La nave del Samadhi

Un círculo

Fue como una pequeña revelación, tal vez personal, tal vez no; tal vez certera, tal vez no…

El salón del templo de Dharmashala, en Brasil, es un gran octógono. Al culminar la práctica de Ashtanga Yoga, lo miraba abstraído: el octógono dividido en forma visible en ocho partes, con un círculo en el centro. ¿Y si los Angas, los ocho pasos del sendero del Yoga, fueran ocho partes de un círculo?

Uno ingresa al sendero espiritual a través de los Yamas, normas de comportamiento externo. Aquí empieza la ignición, el empuje primario, con la actitud no-violenta (ahimsa), con la verdad (sathya), con la moderación de la energía sensual (Brahmacharya), con la honradez (asteya) y la no-posesión (Aparigraha), ni de objetos ni de personas, ni de posturas de yoga, ni de estados de meditación alguna vez alcanzados… Con la sincera práctica de estos principios, algo empieza a avanzar…

La energía se mueve hacia el segundo Anga: Niyamas, el comportamiento interno. A través de la limpieza (Saucha), el contento (Santosha), la intención en la práctica (Tapas), el auto estudio o estudio de textos inspiradores (Swadhyaya), y la devoción y entrega a lo Divino (Ishvara Pranidhana) la energía se mueve aún más, buscando cerrar el círculo. Pero aún falta…

El tercer Anga se centra en la postura, el cuerpo físico; este vehículo que nos han obsequiado para vivir en la Madre Tierra, el cual no debería ser un obstáculo para la conexión con el alma sino al contrario: debería ser nuestro más fiel ayudante para este crucial propósito. La disciplina con Asanas perfecciona y capacita al cuerpo para que sea la plataforma de despegue hacia algo que lo trasciende. El círculo aún busca cerrarse…

Con Pranayama -el cuarto Anga- la respiración aparece como domadora natural de la mente inquieta. Del cuerpo se pasa a algo más sutil, que lo penetra, que lo permea y le da vida. El prana es la energía que hay en el aire, equivalente al ki o al chi de otras culturas. Se dice que la mente funciona con prana, por lo tanto, si se controla o apacigua al prana, la mente también será apaciguada, dando paso a la calma.

La mente funciona con prana, por lo tanto, si se controla o apacigua al prana, la mente también será apaciguada, dando paso a la calma.

Pero aún no es suficiente. Los sentidos reciben información, y con esta información la mente vuelve a agitarse. Por eso en el siguiente paso se trata de percibir el mundo interno más que el externo. Esto es Pratyahara, el quinto Anga. Cuando el olfato es subyugado los olores no nos distraerán. Cuando el gusto es dominado, la comida (o el recuerdo de una comida) no nos tenderá una trampa. Cuando la visión es llevada hacia adentro, lo que veamos, ya sea agradable o desagradable, no generará pensamientos inquietos. Cuando el tacto es dominado, lo que tocamos o lo que nos toca no crea perturbación. Cuando el oído va hacia adentro, el mundo interior revela sonidos astrales sutiles que colaboran con el cierre del círculo.

Aparece entonces la concentración –Dharana– el sexto Anga. Es estar presentes en lo que hacemos; el verdadero «estar aquí y ahora”. La posibilidad de Ser y Estar, sin esperar. Los sabios dicen que, como una fruta, la concentración madura en meditación.

Dharana es el verdadero «estar aquí y ahora”. La posibilidad de Ser y Estar, sin esperar.

Dhyana, el séptimo Anga. Aquí la energía precedente sostiene la estructura: el círculo está a punto de cerrarse. La inercia nos empuja hacia la evolución; más y más…

La meditación finalmente se transforma en Samadhi…el círculo se ha cerrado con el octavo Anga. La energía por sí misma, ahora da vueltas y vueltas alrededor de este círculo, retroalimentándolo cada vez más. Por eso, una vez que los maestros concretan el Samadhi, en forma natural los Yamas y Niyamas son cumplidos, la postura se encuentra sin buscarla, el Prana es apaciguado trayendo con su quietud a un Pratyahara bondadoso y a una concentración meditación y Samadhi simultáneos (samyama).

Un círculo… La nave del samadhi…


2012_11_30 Germán Garro Yoga Cascada El Hoyo (143)Germán Garro es profesor de Yoga. Recibió el título de Técnico Universitario de Yoga por la Universidad del Salvador en Buenos Aires. Sincero practicante, se dedica a a dictar clases de Ashtanga Yoga en El Bolsón , así como cursos y workshops en diferentes provincias del país.

Visitá el sitio de su Centro de Yoga, ANAHATA!

 

Participá de la Comunidad Ahora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscribite a Revista Ahora

¿Te gustaría recibir artículos como este en tu e-mail? Sé parte de la Comunidad Ahora, gratis!






Información del Autor

Revista AHORA , es más que una revista, es una manera de Vivir la Vida, de crearla. Sumate vos también al cambio!! Revista AHORA. *** CREA tu VIDA! ***