autor

Carola Ponce es profesora de Tai Chi Chuan, Chi Kung, habiendo comenzado su formación en España y habiéndola continuado en Buenos Aires. Se dedica a su enseñanza hace 14 años. Es además terapeuta de Masaje Tui Na y acupuntura. Las prácticas corporales y el contacto con el otro a través de artes curativas habilitan la posibilidad de experimentar nuevos caminos para conocer y potenciar nuestra conciencia corporal y emocional. Nuevos caminos para vincularnos y poner en marcha todo aquello que sume a nuestra vida.