Depresión y desapego

María Fernández Silveyra nos acerca las enseñanzas tradicionales de filosofía yóguica que recibió del Dr. Nagaraj en su último viaje a India. Aquí nos habla sobre los peligros de confundir la depresión con el desapego.

María Fernández Silveyra nos acerca las enseñanzas tradicionales de filosofía yóguica que recibió del Dr. Nagaraj en su último viaje a India. Aquí nos habla sobre los peligros de confundir la depresión con el desapego.


No confundan al desapego con depresión, porque son dos cosas totalmente diferentes. Mucha gente piensa ‘oh, quienes eligen caminos espirituales lo hacen porque están muy deprimidos. Creen que todo es pesar, que todo es dolor, que no hay felicidad en este mundo. Incluso se puede percibir esa sombra de angustia en sus caras…’

Ese día hablamos con el Dr. Nagaraj de las distintas razones por las cuales algunas personas nos acercamos a los ‘caminos espirituales’. Algunos, quizás, lo hacen después de haber sufrido alguna pérdida importante, o tras haber sufrido algún accidente, o algún trauma, o por curiosidad, o naturalmente, o porque simplemente un día el sin sentido tocó la puerta… y no quedó otra que invitarlo a pasar. Cada historia, de cada buscador es, por lo general, una odisea que siempre vale la pena sentarse a escuchar.

“Muchas personas que se consideran ‘espirituales’ están muy tristes, ¡ni siquiera se ríen! Y la tristeza es signo de depresión, no de espiritualidad. No confundan. Un Yogui nunca está deprimido, y a la misma vez, nunca se exalta demasiado tampoco.

Por eso, presenten atención: si hay signos de depresión en la personalidad significa que no está habiendo progreso en el camino del practicante. Quizás haya que modificar la práctica o hacer alguna otra cosa. Esto no tiene nada que ver con que algo sea ‘malo’ o sea ‘bueno’. En este juego no entra el juicio sino la observación honesta y objetiva: está habiendo progreso o no. Y si no, entonces habrá que hacer algún ajuste.

Así que tenemos que saber diferenciar: estamos creando un estado de depresión que confundimos con desapego o realmente estamos practicando el desapego.”

Muchas personas que se consideran ‘espirituales’ están muy tristes, ¡ni siquiera se ríen! La tristeza es signo de depresión, no de espiritualidad. No confundan.

Hay conceptos que son importantes de comprender, porque solo la comprensión puede ayudarnos a movernos en la dirección ‘correcta’.  Cada uno, con su sentido común, su brújula y su norte.

“Cuando hay desapego la mente está clara, no hay confusión de ningún tipo. Pero cuando sentís que estás perdiendo claridad es porque hay algo que no está bien.

Por lo tanto es importante que el practicante, el que se acerca a estos caminos en donde se habla de ‘ecuanimidad’, de ‘renuncia’, ‘brahmacharya’ y de ‘otros planos’, sepa qué significa el desapego antes de empezar a practicarlo. Sino muy fácilmente puede caer en un estado de depresión y confundirse.”

La depresión es un sinónimo de estar confundidos, nos decía el Dr. Nagaraj. La fuente de toda angustia es la ignorancia. Ignorancia con respecto a lo que somos en esencia. Ignorancia con respecto a la naturaleza de la existencia y de las cosas. Es una consecuencia del escepticismo, de la falta de fe verdadera, de vivir una vida en la superficie y de no animarnos a buscar ese estado más amplio de la realidad.

La depresión es un sinónimo de estar confundidos. La fuente de toda angustia es la ignorancia. Ignorancia con respecto a lo que somos en esencia.

Este patrón se da cada vez con más naturalidad acá en Occidente, en donde nos enseñaron a vivir “para afuera” y a que esto sea “lo normal”. Así es como se acostumbró a funcionar nuestro inconsciente individual y colectivo. Buscando aprobación en la forma y en los resultados, y creyendo que eso es todo.

“Cuando la mente no está lista para determinada práctica, y la práctica no es adecuada para el practicante, el practicante se confunde y se deprime.

Resulta fundamental contar con un buen guía: él (o ella) tiene que poder percibir en dónde estás y cómo acompañarte. Porque puede ser que tengas el deseo de aprender rápido, pero no estar listo. Entonces él (o ella) tiene que saber cómo hacer para hacerte bajar la velocidad y ayudarte a encontrar y establecerte en tu propio ritmo.”

Pusimos como ejemplo la meditación Vispassana. Yo le conté que acá, en Occidente, a veces, necesitamos dosis de mundo interno, entonces nos encerramos 10 días a meditar por 14 horas. Él se rio y me dijo que le parecía un “castigo”. Que estas prácticas abruptas, como también sobre oxigenar al cerebro mediante una respiración por demás intensa cuando una persona no está lo suficientemente madura como para circular por la vida con todo ese oxígeno en el cerebro, son completamente anti producente, porque solo crea más y más y más confusión. Y cada vez se hace más difícil volver….

En vez de devolvernos al centro, nos aleja cada vez más: nuestro sistema nervioso tiene que estar preparado para recibir la experiencia. No hay atajos, así dicen.

“Cuando te hacés consciente de la energía que perdés hablando por demás dejas de hablar automáticamente, es algo natural. No necesitas hacer un esfuerzo ni encerrarte en ninguna parte. Automáticamente practicas Vispassana o lo que sea. Porque SENTÍS practicarlo, y no porque te impongas nada. No necesitás imponerte ni reprimir nada, lo que necesitas es aprender a tener paciencia y a respetar el ritmo de tu propia evolución con aceptación. Podes querer saltar, pero primero necesitas aprender cómo.”

Esto de mantener las cuerdas afinadas en la mente es todo un arte: el cuerpo humano es un instrumento perfecto, complejo y extremadamente susceptible.

“Por eso siempre digo: tomar consciencia es muy importante. Duden, duden de todo. Solo porque venga alguien y les diga ‘oh el desapego es muy bueno o tal otra cosa es muy buena’, ¡no crean nada a menos que lo experimenten!

Si es bueno o si no es bueno, si vale la pena o si no vale la pena, es algo que tienen que analizar y re pensar ustedes mismos.

Entonces cuando tomen una decisión, cuando estén realmente convencidos, solo en ese momento, den el paso. Eso va a hacer que no lo abandonen más tarde.

Y hasta que eso no se dé naturalmente… tengan toda la paciencia del mundo. Nada es bueno por sí solo: lo que es alimento para un hombre es veneno para otro. Por eso, busquen hasta encontrar su propia medicina, la que se adecúe a ustedes. Y cuando la encuentren, practiquen. Tengan constancia y perseverancia, y practiquen.

Y mientras no la encuentren, observen. Identifiquen y observen sus propios enemigos y traten de reducirlos. Esto ya es una flor de práctica en sí.”

No necesitás imponerte ni reprimir nada, lo que necesitas es aprender a tener paciencia y a respetar el ritmo de tu propia evolución con aceptación. Podes querer saltar, pero primero necesitas aprender cómo.

Millones de veces nos vamos a caer, eso es lo de menos.

Millones de veces nos vamos a hartar, o vamos a sentir ganas de querer abandonar todo y de buscar algún atajo… eso es lo de menos.

Pero lo único que de verdad importa, creo yo, es tener la intención y el coraje de volver, siempre. De volver al presente y de retomar. Cuantas veces que sean necesarias. Recordando que nunca dejamos de estar en el camino. Aunque a veces creamos que sí.

Los desvíos, también son parte del camino.

Hoy pido porque haya paz y porque todos los seres, de todos los planos, seamos felices.

Gracias.

“Why do you stay in prison, when the door is so wide open?” 

¿Por qué te quedás en la prisión cuando la puerta está tan abierta?

~ Rumi ~

María Fernández Silveyra

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Información del Autor

Mery adora viajar. Después de haberse recibido de Economista y haber cumplido con las “normas sociales” un buen día decidió salir a explorar el mundo en búsqueda de respuestas, lo que la llevó, inevitablemente, a la India, cuna de todo conocimiento. En estos años tuvo experiencias que transformaron para siempre su forma de percibir la vida. Además de escribir y practicar Yoga, trata de sembrar consciencia compartiendo sus experiencias en todo lo que sea aprender a usar al cuerpo como vehículo para llegar al alma. Sujeta al eterno cambio, Mery simplemente disfruta de hacer camino al andar y de compartir su perspectiva.