La teoría sin práctica no sirve de nada

La teoría no sirve si después no la practicamos. ¿Cómo pasar a la acción?

María Fernández Silveyra nos acerca las enseñanzas tradicionales de filosofía yóguica que recibió en su último viaje a India. Aquí nos habla de las enseñanzas que recibió sobre el valor de trascender las teorías espirituales para llevarlas a la práctica.


Ese día hablamos de los sueños.

De ese momento tan increíble en el que el espíritu abandona el cuerpo para comunicarse en otros lenguajes. Cuando, de manera casi involuntaria, la mente reposa, la consciencia se amplía y se abren portales para que entremos en contacto con otras dimensiones más sutiles, quizás hasta incluso un poco más reales de lo que por lo general es nuestra atareada y limitada percepción de lo que llamamos realidad…

«A veces, en los sueños, tenemos experiencias espirituales, como si estuviésemos meditando o haciendo algún ritual o alguna práctica profunda.»

De esto hablaron los científicos del alma en las escrituras sagradas: esos pocos que fueron dotados con la mezcla infalible de una mente científica y un corazón devocional, como Patañjali por ejemplo. Ellos elevaron al mundo a nuevas cimas del saber abordando la evolución de la Ciencia Sensible o de la Consciencia Ampliada.

«Cuando pasa esto te despertás a la mañana y la mente se siente tranquila y silenciosa; hay un fuerte impulso de meditar. Un fuerte sentido de desapego. No lo podés evitar. Querés estar solo. 

Estas experiencias hay que aprovecharlas y aprender a hacerlas recurrentes: cuando pase esto quedate en la cama por cinco minutos, investigando lo que pasó, recolectalo. Sugerile a tu mente que no se olvide de ese momento. Decile que, si quiere, puede volver a esa sensación de desapego en cualquier momento en el que decidas sentarte a meditar. 

Entonces, cuando te sientes en tu momento de meditación regular, traé ese ambiente, creá ese contexto en tu interior. De esta manera, la mente se mete para adentro con mucha más facilidad, porque ya tuvo esa experiencia en el sueño, mientras dormías, y le es más fácil revivirla.»

Constantemente estamos teniendo experiencias que pueden ser transformadoras pero que nos pasan por al lado sin que ni siquiera nos demos cuenta porque estamos demasiado ocupados con otras cosas.

Se dice que la mente solo percibe lo que este lista para percibir. Es por eso que determinados conocimientos que nos sacan completamente de contexto podrían llegar a ser útiles para ampliar el margen dentro del cual se mueven nuestros pensamientos, y mas tarde nuestros cursos de acción.

Constantemente estamos teniendo experiencias que pueden ser transformadoras pero que nos pasan por al lado sin que ni siquiera nos demos cuenta porque estamos demasiado ocupados con otras cosas.

Yo vivo este proceso como un pensar creativo: en el período de des-estructuración de viejos patrones de pensamiento, mientras más puertas se abran, más flexible y dócil se hace la mente, que es nuestra mas poderosa herramienta. Estamos cambiando de chip. Metiéndole mas información al sistema para que la experiencia pueda expandirse, siempre y cuando no nos identifiquemos con este «nuevo conocimiento».

Por eso, siento que en esta parte inicial del camino, es importante que aprendamos a entregarnos humildemente a la relatividad de las cosas en vez de andar buscando alguna verdad absoluta que nos lleve otra vez al mismo error inicial (encajonar, rotular y volver a sufrir).

Mas vale recolectar información y tratar de ser lo mas objetivos posibles. En el momento en el que creemos saber alguna cosa, o en el instante en el que elaboremos alguna teoría sin llevarla a la práctica, caímos en la trampa otra vez: el ego, antes disfrazado de inconsciente o de profesional, ahora se vistió de santo y entró por la puerta de atrás.

Se necesita de mucho tiempo para practicar una teoría y ver el efecto que tiene realmente en la mente.

«La mente se tiene que convencer de las cosas a través de la experiencia directa. La teoría sola no sirve de nada. Para desarrollar la cualidad de la humildad se necesita práctica, y para practicar hay que poner el cuerpo, porque solo cuando empezamos a hacer esto es que nos damos cuenta lo difícil que es progresar realmente.»

Es muy importante tener incentivos en la vida, nos decía siempre el Dr. Nagaraj. Saber si estamos progresando o no. Nadie va a venir de afuera a darnos este apoyo. Tenemos que encontrar nuestros propios soportes adentro, aprender a desarrollar herramientas, para convertirnos en nuestros propios indicadores.

No es muy tentador este camino porque lo que nos está proponiendo, básicamente, es que nos hagamos responsables de una manera a la que no estamos muy acostumbrados acá en Occidente: «hacete cargo del estado de tu mente y de la realidad que proyecta y dejá de ocupar tu tiempo haciendo cosas y cosas y mas cosas para evitar lo inevitable: el contacto con vos mismo.»

Pero para los amantes de los caminos largos, los consejos de un Yogui, de un practicante devoto coherente que encima cree que no sabe nada, son una bendición porque nos ayudan a tener incentivos, que son los que nos mantienen en movimiento. Son como las barandas de las que nos agarramos, nosotros, los principiantes, para atravesar los precipicios del escepticismo y la falta total de certezas: «si ellos cruzaron estos túneles y salieron victoriosos, entonces nosotros también podemos.»

Hacete cargo del estado de tu mente y de la realidad que proyecta y dejá de ocupar tu tiempo haciendo cosas y cosas y mas cosas para evitar lo inevitable que es el contacto con vos mismo.

Ellos nos guían a través del ejemplo. El resultado de sus prácticas no esta ni en los títulos acumulados ni en la cantidad de cursos que hayan hecho, sino en sus miradas, en sus campos energéticos, en sus hábitos, en la forma en la que viven su día a día…

No hace falta que se diga mucho cuando lo que se trasmite es una ola de Paz y Tranquilidad.

La teoría no sirve si después no la practicamos.

La teoría no sirve si después no la practicamos: el Maestro no puede enseñar desapego si no practica desapego. O si, pero va a ser solo teoría que cualquier viento fuerte sopla, un placebo temporal para la mente. Lo que buscamos en estos caminos «espirituales», si tenemos suerte, son herramientas prácticas para arreglar la mente, no para adormecerla. Buscamos elevarnos por encima del pensamiento ordinario, no por debajo.

Es muy fácil caer en la mentira, porque es un lugar muy cómodo para estar y es a lo que estamos acostumbrados: a pretender que alguien de afuera nos de lo que no tenemos adentro o a culpar al contexto por nuestra falta de dicha.

Y acá el proceso es justamente al revés: crealo adentro primero, descubrilo en tu interior, para que después se proyecte afuera.

Aprendé a usar tu energía creativamente.

Convertite en el científico de tu propio laboratorio.

Crealo adentro primero, descubrilo en tu interior, para que después se proyecte afuera.

Todo lo que esperás de los demás y del mundo de afuera, practicalo vos primero, no solo para intentar convertirte cada día en tu mejor versión, sino además para darte cuenta de lo difícil que es también.

Paciencia, tolerancia, equidad, falta de violencia, respeto, silencio, amor, cuidado, honestidad… lo que sea.

Llevalo a la práctica antes de demandarlo.

El cambio tiene que ser de consciencia, no de forma.

De raíz no, de matiz.

De corazón no de razón.

Hoy pido porque haya paz y porque todos los seres, de todos los planos, seamos felices.

Gracias.

«Life is a series of natural and spontaneous changes. Don’t resist them – that only creates sorrow. Let reality be reality. Let things flow naturally forward in whatever way they like.»

~ Lao Tzu ~

 

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Información del Autor

Mery adora viajar. Después de haberse recibido de Economista y haber cumplido con las “normas sociales” un buen día decidió salir a explorar el mundo en búsqueda de respuestas, lo que la llevó, inevitablemente, a la India, cuna de todo conocimiento. En estos años tuvo experiencias que transformaron para siempre su forma de percibir la vida. Además de escribir y practicar Yoga, trata de sembrar consciencia compartiendo sus experiencias en todo lo que sea aprender a usar al cuerpo como vehículo para llegar al alma. Sujeta al eterno cambio, Mery simplemente disfruta de hacer camino al andar y de compartir su perspectiva.