Yoga SUP | El desafío de hacer Yoga sobre el agua

Yoga SUP Bariloche
Yoga SUP es una disciplina que fusiona asanas de Yoga con el Stand Up Paddle en un entorno natural maravilloso ¿Te animás a experimentar?

Si no fue uno de los días más calurosos de este verano patagónico, estuvo muy cerca. El termómetro rondó durante muchas horas de la tarde los 30° y las playas de todos los lagos de Bariloche se llenaron de familias prestas para disfrutar del agua y el sol.

El encuentro de Yoga SUP, la flamante disciplina que combina posturas de Yoga con el Stand Up Paddle (SUP), ocurrió a orillas del Lago Gutiérrez, uno de los espejos de agua más bonitos de San Carlos de Bariloche. Yanina Capararo, profesora terapéutica de Yoga, guía de Kayak, de SUP y amante del agua, dirige desde hace años este tipo de práctica y estuvo a cargo de la misma.

Lo primero que nos pidió, antes de adentrarnos en las transparentes, profundas y frías aguas del lago, fue que tomáramos conciencia del apoyo de los pies descalzos sobre la tierra. “¿Cómo describirían esta base de sustentación? ¿Cómo responde el cuerpo a ella? ¿Cómo lo hace la respiración?”, nos invitó a preguntarnos.

Luego llegó el momento de ponerse los salvavidas y recibir las pertinentes instrucciones para una remada feliz y exitosa. “No debe ser muy difícil”, pensé al ver a Yanina se subirse a su tabla con una naturalidad asombrosa: de pie, la acomodó con su remo en dos rápidos movimientos, en la dirección hacia la que iríamos en minutos. Pero no fue tan sencillo: lo que en tierra firme parecía una pavada puede resultar complejo para novatos del agua, como es el caso de quien escribe. Ella misma, más tarde, explica: “tuve la suerte de nacer y criarme en Bariloche, donde el contacto con la naturaleza y el hecho de estar al aire libre era algo completamente natural. Ya siendo muy chiquita, como parte de cualquier juego, nos subíamos a cualquier cosa que flotara en el agua -siempre había alguna canoa a mano o algún kayak cerca-; así que mi vínculo con el agua se generó hace mucho tiempo atrás.” Años más tarde profesionalizó sus actividades acuáticas: se formó como guía de Kayak y de Stand Up Paddle, “hace 9 años que paso todas las temporadas de verano trabajando como guía de kayak a orillas del lago, ¿puede haber algo más lindo?”, cuestiona.

Yoga SUP Bariloche
Vamos al salón de Yoga

Llegar remando al natural “salón de Yoga” fue un desafío en sí mismo. Estar de pie y lograr avanzar sobre una tabla que flota, se mueve y refleja todos tus micromovimientos, requiere de una buena dosis de concentración que, afortunadamente, todos los presentes pudimos tener. Arribamos, secos, a un precioso recoveco a orillas del lago, resguardado del sol, el viento y el gentío. Mientras el cuerpo y la mente comenzaban a impregnarse de los sonidos que nos circundaban –el canto de los pájaros, el sonido del agua golpeando en los troncos de la orilla, la brisa entre los árboles- la acuática profesora amarró cada una de las tablas (que más tarde se convertirían en nuestras colchonetas de Yoga) a una soga.

Yoga SUP Bariloche
Un entorno mágico.

Comienza la clase: ¿Cómo describirían esta nueva base de apoyo? ¿Cómo responde el cuerpo a ella? ¿Cómo responde la respiración?, se nos invita a reflexionar. Entre todo lo que había que atender para, básicamente, no perder el equilibrio y mantenerme seca, no me había cuestionado absolutamente nada hasta ese momento. Fueron las mismas preguntas hechas en tierra firme, pero, un rato después, adquirieron un sentido totalmente inesperado. Caí en la cuenta de que se trataba de algo completamente distinto, de otro mundo. El primer pensamiento que se me cruzó fue de lo más obvio: ‘se mueve’, pero profundizando en él, entendí que mientras la base se mueve, uno responde a ese movimiento, sin mucho que pensar. Sencillamente ocurre, casi solo. Algo cambia y uno se adapta. Y así sin cesar.

El balance de las fuerzas, algo tan necesario y archi mencionado durante cualquier práctica de asanas, queda al desnudo en una clase de Yoga SUP. Es que la tabla no miente: si en una postura como adho mukha svanasana (popularmente conocida como “la carpa”) presiono más con mi mano derecha que con la izquierda, es probable que me caiga; si el balance de mi cuerpo no es perfecto en alguna postura de pie la tabla empieza a temblequear, y el destino casi seguro, será frío y húmedo; si la respiración no acompaña al movimiento, la tabla lo recibe, el agua lo nota.

Yoga SUP Bariloche
Cuidando el balance del cuerpo en Adho Mukha Svanasana.

Lo que en la firmeza de la tierra se da por hecho, se convierte en un enorme signo de pregunta sobre el agua. Toda la práctica, tal como comentará Yanina al finalizar la clase, adquiere un nuevo matiz y una dosis extrema de presencia: “uno sobre la tierra está entregado: la conoce, la transita, la pisa, la sabe firme y segura. Por eso es todo un desafío poder entregarse al agua. Lo que ella nos propone es hacer carne el cambio constante –ese cambio del que tanto hablamos y creemos dominar-. Practicar yoga sobre el agua lleva al límite la sensación del instante presente, es atención plena segundo a segundo.”

Yoga SUP Bariloche
Una relajación acuática.

Transcurrida la práctica de asanas, que fue una estudiada progresión de posturas que comenzó con unos tímidos movimientos estando recostados, hasta finalizar erguidos firmemente sobre nuestros pies, llegó el momento de savasanala relajación final-.  Una vivencia sencillamente gloriosa: el estar recostada sobre la tabla, siendo mecida dulcemente por el agua en comunión silenciosa con un entorno natural de exuberante belleza, convirtió ese momento en un estallido mudo de dicha.

Yoga SUP Bariloche
Pura gratitud.

Yanina tiene los ojos del color del agua, una voz honesta y una actitud franca, que percibí real, a la hora de responder estas preguntas:

¿Por qué te acercaste al Yoga?

En 2.010 me había formado como instructora de Pilates y, gracias a la insistencia de una amiga profe de Yoga, empecé a formarme como profesora de Yoga. Algo que para mí, al principio era un mundo imposible: ¡¿demostrar y explicar al mismo tiempo?!

Creo que es importante buscar hasta encontrar el tipo de práctica que a cada cual le sirva, lo nutra. Y cuando encuentres, seguí buscando porque todo está cambiando, uno mismo está cambiando.

Busqué por todo Bariloche hasta dar con una práctica que se adaptara a lo que necesitaba por aquel entonces. Creo que es importante buscar hasta encontrar el tipo de práctica que a cada cual le sirva, lo nutra. Y cuando encuentres, seguí buscando porque todo está cambiando, uno mismo está cambiando. Está bueno no apegarse a determinada forma, a determinada práctica.

¿Cómo te recordás a vos misma en esos comienzos?

Rompiendo muchas estructuras. Y también empezando a reconocer a mi mente y las conversaciones que mantiene, teje  y desteje constantemente, que generan mundos enteros. Fue un gran descubrimiento.

En los comienzos cada vez que reconocía algo que quería cambiar, lo hacía consciente y cambiaba enseguida. A medida que voy profundizando en mi práctica, sigo viendo aspectos míos que sería bueno mutar, pero el cambio ya es más profundo y requiere de más dedicación.

Reconocer a mi mente, las conversaciones que mantiene, teje  y desteje constantemente, que generan mundos enteros, fue un gran descubrimiento.

Al principio percibís cambios muy rotundos en el cuerpo. Después, aunque no te das cuenta cómo, entendés que el yoga ayuda a detonar lo que está adentro del cuerpo. Y solo el que sigue practicando y trabajando, empieza a preguntarse ‘¿ahora qué hago con esto que el cuerpo liberó?’ Creo que recién ahí estás empezando a practicar de verdad.

La clase de yoga en sí misma, para mí, es el recreo; todas las herramientas que te llevás de ahí: ser flexible, adaptarte, fluir, tener buen sostén, ser equilibrado, llevalas a la vida cotidiana. Las descubrimos para ponerlas en práctica en la vida de todos los días. Eso es, creo, vivir el Yoga.

¿Cómo te llevás con el rol del profesora?

¡Me encanta! Amo dar clase. Termina la case y es la gloria, porque siento que es una confirmación renovada de que es lo que tengo que hacer y lo disfruto. Me completa, me apasiona, lo cual es algo nuevo para mí; yo no me reconocía apasionada, pero a través de la práctica me descubrí distinta a lo que creía ser.

La clase de yoga en sí misma, para mí, es el recreo; todas las herramientas que te llevás de ahí: ser flexible, adaptarte, fluir, tener buen sostén, ser equilibrado, llevalas a la vida cotidiana.

Sos una persona que despliega mucho su parte física: ¿Cómo cuidás tu nivel de energía?

Una de las cosas que me equilibra mucho es tomar clases de Yoga con regularidad. Me gusta mucho regalarme una buena sesión de masajes y también trato de controlar la cantidad de clases que doy. Por otro lado, me di cuenta de que si no gasto energía física, si estoy muy quieta durante varios días, mi mente está mucho más activa y se vuelve muy difícil de dominar. La mente consume mucha energía. Así que, para mí, moverme es parte de este cuidado hacia mí misma. Eso sí, procuro moverme haciendo lo que me gusta: estar en el agua, practicar Yoga, andar en bici.

¿Qué representa el agua para vos?

La fluidez y la adaptabilidad. La propuesta en el agua es esa todo el tiempo: adaptarse y fluir. En mí tiene un efecto hipnótico similar al del fuego. Si dejo de venir por un tiempo al lago, el día que vuelvo, siento, a medida que me voy acercando, un cambio interno. Algo dentro mío entra en esa misma frecuencia de silencio, de vacío. Todo se acomoda y me aplaca bastante. Cuando vengo pasada de cosas, me meto en el agua, floto un ratito y todo desaparece.

¿Cómo conociste el Yoga SUP?

Fue de casualidad. En 2.012 uno de los compañeros de trabajo trajo una tabla. La miré y pensé: “esto tiene que ir bien con Yoga”. Pasaban los días y la tabla seguía ahí dando vueltas. Cuando estás en este entorno, trabajando muchas horas en el agua es difícil no probar: probamos diferentes maneras de remar, de hacer yoga, hacer yoga de a dos. Después empecé a buscar en internet y me di cuenta de que ya está todo inventado (risas).

¿Tiene contraindicaciones?

Muy pocas, salvo casos excepcionales. Es importante que, en el caso de haber lesiones, sean especificadas antes de la clase. Las embarazadas también pueden participar de la práctica, transcurrido el primer trimestre del embarazo y con certificado médico.

¿Qué diferencia encontrás comparando tu práctica en el agua y en la tierra?

Que en el agua estoy realmente aquí y ahora. Todo el resto, como por arte de magia, se esfuma.


Yoga SUP Bariloche
Yanina Capararo.

Yanina Capararo es guía de Kayak hace 9 años, profesora terapéutica de Yoga hace 7 y guía de SUP. Ama estar en la naturaleza, donde sea. Cuenta que una vez escuchó a alguien decir que la razón por la que nos gusta tanto estar en contacto con ella es que es el momento en que dejamos de ‘hacer’ para ‘ser’. Así lo siente. La velocidad de un paseo en bicicleta, la de una caminata, la del kayak o la de la tabla, es la velocidad que elige para vivir.

Comunicate con Yanina para reservar tu próxima clase de Yoga SUP: Yanina Capararo

Fotos: Andrés Calla

 

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Información del Autor

Profesora de Yoga. Emprendedora y entusiasta. Con gran inclinación al estudio integral del ser humano. Lalita cree en el poder transformador que todos llevamos dentro, en los proyectos con corazón y en una vida plena y coherente. Su misión, transmitirlo.

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