¿Bailamos?

bailar
¿Te sentís enojado, triste o ansioso? ¡Tenemos el remedio: ponete a bailar!

Hay momentos del día o de la semana en los que me siento entre cansada y estresada, no tengo ganas de hacer nada pero a la vez estoy inquieta y pensativa. A veces me invade una sensación de fastidio, o bien estoy de malhumor; otras experimento un malestar que no logro definir, una mezcla de tristeza, frustración y enojo. No importa el nombre que le pongamos a las emociones, en todas esas ocasiones recuerdo una serie de televisión donde la protagonista encontraba una solución “mágica” para esos momentos en los que deseaba gritar: “¡Paren el mundo, me quiero bajar!”. Cada vez que algo salía muy mal, alguna situación la angustiaba o simplemente la invadían sensaciones negativas, ella ponía música y bailaba. Sencillamente eso, se ponía a bailar. Aparentemente daba resultado, porque luego de un rato -o al siguiente capítulo- todo marchaba bárbaro. Recurría a este mecanismo cada vez que podía o lo necesitaba, y siempre, pero siempre salía bien.

Volvamos entonces al momento de la angustia, la tensión, la rabia, y pensemos por qué puede ser que la danza nos ayude a superar esas situaciones. Al menos temporalmente, poniendo música y dejándonos llevar por lo que dice el cuerpo, las cosas parecen no ser tan graves. O quizá lo siguen siendo, pero por un rato las dejamos en pausa.

Aparentemente, esto tiene una explicación en la forma de funcionar del cuerpo y del cerebro. Mientras estamos en movimiento, sobre todo con una música que nos gusta, el cuerpo gasta energía y se empieza a liberar endorfinas, esto hace que nos sintamos bien. Por otro lado, el baile agiliza la mente puesto que la hace trabajar, dado que con cada movimiento debemos tomar decisiones rápidas; a la vez que se activa la capacidad creativa, la coordinación y el equilibrio. Se pueden mencionar también beneficios físicos: el baile mejora la circulación, ayuda a corregir la postura corporal, fortalece la musculatura, ayuda a la concentración y la memoria, entre otras cosas.

El baile agiliza la mente puesto que la hace trabajar, dado que con cada movimiento debemos tomar decisiones rápidas.

Uno de los beneficios más importante del baile a mi parecer es que, además de ayudar al cuerpo a sentirse mejor, nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos a nivel emocional y mental. Esto permite que nos escuchemos más, y podamos encontrar una solución a los problemas que se nos presentan, atravesando mejor los malos momentos que pasamos. Escucharnos nos ayuda a estar en contacto con lo que realmente queremos y sentimos, esto a la vez nos lleva a tomar mejores decisiones. El plus puede estar en compartir el baile con otro/s, en ese caso también logramos conectar con los demás.

Hablando de conexiones, además de todos estos beneficios, el baile nos ayuda a desconectarnos de las cosas negativas, olvidándonos de las preocupaciones, mejorando notablemente el estado de ánimo. Así que no me extraña para nada que la protagonista de mi serie preferida recurra a la música a cada rato, sobre todo porque ella es muy sufrida y muchas veces las cosas le salen mal, -el amor de su vida muere, su mejor amiga se va a vivir a otro país, su padre es alcohólico, entre muchas otras cosas horribles que parecen pasarle solo a ella-.

Más allá de lo anecdótico, de tanto ver esta serie empecé a pensar que quizá era buena idea poner en práctica el baile, así que decidí experimentarlo. Hoy puedo decir que funciona: Cuando me encuentro en un momento de tensión o enojo, cuando estoy nerviosa por algo, o bien debo tomar una decisión y no sé bien qué camino elegir, pongo música y bailo. Es como si la melodía me llevara a otro lado, a otro espacio y otro tiempo donde no pasa nada, donde el cuerpo puede expresarse tranquila y felizmente, trascendiendo las trabas de la mente.

Así que si te sentís mal, estas furioso/a porque las cosas no resultaron, tuviste un mal día y no sabes qué hacer, pone la música que te gusta a todo volumen –ojo con molestar a los vecinos- y sencillamente baila, como dice el dicho, “como si no te estuvieran mirando”.

 

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Información del Autor

Noelia Garola es Lic. en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, donde además realizó cursos de posgrado en Gestión de emprendimientos culturales y creativos y una Diplomatura en Recursos Humanos, además de capacitaciones y talleres sobre redacción para medios de comunicación digitales. Apasionada del teatro, las letras y la buena cocina, descubrió en el yoga un aliado para el camino de la vida, en la búsqueda de la armonía entre cuerpo, mente y espíritu. Actualmente se desempeña como docente de nivel superior y dicta talleres sobre comunicación corporal, donde pone especial énfasis en la importancia de escucharse a uno mismo y sentir lo que dice el cuerpo. Podes contactarte con ella a través de LinkedIn.