Depresión y desapego ~segunda parte~

depresión
María Fernández Silveyra nos acerca las enseñanzas tradicionales de filosofía yóguica que recibió del Dr. Nagaraj en su último viaje a India. Esta es la segunda parte de un tema tabú en nuestra sociedad: el desapego.

Ese día seguimos hablando sobre el desapego y la depresión.

Sacar la carga negativa que está directamente asociada a temas tan tabú en nuestra sociedad como el desapego, la depresión, el dolor y la muerte, es una de las formas que muchos ‘Maestros Espirituales’ utilizan para atravesarnos el ego, acceder a nuestro inconsciente y así, finalmente, ayudarnos a percibir a nuestro observador, adentro.

Necesitamos desdogmatizar primero nuestro vocabulario interno: esa forma tan estructurada que tenemos de percibir, de analizar y rotular la realidad, para poder abrir la mente y tomar consciencia, verdadera y profunda, de lo que somos en esencia.

Perdernos, soltar nuestra identidad, para poder realmente encontrarnos.

«Si no llegase a haber Dios, si la teoría de la reencarnación fuese solo un lindo cuento, si el Karma no existe y la vida es solo una casualidad ¿QUÉ IMPORTA? ¡Estás trabajando para convertirte en una mejor versión de vos mismo! ¿Qué hay de malo con eso? Estás creando un sentido para tu vida.

Si no llegase a haber Dios, si la teoría de la reencarnación fuese solo un lindo cuento, si el Karma no existe y la vida es solo una casualidad ¿QUÉ IMPORTA?

Por eso siempre les digo, y no me canso de repetirles: trabajen sobre los enemigos de sus mentes y después piensen en las otras cosas: meditación, samadhi, liberación…. nada de esto importa si primero no nos ocupamos de ser buenas personas.»

Tenemos que aprender a dejar las cosas cuando está todo bien, nos decía siempre el Dr. Nagaraj. Esta es la mejor forma de practicar el desapego.

Dejar las cosas cuando está todo mal es escaparse, no desapegarse.

Pero cuando todo está bien, cuando estás muy feliz y contento ¡a lo que sigue! ¡andate! y no cuando estás deprimido. Si estás deprimido, si tu mundo se cayó abajo y ya nada parece tener sentido: sentate, curtí tu dolor y la incomodidad que a veces genera existir y ESPERÁ. Esperá todo el tiempo que sea necesario esperar. Hasta que la depresión un día se va, pasa, como una nube, y entonces ahí te vas. A lo que sigue.

Si estás deprimido, si tu mundo se cayó abajo y ya nada parece tener sentido: sentate, curtí tu dolor y la incomodidad que a veces genera existir y ESPERÁ.

«La mejor forma de practicar el desapego es desde la felicidad, porque te asegurás de que el pasado no va a venir a comerte de nuevo.

Cuando te escapás es solo cuestión de tiempo para que la sombra vuelva a manifestarse y a recrear el mismo escenario pero en un lugar diferente.

Pero cuando abandonás las cosas desde la felicidad, el cambio es natural, sostenible y auténtico. Hay progreso.

Por eso esperá a que esto suceda de manera natural. Es la mejor forma. Porque no es que el desapego algún día va a llegar a un final: es un estilo de vida esto, una práctica constante. No existe un ‘último apego’. Por lo tanto dejá que el proceso sea lento, infinito y gradual, y aceptá tu realidad y tu momento y, lo más importante, aprendé a disfrutar del camino.

Dejá que el proceso sea lento, infinito y gradual, y aceptá tu realidad y tu momento y, lo más importante, aprendé a disfrutar del camino.

A veces cambiamos un apego por otro, y la práctica se vuelve una obsesión, algo con lo que nos identificamos, un apego. No es que estás practicando desapego solo por estar haciendo posturas de yoga. Esto no quiere decir nada, porque estarías reemplazando una cosa por la otra. Por eso, observá esto: fijate desde qué lugar estás llevando a cabo tu práctica. Cómo estas practicando. Que efectos está teniendo sobre tu persona. Si es un acto mecánico o si realmente es un acto devocional desde el corazón. Tenés que ser muy honesto con vos mismo, si querés lo mismo de la vida.

Fijate desde qué lugar estás llevando a cabo tu práctica. Cómo estas practicando. Qué efectos está teniendo sobre tu persona. Si es un acto mecánico o si realmente es un acto devocional desde el corazón. Tenés que ser muy honesto con vos mismo, si querés lo mismo de la vida.

No necesitás irte a ninguna parte para desapegarte: el desapego es un acto totalmente interno: vas aprendiendo, de a poco, a estar sin estar. Y esto no tiene nada que ver con la indiferencia, todo lo contrario. Estás totalmente presente, pero no hay juicio.

El desapego no tiene nada que ver con la indiferencia: todo lo contrario. Estás totalmente presente, pero no hay juicio.

Cuando llevás a cabo prácticas espirituales también estás en el mundo. Esto también es el mundo. Es solo otra fase del mismo mundo, eso es todo. ¿Por qué creés que tenés que ‘abandonar’ el mundo para dedicarte a las prácticas espirituales? Son otras dimensiones que vas explorando, nada más.

Cuando empezás a observar tu mente, a trabajar sobre tus propios enemigos internos, podés incluso estar rodeado de las personas que te resulten más desafiantes sin estar: vas aprendiendo a estar con todos pero sin estar con nadie. A no dejar que tus gustos y disgustos afecten tu estado de contento. Vas ganando objetividad y discernimiento, y te vas haciendo cada vez más libre. Pero es un cambio muy gradual, que requiere de mucha práctica y atención y constancia. Estas cosas no pasan de un día para el otro.

Cuando la mente está presente, permaneces siempre estable.

Y a menos que aprendas a tener paciencia, no vas a poder aprender nada en la vida: hay que aprender a tolerar lo que sea. Para eso practicamos. Un Yogui tiene que aprender a tolerar LO – QUE – SEA.

A menos que aprendas a tener paciencia, no vas a poder aprender nada en la vida.

Si la mente se altera ¡traela de nuevo! aprendé a calmarla, es un gran ejercicio. A menos que practiques esto nunca vas a poder practicar el desapego. A menos que trabajes sobre los enemigos de tu mente nunca vas a poder practicar el desapego. A menos que dejes de buscar el Maestro afuera y te conviertas en tu propio Maestro, nunca vas a poder practicar el desapego.

¿Sentís celos? ¡Observalos y trabajá sobre tus celos!

¿Sentís enojo? ¡Observalo y trabajá sobre tu enojo!

Hacelo hasta que ya no quede espacio ni para los celos ni para el enojo. Hacelo hasta cansarte. Observá. Hacelo todo el tiempo, todos los días, hasta que tu mente aprenda a pensar de la manera correcta, DESDE EL OBERVADOR PRESENTE, y seguí haciéndolo, sin interrupciones. Y esto es desapego. Es aprender a pensar con ecuanimidad y ahora. Y para esto hace falta práctica, mucha práctica Una práctica honesta, sostenida y constante… Hay que estar despierto. Vivir despierto. Esto es Yoga. Esto es Desapego.»

¿Sentís celos? ¡Observalos y trabajá sobre tus celos!

¿Sentís enojo? ¡Observalo y trabajá sobre tu enojo!

Hacelo hasta que ya no quede espacio ni para los celos ni para el enojo.

Hoy pido porque haya paz, y porque todos los seres de todos los planos, seamos felices.

Gracias.

“Why do you stay in prison, when the door is so wide open?” 

¿Por qué te quedás en la prisión cuando la puerta está tan abierta?

~ Rumi ~

María Fernández Silveyra

Participá de la Comunidad Ahora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscribite a Revista Ahora

¿Te gustaría recibir artículos como este en tu e-mail? Sé parte de la Comunidad Ahora, gratis!






Información del Autor

Mery adora viajar. Después de haberse recibido de Economista y haber cumplido con las “normas sociales” un buen día decidió salir a explorar el mundo en búsqueda de respuestas, lo que la llevó, inevitablemente, a la India, cuna de todo conocimiento. En estos años tuvo experiencias que transformaron para siempre su forma de percibir la vida. Además de escribir y practicar Yoga, trata de sembrar consciencia compartiendo sus experiencias en todo lo que sea aprender a usar al cuerpo como vehículo para llegar al alma. Sujeta al eterno cambio, Mery simplemente disfruta de hacer camino al andar y de compartir su perspectiva.