Una carta al Yoga en su día

dia internacional del yoga
Una emotiva carta al Yoga en su día.

Quizá desde afuera se vea poco más que unas cuantas piruetas: un cuerpo ejecutando movimientos medidos, controlados, con más o menos precisión, con más o menos gracia.

Sin embargo pocos saben lo que hay entre nosotras, amiga y compañera, confidente e incondicional práctica.

Lo que te doy es nada comparado a todo lo que, a manos llenas, me diste, me das y, confío, seguirás entregándome. No me pedís a cambio nada que no quiera darte mientras tu entrega es total.

Con tu ayuda soy un poquito mejor de lo que era. Porque pude animarme a ir más allá de lo que creía que estaba destinado para mí.

Me has regalado algunos destellos de infinito, de imperturbable eternidad.

Fiel espejo, me mostrás de mil maneras que estoy hecha de sombras, pero también de luces. De luces y fuerzas capaces de transformar aquello que daba por sentado: yo misma.

Me has regalado algunos destellos de infinito, de imperturbable eternidad. Instantes sagrados en los que el tiempo se convirtió en un tangible y sereno ahora. Un ahora que disuelve las palabras, las ideas, el pasado y el futuro. Siempre radiante, siempre nuevo, siempre vivo.

“Sentí esta libertad” me susurraste un día y jamás lo olvidaré.

Sabés como nadie encender la llama que me hace ser quien soy, y no otra cosa. Me enseñás humildad y paciencia. Me aventurás, maestra, a correr mis propios límites: “sentí esta libertad” me susurraste un día y jamás lo olvidaré.

Gracias, hermana y compañera de cada día, por cada sonrisa, cada gota de sudor y cada paso en este camino que tengo la dicha de recorrer.

Gracias Yoga y ¡feliz en tu día!


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Información del Autor

Profesora de Yoga. Emprendedora y entusiasta. Con gran inclinación al estudio integral del ser humano. Lalita cree en el poder transformador que todos llevamos dentro, en los proyectos con corazón y en una vida plena y coherente. Su misión, transmitirlo.