Pedro Bellora: “el jazz es una actitud”

Amable, gentil y tranquilo, siempre dispuesto a sonreír. Emana una especie de aura zen: anda descalzo, se sienta cruzado de piernas como los yoguis, y nos sirve un té. En su hablar, Pedro transmite calma y reflexión, y se respira un extenso saber detrás de sus palabras. Se define a sí mismo como guitarrista de jazz, aunque es mucho más que eso. Metódico y perseverante en su práctica, se esfuerza por seguir aprendiendo y mejorando continuamente.

Humildemente a disposición de quienes acuden buscando su ayuda y consejos guitarrísticos y musicales, no se la cree, y eso que son legión. No olvida que él también fue y sigue siendo estudiante, y se esfuerza por ponerse en el lugar del otro. Brinda su arte y sabiduría a manos llenas a través de su web, gratuitamente, por el gusto de compartirlas.

Con solicitud y entusiasmo, charló con Revista AHORA.

 Sé que vos ves al jazz como una manera de hacer música, más que como un género musical. ¿En qué consiste esa manera de hacer música?

El jazz, desde sus orígenes, fue una música popular con el foco puesto en aportar algo propio, dándole importancia a la tradición y a hacer algo nuevo con ella. Los denominados “grandes jazzeros” tienen muy en claro lo que hubo antes que ellos, y no se quedan con eso, hacen algo propio. Y en esa búsqueda de tener una voz propia es que la improvisación es tan relevante, aunque no necesariamente es lo que define al jazz. Una big band hace jazz y quizás no hay demasiada improvisación. Hay pequeños solos y hay muchísima interpretación, como en la música clásica. La improvisación es importante en el jazz, pero lo es aún más el hacer algo propio basado en la tradición, tener una voz propia. Todo esto hace que el jazz no sea tanto un género sino una manera de hacer música. Después ocurrió una especie de clasicismo que consistió en hacer jazz como se hacía en una determinada época. Que no está mal en lo más mínimo. Pero yendo a la tradición del jazz, por ejemplo, Louis Armstrong, era una figura absolutamente popular, que no hacía música exclusiva para músicos. O Miles Davis, que empezó en los 40’s, 50’s, haciendo bebop, tocando con Charlie Parker, y su último disco, grabado en el ’91, fue de hip hop. Esto me parece más jazzero, en el sentido original de la palabra, que alguien que hace jazz como se hacía en otra época. De todos modos está todo fantástico, que algo sea jazz o no lo sea no es algo grave en sí mismo.

El arte pasa por otro lado que no tiene que ver con etiquetas. Pero definitivamente hay una actitud jazzera, que es útil o aplicable en cualquier género musical.

Parece que el jazz no es tan fácil de definir, ¿no? ¿Hasta dónde decís que esto es jazz y esto ya no?

Esto jazz not (risas). Tal cual. Es una categoría tan amplia que tiene muchos sub estilos: bebop, cool jazz, jazz modal, jazz fusión, hard bop, free jazz, etcétera. Y es gracioso que las etiquetas, a veces, están pensadas para que alguien pueda formarse una opinión antes de escuchar algo.

Quizás, si simplemente escucháramos, no harían falta tantos rótulos para poner en palabras algo que en realidad es música, y que es arte.

Así, con esa admirable claridad y profundidad que lo caracteriza, arrancó esta charla con Pedro Bellora, quien nos recibió en su estudio, allí donde todas las mañanas, religiosamente, acude a practicar su arte.

 ¿Cómo practica Pedro Bellora? ¿Tiene una rutina?

En ese sentido soy muy estructurado, y me resulta muy bien. Estudio en módulos de 45 minutos, ni 44 ni 46; un mínimo de 3 horas por día, sí o sí. Es decir, 3 módulos de 45 con al menos 15 minutos de descanso entre cada uno. Eso de lunes a viernes. Es el contrato que tengo conmigo mismo. Nunca menos de 3 horas. Hay veces que son 7. Y cada módulo tiene sus objetivos. A veces el módulo es como si estuviera en vivo. Lo llamo “concierto en seco”. En ocasiones incluyendo la entrada al escenario, y para conciertos importantes, hasta la presentación de los temas. Debe ser bastante extraño de ver, pero uno tiene que sumar kilómetros de eso. Hay veces que practico determinados recursos. También trabajo mucho en transcribir: poner un disco y sacarlo tal cual, tocando arriba del disco; y tomo ciertos recursos, frases que me gustan, analizo por qué son buenas, e improviso variándolas. A veces estudio un arreglo de otro; y mucho es componer o arreglar, que es preparar lo que va a ser un concierto en vivo o un disco. Varía bastante en función del momento. Antes de un concierto importante, esa semana hago dos conciertos enteros por día. Y quizás después de un concierto me dedico más a tomar recursos. Y anoto todo, tengo mi bitácora. Si me acusan de asesinato y me dicen: ¿qué hizo usted el 12 de marzo del 2013?, yo puedo decir: señor juez, yo estaba estudiando tríadas (risas). Me lo tomo muy en serio, y me divierte mucho tomármelo así. Y aunque lo hago porque disfruto el segundo a segundo, otra enorme motivación es poder decir: ¡mirá, esto me está saliendo mejor!

Pedro Bellora - foto para prensa 6

¿Qué cosas te gustan de la música?

Creo que lo que más me gusta es lo improvisado que parece preparado, y lo preparado que parece improvisado.

También me gustan los solistas que realmente obtienen un diálogo con la banda, logrando que ésta no sea un mero relleno. Cuando escuchás “Kind of Blue”, que es uno de mis discos favoritos de Miles Davis, escuchás eso: un solista, y una banda con la que está existiendo una conversación. Otra cosa que me gusta es un concepto, un tipo de energía, que es, en un punto, sutil y crudo a la vez. Son cosas muy intensas pero a bastante bajo volumen. Y que tienen una cuestión intelectual, pero también emocional, súper fuerte, con las que siento que logro un equilibrio. Y cada vez más estoy yendo hacia música más simple, dentro del jazz, o del blues, pero que combine estos elementos.

¿Por qué te inclinaste por el jazz y el blues?

Cuando uno hace un camino que tiene que ver con una determinada estética, definir ciertos límites de esa estética te ayuda. En mi caso hago un trabajo muy fuerte, no necesariamente exitoso, de tener una dirección. Porque tengo un exceso de gustos, me gusta toda la música. Escucho Heavy Metal y digo: ¡qué grosso eso! Escucho Mozart y digo: ¡loco, esto está buenísimo! Entonces a veces tengo que tener cuidado. Está todo fantástico, pero al mismo tiempo tengo que poder direccionarme; no por eso cerrarme, pero direccionarme. Entonces, tener algún tipo de definición de quién es Pedro Bellora, me sirve. Para tener concentración en algo. Es como si pongo un restaurante de comida mexicana, aunque me encanten otras comidas. En mi restaurante tengo que hacer lo que mejor me sale y lo que siento que es mi camino, en vez de hacer comida mexicana, tailandesa, etc., y que todo tenga más o menos el mismo gusto.

¿Seguís desarrollando tu técnica? ¿O ya no te hace falta, y te abocás solo a lo musical?

La palabra técnica es rara, de hecho cada vez entiendo menos qué significa. Yo nunca fui de practicar algo sin tener claro para qué me estaba sirviendo. Muchas veces me podrías ver practicando y decir: este tipo está estudiando técnica. Pero yo estoy estudiando el compás 17 del tema que voy a tocar este sábado. Y para mí es completamente distinta la actitud.

O sea que no estudiás técnica por la técnica en sí. Siempre tenés un objetivo musical.

Exacto. Intento poner siempre la parte artística adelante.

No hago nada, desde la práctica, que no pueda usar en el escenario o que no pueda grabar.

Y me pasa todo el tiempo que quiero tocar cosas que no me salen, e inmediatamente se transforman en un ejercicio técnico. No por la técnica en sí, sino porque quiero que tal cosa me salga. Así que, en un punto, estoy todo el tiempo haciendo técnica. Pero siempre con un “para qué” desde un sentido artístico. Cuando escucho un disco o veo un concierto que me emociona, no veo la técnica, sino lo que se hace con ella. Quizás hace un tiempo tuve un trabajo de técnica, hace unos 6 ó 7 años. Sentía que había algunas cosas que no me funcionaban bien e hice un trabajo fuerte durante un año. Pero no por decir: “ay, quiero ser mejor técnicamente”, sino porque en realidad me pasa lo siguiente: me gusta la música más lenta, y lo que toco no es tan difícil técnicamente. Pero quería saber que si no toco música rápida es porque no quiero y no porque no puedo.

Pedro Bellora - foto para prensa 3

Antes dijiste que en el jazz es muy importante tener una voz propia, una identidad. ¿Vos sentís que lo lograste?

¿Sabés que últimamente creo que sí? Hace un tiempo que siento que encontré mi identidad musical, y lo que me sirvió mucho fue el verme en los ojos de otros. Al comenzar una carrera más pública, cuando empecé a subir videos en Youtube, cuando me puse a grabar discos y demás, de alguna manera vi que mostraba cierta cosa, y los otros me veían en función de eso. Uno ve que hay aspectos en los que tiene algo para aportar, y en otros no tanto.

Y uno debe asumir aquello que le sale bien, y jugarse por esa habilidad.

En un punto, la identidad es un apodo que te ponen los demás. Y uno lo acepta, y después lo desarrolla. Es fascinante toda esa cuestión, y que hasta tiene que ver con una imagen, con una estética. De hecho, los músicos que yo tomo como referentes, son tipos que se han jugado mucho por eso que los identifica. Miles Davis siempre tuvo su sonido, siempre tuvo su concepto de cómo funciona una banda, su concepto de tocar la canción, y eso no lo negoció nunca. O si mirás a B.B. King, ves un tipo vestido de traje, con cierto tipo de banda. Realmente se la han jugado un montón por eso, y no por cerrarse a otras cosas, sino por ser algo.

Pero en realidad no es que uno lo logra, ni tampoco es que uno desarrolla una identidad, sino que uno acepta su identidad.

Por ejemplo, si yo quisiera que mi identidad fuera tocar rápido, fuerte y súper excitante, nunca podría lograrlo. No está en mí. Es así de simple. Entonces uno se pregunta: ¿qué es eso que soy? Y quizás eso que soy no es exactamente lo que quisiera, y hay que bancársela. El desafío es aceptarse.

Adaptado perfectamente al paradigma laboral del siglo XXI, llega con su música y sus conocimientos a miles de personas a través de internet, con un combo que incluye página web, canal de Youtube (más de 6.500 suscriptores), Facebook, y clases vía Skype.  


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Información del Autor

Músico profesional, actualmente dedicado a guiar a otros seres humanos en el aprendizaje musical a través del piano. Aficionado a la astronomía y al estudio y cuidado de las plantas.

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